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Los títulos de Racing

En el día de su cumpleaños, en Vavel recordaremos los logros obtenidos más importantes de Racing en sus 113 años de vida.

Los títulos de Racing
Los títulos de Racing (Foto: La Nueva).

Para un club de fútbol, los logros deportivos obtenidos hablan mucho sobre su historia. Los títulos y copas no sólo forman parte del orgullo de su gente, sino que también forman parte de su identidad y funcionan como una carta de presentación ante el mundo.

La historia de Racing en cuanto a los títulos tuvo sus puntos altos y bajos. Desde su momento más glorioso, que comenzó con el heptacampeonato que le otorgó el mote de La Academia y llegó a su punto más alto con la Intercontinental en 1967, pasando por la sequía de 35 años sin campeonatos, hasta llegar al resurgimiento de los últimos años.

Por eso, en el día de su cumpleaños número 113, en Vavel repasaremos los logros más importantes del club de Avellaneda.

La Academia del Fútbol Argentino

Racing cuenta con un logro histórico, que difícilmente algún otro club, en los tiempos modernos, pueda lograr. Es el único en toda la historia del fútbol argentino en conseguir un heptacampeonato, es decir siete campeonatos de forma consecutiva.

Ocurrió en la era amateur, entre 1913 y 1919. Por aquel entonces, el conjunto de Avellaneda se erigía como uno de los mejores clubes de Argentina, derrotando a los equipos más importantes de la época, como Defensores de Belgrano o Alumni. Tal logro le dio el mote de 'La Academia del Fútbol Argentino', por todos los títulos.

Pero la hazaña se hace más grande al ver los números de aquel equipo: a lo largo de los siete campeonatos, Racing disputó 131 partidos, de los cuales ganó 113, empató 13 y perdió solamente 5, con 382 goles a favor y 53 en contra. Además, los títulos de 1914, 1915, 1918 y 1919 fueron ganados de manera invicta

El primer argentino campeón del mundo

En 1965, arribó a Racing como técnico un viejo conocido: Juan Jose Pizzuti, delantero que fue campeón en los títulos de 1958 y 1961. El ex jugador volvió al club en medio de una mala campaña, que lo tenía a Racing en el último puesto. Sin embargo, logró revertir la situación y finalizó quinto con un invicto de 14 partidos.

Al año siguiente, en 1966, Racing comenzó el torneo de aquel año con una victoria 2-0 ante Atlanta, manteniendo la racha, que se estiró hasta 39 partidos, logrando un récord de imbatibilidad que duró más de 30 años. Por la gran campaña realizada, la Academia se coronó campeón a tres fechas del final.

Al año siguiente, el equipo disputó la Copa Libertadores, a la que clasificó por el campeonato obtenido el año anterior. Su camino en el torneo empezó de la mejor manera: en la fase de grupos, consiguió ocho victorias, un empate y una derrota que lo posicionó primero del grupo 2 y lo clasificó a la segunda ronda.

Ya en la segunda etapa, el conjunto albiceleste venció por 2-1 a Universitario de Perú en un partido desempate, y se quedó con el primer puesto del grupo, clasificándose a la final, en la que enfrentaría a Nacional de Uruguay.

Tras dos empates 0-0 en el Cilindro y en el Centenario, la copa debía definirse en terreno neutral. El lugar elegido fue el Estadio Nacional de Santiago, en Chile. Allí, Racing venció a Nacional por 2-1 y se coronó campeón de América.

A estas alturas, el equipo ya se había convertido en motivo de orgullo de los hinchas académicos, quienes instauraron el famoso canto que bautizó al grupo con el nombre que quedaría marcado en la historia del fútbol: El Equipo de José.

Este título le dio la posibilidad de disputar la Copa Intercontinental frente al Celtic de Glasgow. En el primer partido, disputado en el Hampden Park, el local se impuso por 1-0. En la vuelta, en el Cilindro de Avellaneda, la Academia se impuso 2-1, empatando la serie y forzando a un desempate. 

Tal partido se jugó en el Estadio Centenario de Montevideo, y muchos hinchas de ambos clubes ser movilizaron hasta el país charrúa para verlo. Finalmente, gracias al recordado zurdazo desde afuera del área del Chango Cárdenas, Racing se convirtió en el primer equipo argentino en coronarse campeón del mundo. Esta hazaña fue destacada por todos los clubes argentinos, quienes lo homenajearon con placas y aplausos en las canchas que lo enfrentaban. 

Sin dudas que el Equipo de José dejó una gran marca, no sólo en el pueblo racinguista, sino también en el fútbol local, debido a su forma de juego, a la que se lo considera el antecedente al fútbol total que popularizó la Selección de Holanda en la década del ´70. 

Un oasis en medio de la crisis

En el año 2001, Argentina sufrió fuerte crisis económica, social y política causó un malestar en gran parte de la sociedad, que se vio afectada por el desempleo y la pobreza. Las constantes marchas y las represiones hacían que el país estalle en un caos total.

