Último antecedente en el Cilindro: "Si de morir se trata"

Fue por la Liguilla Pre-Libertadores, un Cilindro lleno y expectante. Sin dudas uno de los clásicos de Avellaneda más importante de la historia, que quedará en el recuerdo. El Rojo murió de pie, lo ganó sobre el final, pero no le alcanzó. En VAVEL.COM repasamos la última visita a la Academia.

Último antecedente en el Cilindro: "Si de morir se trata"
Foto: Diario Vox

Los 90 minutos reglamentarios parecían pocos ya de entrada. Independiente debía remontar un 2-0 en contra que sufrió como local. Sin Vera lesionado y con Cristian Rodríguez en el banco, el Rojo salió a batallar con un panorama pesado a cuestas sobre sus hombros. Si de morir se trata, Independiente murió de pie. Un partido apasionante que dejó un trago amargo por quedarse afuera de la Libertadores 2016, pero con la tranquilidad de demostrar hombría y puro sacrificio en el campo de juego.

Racing (1): Saja; Pillud, Lollo, Sánchez, Grimi; Camacho, Cerro, Aued, Acuña; Milito y Bou. DT: Diego Cocca.

Independiente (2):  Rodríguez; Toledo, Pellerano, Cuesta, Tagliafico; Ortíz, Méndez; Benítez, Mancuello, Trejo; Lucero. DT: Mauricio Pellegrino.


El primer tiempo lo dominó Independiente. Al minuto Taglifico desbordó y colocó un centro perfecto para el cabezazo en el área chica de Lucero, la pelota la sacó Saja con la mano cambiada. El Rojo avisaba, ya atacaba de entrada sin perder tiempo. Un tiro en el palo del mismo Lucero a los 19 minutos volvió a preocupar a los albicelestes tras una gran jugada colectiva. Independiente era más que Racing y llegaba con más facilidad. Racing hacía negocio, mantener el cero en su arco era lo que estaba buscando para sellar la clasificación. Un minuto después un cabezazo sorpresivo del lateral Toledo pasó besando el palo derecho e inalcanzable de Saja. El gol del Rojo estaba al caer y ya lo merecía. La cuarta llegada clara de gol fue a los 43: un centro perfecto de Jesús Méndez con la zurda fue cabeceado otra vez por Lucero. El ´Chino´ Saja parado sobre la raya la sacó con un puñetazo. Un minuto luego Jorge Ortíz sacó un remate fortísimo y complicado para el arquero, pero otra vez Saja, la figura de Racing aquella tarde, lo desvió. Independiente ya merecía igualar la serie, cinco chances netas de gol no pudieron modificar el resultado.

Al minuto de la segunda parte llegó la sexta chance: otro desborde del incansable Tagliafico lo buscó en el área chica a Lucero, quien conectó de taco al centro del arco, donde estaba, quien sino, el arquero académico. El partido entró en un bache: Racing nunca atacó ya que el resultado le convenía e Independiente no sabía ya cómo alterar el arco rival, tal es así que pasaron 20 minutos para el ingreso del ´Cebolla´ Rodríguez. A los 21 un tiro libre a puerta del área, hermoso para su zurda, era la posibilidad de poner las cosas en orden. El uruguayo clavó un tiro rasante al palo derecho de Saja, imposible. Golazo del charrúa que esperanzaba a los corazones del Rey de Copas, la hazaña era posible. Faltaban 20 minutos cuando llegó el baldazo de agua fría, la única muestra de carácter que dio el local fue empatando el partido: un centro de un córner fue a parar a la cabeza de Luciano Lollo, quien con un cabezazo perfecto e imposible nublo las posibilidades del Diablo Rojo a 20 minutos del final.

El panorama volvió a oscurecer. La gente de Racing revivió de golpe. Independiente desconcertado totalmente y sin ideas. A los 36 Jesús Méndez vio la roja por un supuesto codazo a Acuña. Tres minutos después un codazo en mitad de cancha de Ortíz a Aued le hizo valer la expulsión. Independiente desencajado, ya sin ganas ni fuerza, todo lo hecho no había servido; Racing de fiesta. Pero el fútbol es fútbol. Pero Independiente es Independiente. CON DOS JUGADORES MENOS Independiente silenció el Cilindro: el Cebolla la llevó y abrió para Lucero quien, de una vez por todas, batió a Saja y puso la victoria momentánea. La epopeya volvía a renacer. Con 9 jugadores Independiente puso de rodillas a su archirrival en su propio estadio, fue como si la historia misma estuviése jugando ese partido. Independiente tuvo la proeza en los pies de Cuesta: minuto 48, Cristian Rodríguez la peina en el borde del área y le queda al zaguero Cuesta para su remate con la derecha al ángulo superior derecho. Se fue pidiendo permiso. El Cilindro silenciado, caras de terror por todo el Juan Domingo Perón. Patricio Loustau pitó el final, Independiente gano pero Racing se clasificó a la Libertadores.

Si de morir se trata, ésta es la manera. Con la frente en alto, demostrando cómo se juegan estos partidos. Haciendo poner de rodillas a quien esté en frente. Digno de un grande de verdad, digno de un Independiente que se ha cansado de proezas de este estilo a lo largo de su rica historia, aunque esta vez no se llegó a concretar.

AQUÍ EL RESUMEN DEL PARTIDO: