A 51 años de la segunda conquista

El 15 de abril de 1965 Independiente conquistaba su segunda Copa Libertadores y de forma consecutiva, tras ganar la edición anterior. En el Estadio Nacional de Chile goleaba 4-1 a Peñarol, con goles de Pérez (en contra), Bernao, Avallay y Mura, en el tercer encuentro de aquella final, luego de ganar en Avellaneda y perder en Montevideo.

A 51 años de la segunda conquista
La formación bicampeona. Parados: Juan Guzmán, Roberto Ferreiro, Rubén Navarro, Ricardo Pavoni y Miguel Santoto. Agachados: Raúl Bernao, Osvaldo Mura, Vicente De la Mata (hijo), Roque Avallay y Raúl Savoy. / Foto: Historias Coperas.

Este 15 de abril, se cumple un nuevo aniversario de la segunda conquista de la Copa Libertadores de América por parte de Independiente, cuando vencía en la final 4-1 a Peñarol en un tercer partido, en el Estadio Nacional de Chile.

El conjunto de Avellaneda ingresó a la copa por ser el último campeón, al vencer en la final de la edición de 1964 a Nacional de Uruguay. En los años anteriores habían participado 11 equipos, los 10 campeones de los distintos países de Sudamérica y el último campeón. Pero en esta edición participaron 10, ya que Colombia no presentó a Millonarios, que era el que había ganado la liga en 1964. Los campeones de sus países que si jugaban eran: Boca Juniors (Arg), Peñarol (Uru), Santos (Bra), en donde jugaba Pelé, Universidad de Chile (Chi), Guaraní (Par), Deportivo Galicia (Ven), The Strongest (Bol), Deportivo Quito (Ecu) y Universitario (Per), además del Rojo.

Los claros favoritos a ganar el trofeo sin duda eran cuatro, Independiente, Boca, Peñarol y Santos, que precisamente fueron los semifinalistas. Se formaron tres grupos de tres equipos, donde el primero avanzaba a semifinales, mientras que el cuarto que el último campeón era beneficiado con ingresar en semis. El grupo 1 estuvo integrado por Boca, The Strongest y Deportivo Quito, donde el equipo de la ribera pasó sin problemas, ganando los cuatro encuentros; el grupo 2 lo conformaron Santos, Universidad de Chile y Universitario, donde los de Pelé pasaron sin perder ninguna unidad; en el grupo 3 estaban Peñarol, Guaraní y Galicia, donde los uruguayos pasaron por diferencia de gol, habiendo empatado en 9 puntos contra el campeón paraguayo.

Finalmente, los cuatro más fuertes estaban en semifinales y los duelos que venían eran muy atractivos: el campeón defensor, Independiente, debía enfrentar a Boca, mientras que Santos tenía que hacer lo propio ante Peñarol. En ambos duelos, se tuvieron que definir los finalistas con tres encuentros. En el duelo entre argentinos, el Rojo se impuso en Avellaneda, con goles de Mario Rodríguez, que había sido el goleador de la edición anterior, y de Mura, mientras que en La Bombonera, el local ganó 1-0 con gol de Alfredo Rojas, lo que trasladaba todo a un tercer partido, en El Monumental. Allí, la ventaja obtenida en la Doble Visera fue crucial, ya que tras empatar 0-0, los de Avellaneda se clasificaron a la final con un global de 2-1. El reglamento decía que en los primeros dos enfrentamientos clasificaba el que sacaba más puntos, pero en el tercer encuentro con un empate se consideraba el global.

En la otra semi, Santos y Peñarol no defraudaron. Fueron tres partidos intensos, el primero en Estadio Vila Belmiro, Santos venció 5-4 a los carboneros, en un tremendo enfrentamiento, donde Pelé marcó dos goles. Luego, en el Centenario, el local ganó otro difícil encuentro, por 3-2, con dos goles de Lito Silva y llevaba la definición a un tercer partido, que se jugaría (también) en El Monumental. En Núñez, el Manya haría historia y sin Spencer (máximo goleador histórico de la copa), al derrotar 2-1 al temible equipo liderado por Pelé, que lo depositaba en una nueva final. La ilusión de los uruguayos de ser tricampeones estaba intacta, pero en la definición lo espera el defensor del título.

En la primera final, disputada en Avellaneda, el local dio el primer golpe al ganar 1-0, gracias al gol de Bernao y aseguró al equipo un tercer encuentro si caía en la vuelta. De no perder en Uruguay daría la vuelta. 

En el Centenario la historia fue diferente, Peñarol derrotó fácilmente al Rojo por 3-1, con goles de Gonçálvez, Reznik y Rocha, mientras que para la visita, descontó sobre el final Vicente De la Mata (hijo)

El campeón se definiría en un tercer encuentro, el 15 de abril de 1965, en el Estadio Nacional de Chile, con un marco de más de 40.000 personas. Ese partido Independiente apabulló al Manya en el primer tiempo: a los 9' Pérez, en contra, Bernao, a los 27', y Avallay a los 33', ponían un 3-0 impensado antes de finalizar el primer tiempo. No obstante, Joya descontaba a los 44' y le daba alguna esperanza a los uruguayos. Sin embargo, el segundo tiempo estuvo estuvo de más, el Rojo no pasó sobresaltos y Mura, a los 81', liquidó el partido y le daba la segunda Libertadores al conjunto dirigido por Manuel Giúdice, que disfrutó de festejar un bicampeonato internacional.

Aquel día, en esa tercer final, los 11 que salieron a la cancha en Independiente fueron: Santoro; Navarro y Decaría; Ferreiro, Acevedo y Guzmán; Bernao, Mura, Avallay, De la Mata (hijo) y Savoy. Otros que integraron el plantel y que no fueron titulares en el partido definitivo: Ricardo Pavoni, Paflik, Suárez y Mario Rodríguez. Mientras que el conjunto uruguayo formó así: Mazurkiewicz; Pérez y Varela; Forlán, Gonçálvez y Caetano; Ledesma, Rocha, Reznik, Silva y Joya. Una curiosidad que sucedió fue que el mismo árbitro dirigió todos los compromisos, el peruano Arturo Yamasaki, que fue pedido por los dirigentes de ambos clubes debido a su gran prestigio.