Caruso: "No se nos dio, no estamos derechos"

Huracán nuevamente fue una decepción, empató con Rosario Central 1 a 1 de loca. Una vez que finalizó el encuentro, el estadio se convirtió en silbidos, y no es para menos. Por eso, el técnico expresó: "La gente se pone loca y es normal. A veces las cosas no salen".

Caruso: "No se nos dio, no estamos derechos"
Huracán no levanta vuelo. Foto:(Olé)

Huracán sigue sin poder ganar en su casa, nuevamente se fue silbado por todos sus hinchas, y no es para menos. El equipo está cada vez más abajo en la zona de los promedios. Esta vez fue 1 a 1 frente a un Rosario Central donde el primer tiempo se lo vio un poco perdido, el Globo no supo aprovechar todas las chances que generó en la primera parte como para estar más tranquilo en el segundo. En el segundo tiempo, los de Parque Patricios salieron totalmente dormidos, y los Canallas rápidamente aprovecharon eso.

Una vez finalizado el encuentro, en medio de insultos y silbidos, el Tano se fue por la manga que lo conecta al vestuario por la Platea Alcorta, pero sin dirigir ni una mirada. El primer análisis que hizo el entrenador fue: "Me voy mal porque teníamos que haber ganado. En el primer tiempo tuvimos para liquidarlo, después del gol hubo tres chances clarísimas. En la primera que nos llegan, nos empatan".

A su vez, también se refirió a la reacción de los hinchas Quemeros, que expresaron su malestar porque el equipo no consigue resultados, (Caruso lleva 4 partidos: ganó uno, empato uno y perdió dos): "La gente se pone loca y es normal, pero acá no se hace nada raro. A veces las cosas no salen"

Para finalizar la conferencia, el entrenador declaró: "No se nos dio, no estamos derechos. Se sacó un punto de local, no me pone contento pero vamos de menor a mayor. El equipo funcionó bien, en el primer tiempo era para conseguir dos goles de diferencia"

Huracán tendrá un partido complicado y decisivo el próximo domingo, enfrentará a nada más y nada menos que a su eterno rival, San Lorenzo de Almagro. El Globo se juega todo, no solamente por la importancia de un clásico, sino para no seguir bajando puestos y poder dar el tan ansiado grito de victoria.