Por su parte, Racing vivía su propia crisis interna: no sólo en el ámbito institucional, sufriendo las duras consecuencias de la quiebra y el gerenciamiento, sino también en el deportivo, pasando la peor campaña de su historia y alcanzando una racha de 35 años sin conseguir títulos a nivel local.

Para intentar dejar atrás ese presente, el club decidió contratar a Reinaldo Merlo como técnico para afrontar el Apertura 2001. El torneo empezó con el pie derecho para los de Avellaneda, venciendo a Argentinos Juniors por 2-1. A medida que avanzaba el campeonato, la Academia iba cosechando victorias y empates, logrando posicionarse en los primeros puestos. 

Los resultados ayudaban, y poco a poco se empezó a gestar la esperanza en los jugadores e hinchas, que veían al campeonato como algo posible. Sin embargo, el contexto del país hacía que los pequeños logros quedaran opacados. 

Las fechas pasaban, y Racing no dejaba de sumar, pero tenía un gran rival encima: River, quien también transitaba una buena campaña. El partido decisivo entre ambos se daría en la fecha 16, tres antes de que finalice el torneo. Los dirigidos por Merlo tenían la difícil tarea de conseguir un buen resultado, y así fue: consiguieron un empate 1-1 que lo posicionó primero.

Ya en la última fecha, el equipo de Avellaneda se enfrentaba a Vélez con grandes chances de ser campeón. Pero nuevamente, el contexto argentino volvió a interrumpir, y el partido debió postergarse.

El 5 de febrero del 2002 se jugó el partido final. Los jugadores, quienes apenas días antes se encontraban marchando por la dura situación del país, debían enfrentar un partido más que difícil. Para colmo, el rival jugó un partido excepcional, algo que no se esperaba teniendo en cuenta que Velez no estaba comprometido para ganar el partido.

Finalmente, el conjunto de Reinaldo Merlo consiguió un empate y se coronó campeón, rompiendo con 35 años de sequía de títulos y dándole una alegría a los hinchas en medio de la crisis, quienes festejaron no sólo en el José Amalfitani y el Obelisco, sino también en su propio estadio, en el famoso 'Un día, dos canchas'.

Sin embargo, este logro fue una especie de oasis en el desierto, debido a que tras este campeonato Racing debió esperar varios años para volver a ganar un torneo.

La resurrección de un grande

En el año 2014, Racing logró un nuevo logro: coronarse campeón tras 13 años, de la mano de Diego Cocca, un técnico que llegó en medio de críticas, y de Diego Milito, quien volvió luego de una larga estadía en el fútbol de Italia.

Muchas son las coincidencias entre este título y el del 2001. Primero, por la situación del club en lo deportivo: así como sucedió con la campaña posterior al 2001, en el 2013 sufrió una dura campaña que lo dejó último en la tabla y que lo podía complicar con los promedios. 

Otra coincidencia fue el cambio de técnico: en el 2001, Reinado Merlo fue el encargado de tomar el mando del equipo; en el 2014, fue Diego Cocca quien debió reemplazar, precisamente, a Mostaza. Por su parte, ambos entrenadores tuvieron que dirigir un equipo con jugadores nuevos que se formó para alcanzar el objetivo: mientras el del 2001 contó con 10 refuerzos, mientras que el de Cocca tuvo 11 más el regreso de tres jugadores quienes volvieron de sus préstamos.

Otro factor en común fue Diego Milito, quien entró en el selecto grupo de jugadores que fueron campeones en el club en más de una ocasión. Cabe aclarar que, si bien fue un factor importante, en el 2001 era un joven salido de las inferiores del club con poca experiencia en primera, y en el 2014 regresó como un jugador experimentado que le inculcaba sus conocimientos a sus compañeros.

En cuanto a lo que fue el recorrido del equipo en el torneo, fue distinto al que rompió con la racha de 35 años. En el Apertura de aquel año, el equipo de Merlo empezó el torneo con una victoria y se mantuvo entre los primeros puestos desde las primeras fechas, consiguiendo en 19 partidos 12 victorias, 6 empates y 1 derrota. En cambio, el Transición, el conjunto de Cocca comenzó con el pie derecho, aunque luego entró en una caída que duró hasta la fecha 8, donde consiguió un empate ante Newell's, que sirvió de envión anímico para dar vuelta el resultado pendiente con Boca y conseguir los resultados necesarios para alcanzar el objetivo.

Sin embargo, al igual que ocurrió en el 2001, la Academia debió enfrentar a River, puntero del torneo, a pocas fechas del final. En ese encuentro, los de Avellaneda se impusieron por 1-0, y se posicionaron primeros. Al llegar la última fecha, debió enfrentar a Godoy Cruz, al que se impuso por en recordado cabezazo de Ricardo Centurión para coronarse campeón luego de 13 años.

Desde este título, comenzó una resurrección del club. Volvió a participar en torneos internacionales, logrando participar de la Copa Libertadores por dos años consecutivos (algo solo obtenido por Pizzuti en 1967 y 1968), además de que, gracias a la exigencia de Diego Cocca, se volvió un equipo competitivo que busca mantener, y porque no superar, el buen nivel de juego que lo caracterizó en el campeonato.