Gallardo, un entrenador que sabe cambiar

El técnico de River Plate demuestra día a día su capacidad de mutar nombres, tácticas y posicionamientos por parte de los jugadores y aún le resulta. El Millonario sigue ganando de la mano de Napoleón.

Gallardo, un entrenador que sabe cambiar
Marcelo Gallardo (Foto: CARiverplate)

Marcelo Gallardo llegó al elenco Riverplatense a mediados del 2014 tras la ida, sorpresiva, de Ramón Díaz por estar en desacuerdo con el actual presidente de la institución. En sus primeros seis meses se vio la mejor versión de La Banda del Muñeco que conquistó la Copa Sudamericana de manera invicta y con un contundente 4-3-1-2, con eliminación al clásico rival de por medio.

Luego, en el 2015 el Millo no mostró su mejor juego en la Recopa Sudamericana, que ganó gracias a dos goles de Carlos Sánchez, y después continuó con un juego irregular por toda la Copa Libertadores. En el momento más crítico, cuando River logró clasificar a los octavos de final de milagro e iba a enfrenar a Boca, el mejor de la competencia, Napoleón decidió relegar a Pisculichi y armar un 4-4-2 más aguerrido y eficaz. Se eliminó a los primos, dio cátedra ante Cruzeiro, le ganó a Guaraní, y liquidó a Tigres en casa con un contundente 3 a 0. Vuelta olímpica en el Monumental y otra copa más.

El equipo del Muñeco, continuó buscando su juego en la Suruga Bank, que ganó 3 a 0 a la semana de haber ganado la Libertadores, y se debía enfocar en un objetivo claro: El Mundial de Clubes. De por medio estuvo el torneo doméstico y la Copa Sudamericana, en donde el Millo cayó ante Huracán en las semifinales de la competencia. En los seis meses posteriores a la Copa Libertadores, River no encontró en ningún momento su juego ideal y no tuvo grandes actuaciones. Ya en Japón le ganó al Sanfrecce Hiroshima con un Alario intratable pero no pudo ante el Barcelona de Messi, Suárez y Neymar.

Las idas de Ramiro Funes Mori, Carlos Sánchez, Matías Kranevitter, Ariel Rojas, Teófilo Gutiérrez y Fernando Cavenaghi (del once ideal que participó de la Libertadores quedan actualmente seis futbolistas: Barovero, Mercado, Maidana, Vangioni, Ponzio y Mora), hicieron dudar a propios y extraños de la real vitalidad que podría demostrar el elenco Riverplatense en éste 2016.

Lo cierto, es que el entrenador incorporó a un tal Nacho Fernández, un conocido Nicolás Domingo y reflotó de las cenizas a Driussi y Balanta. Luego de jugar cuatro partidos de verano, River ganó 3, dos a Boca, y perdió el primero que jugó por 3 a 2 ante Independiente.

Las tácticas implementadas por parte de Gallardo fueron múltiples. En un solo partido, ante Boca en Mar del Plata, comenzó con un claro 3-2-3-1, luego lo transformó en un 4-4-2, después cambió al 3-4-1-2, para más tarde emplear el 3-4-1-2 y finalizar con un claro 3-4-3 con el aliciente fundamental de ésta temporada: Ponzio de libero, una posición inesperada por los hinchas pero practicada por el entrenador.

En el segundo Superclásico, disputado en Mendoza, se vio a un equipo con variantes peculiares: Ponzio de dos, por la suspensión de Maidana, Domingo de cinco retrasándose a la línea del fondo en cada ataque rival para luego ser el primer pase junto al León que ésta vez se agazapó en la línea defensiva marcando a Carlos Tevez. Otro aliciente que se pudo ver en el verano, fue la inclusión de Mora en una virtual línea de tres mediocampistas ofensivos por detrás de Alario junto a Pisculichi y Nacho Fernández, la grata sorpresa del mercado de pases para el Millonario.

Gallardo cada vez muta más. River demuestra siempre tener una variante más. El pulpo Riverplatense no para de mostrar sus tentáculos ante los rivales que deben reformar sus tácticas por las vicisitudes que muestra el elenco de Núñez.

Los del Muñeco comenzarán el domingo próximo el camino por parte del torneo doméstico para luego arrancar la ansiada Copa Libertadores. River va por más, River quiere vivir la experiencia Japón nuevamente de la mano de Napoleón.