El equipo de Almirón

El Grana le ganó por 4-0 a San Lorenzo y alcanzó su segundo título en Primera

El equipo de Almirón
Lanús suma su cuarta estrella. Foto: Futbolred

¡En la cancha de River salimos campeón, de la mano de Almirón! La gente, con una convocatoria épica en El Monumental, rugía en un canto de gloria. Más de 28 mil personas acompañaron al plantel granate en su histórica hazaña. Lanús dió una nueva muestra de fútbol, gustó, goleó y se consagró.

Jorge Almirón fue fiel a su estilo y no se achico ante el monstruo de la mano negra, la mano de Marcelo Tinelli que resonaba entre los hinchas en la previa. Plantó un 11 titular de memoria, con un solo cambio, Oscar Junior Benítez en reemplazo de Pablo Mouche. Un cambio que despertaba murmullos en las tribunas, pero finalmente dio resultado, ya que Benítez marcó el gol que le dio inicio a la tarde soñada. Con despliegue de gran fútbol, con muchos puntos altos, Lanús fue muy superior al Ciclón, como lo fue frente a todos los equipos que enfrentó. El paraguayo Miguel Almirón, Lautaro Acosta e Iván Marcone entre los más destacados, sin olvidarse del famoso Pepe Sand, que volvió al Grana para ser campeón.

Lanús necesitaba esta victoria tan contundente para cerrar un ciclo inolvidable; tal vez con una derrota, todo el trabajo hecho en estos seis meses pudo quedar opacado. Pero no, Lanús volvió a plantarse, volvió a mostrar su estilo, le devolvió el buen juego al fútbol argentino, que tan escaso era en los últimos años. Jorge Almirón consiguió la mejor campaña de la historia granate, pero eso no es lo que más enamoró al hincha, lo que captó la atención del pueblo granate, de los periodistas, y de todos los amantes del fútbol, fue su identidad. Un equipo que sabía lo que quería, que compartía una idea clara, en el que apuntaban todos para el mismo lado, donde se dejaron de lado las individualidades. Impuso su estilo en todas las canchas. Con mucha circulación de pelota de los pies de Román Martínez; con versatilidad en todas sus líneas, con la velocidad de José Luis Gómez, Miguel Almirón y Lautaro Acosta; con una defensa impenetrable con murallas como Iván Marcone o Gustavo Gómez; y sobre todo con la actitud goleadora del Pepe Sand, formaron el grupo ideal.

No importaba si cometían errores, la idea nunca cambió en la cabeza de Jorge Almirón. Lo demostró durante 16 fechas, y también frente a San Lorenzo en la final. Superior dentro de la cancha en todo momento, se adueñó del partido y también de la copa. Pero Almirón ganó algo mucho más importante el domingo en el Monumental, el amor eterno de todos los hinchas de Lanús.