De la mano de Pity

El 10 del Millonario fue determinante en la goleada de River en el Monumental, sobre Quilmes. Dos goles, desequilibrio constante y figura. ¿Mantendrá el nivel?

De la mano de Pity
El polémico gesto de Martínez (Foto: Infobae).

Gonzalo Martínez, cuando llegó a Núñez allá por enero de 2015, generó gran ilusión por lo hecho en Huracán. Gambeta, zurda prodigiosa, buen remate y panorama, como todo enganche. Sus inicios en River fueron muy buenos, sobre todo en la Recopa contra San Lorenzo. Sin embargo, con el correr del año, su nivel fue desmejorando y salvo algunos oasis, tuvo más reproches que aplausos.

Tuvo un guiño del destino para este debut contra Quilmes, ya que quedó desafectado a última hora Leonardo Pisculichi, y Andrés D´Alessandro jugará recién la otra semana. Pity no desaprovechó esta chance y demostró por qué han invertido casi 40 millones de pesos en él.

Cuando el partido se complicaba, 1-1 en el marcador y a segundos del entretiempo, el 10 controló la pelota, tiró una diagonal hacia la derecha y desde afuera del área, sacudió con un zurdazo que se coló al otro palo del arquero Benítez. Golazo (con dedicatoria a la hinchada incluida) para poner el 2-1 parcial y la tranquilidad para Marcelo Gallardo.

En el complemento, River salió a jugar más confiado y seguro de sí mismo. El enganche seguía en buen ritmo, y es así que liquidó el pleito (el 3-1 provisorio), apareciendo como 9 tras el desborde de Nicolás Bertolo. Dos goles, primer doblete en River para el 10. Para redondear una tarea fantástica. Luego, salió con el encuentro ya sentenciado.

El Muñeco tiene a Pisculichi y D´Alessandro a disposición para armar el tridente de volantes ofensivos. Pero también a Martínez, un jugador que mostró buenas y malas, varios grises, y que aún no despega, aunque tuvo una actuación convincente. El Pity, a su velocidad y técnica, le aportó gol y claridad para desbordar y asistir. Una actuación soberbia, destacándose en un equipo que mostró buenos rendimientos en todas las líneas. El desafío del 10, seguir por esta senda para no retroceder al laberinto de la irregularidad.

El golazo de Pity: