Orgullo con H, de Huracán

El Globo cayó de pie ante Atlético Nacional con un pésimo y bochornoso arbitraje del venezolano Argote. No hay un quemero que no se sienta identificado con su equipo y eso vale mucho.

Orgullo con H, de Huracán
Espinoza fue la bandera de la remontada. (Foto: Olé)

"Solos contra todos" es casi una frase de cabecera para muchos equipos de fútbol. La máxima se ilustra perfectamente en lo que fue el partido del Globo en el Atanasio Girardot.

Atlético Nacional, el mejor equipo de la Copa Libertadores, dependió del arbitraje de Argote para pasar de fase ante el peor segundo. El venezolano incidió considerablemente en el resultado.

De entrada, lucía extraño la manera que tenía el juez de tratar a los jugadores quemeros. Antes de los 10 minutos, Ábila fue ¡patoteado por el árbitro, enfrente de todas las cámaras! Al minuto de ese suceso, Ramón reclamó un offside y lo amonestaron por seguir la jugada al marcar el gol. ¿Lo peor? Estaba habilitado.

Pero eso no fue todo. A los 24 minutos, Argote cobró un inexistente foul de Bogado sobre Guerra y sancionó la pena máxima. Ibarbo cambió el penal por gol, ante la bronca de todo Huracán.

Los de Domínguez se repusieron y hasta merecían estar en ventaja. Pero en el inicio de la segunda parte, Mancinelli vió la roja por un golpe que no existió. Con 10 y contra 12.

El 3 a 1 del venezolano Guerra parecía finalizar un encuentro fuertemente influenciado por Argote, compatriota de la figura del partido. Pero Wanchope inventó un golazo y le dió vida al Huracán de los milagros.

De película. Nuevamente, contra todos. El Globo fue y silenció a más de 40.000 personas, pero de contra lo facturaron y Atlético Nacional selló su pasaje a la siguiente fase.

Argote se fue custodiado por la policía, como si se llevaran a un ladrón. Es que el partido fue un robo, tal como lo expresó la cuenta oficial de Huracán en Twitter.

Seguramente, el árbitro venezolano no vuelva a dirigir un partido de Copa Libertadores. ¿Pero quién le devuelve esta oportunidad al Globo? 
Igual, todos los jugadores del plantel que comanda Domínguez pueden dormir tranquilos: lograron que la totalidad de su hinchada se identifique con ellos. Eso, Globo, vale mucho más que un pase a cuartos.

¿Quién dijo que Orgullo no se escribe con H de Huracán?