Sin respuestas

River tenía todo servido para lograr un importantísimo triunfo en Rosario; sin embargo, el equipo se quedó y Central igualó el encuentro cerca del final, y hasta pudo ganarlo. El Millonario, un conjunto que sólo cuenta con sus delanteros, sin inteligencia para aguantar los partidos y una defensa que regala espacios. Y se vienen la Libertadores, Independiente y Boca.

Sin respuestas
Gallardo y la difícil tarea de enderezar el rumbo de un equipo perdido (Foto: Canchallena).

Los resultados en el verano (dos victorias a Boca incluidas) y el 5-1 en el debut del torneo contra Quilmes, hoy por hoy, tan sólo son espejismos. River perdió la brújula y sólo queda cenizas de aquella lúcida versión 2014-2015, que cuando no podía superar a sus rivales en el juego, lo hacía con actitud e inteligencia.

Después de perder contra Belgrano y Godoy Cruz, era una obligación para el Millonario imponerse en el Gigante de Arroyito, y una gran prueba para saber dónde están parados, dado que Central venía afiladísimo, con tres victorias consecutivas y sin recibir goles. Iba a servir mucho en lo anímico. Una vez más, el Muñeco movió el dibujo táctico y los nombres. Sacó a Leo Ponzio de la zaga central para ubicarlo en el medio, volvió el doble 5 para que ayudase a Nico Domingo en la marca, regresó Emanuel Mammana a la titularidad y optó por Tabaré Viudez y dejar en el banco a Nacho Fernández, con la dupla de ataque predilecta: Lucas Alario-Rodrigo Mora. El 4-4-2, para evitar complicaciones en una cancha y rival durísimos.

Una de cal y otra de arena: en cuatro partidos, River recibió 9 goles y marcó 11.

El Millonario, por medio de un tiro de esquina, madrugó al Canalla y cambió el trámite del encuentro; y aún con el empate rápido del local, siguió presionando alto y es así que entre Viudez y Alario, le arrebataron la pelota a Pinola, para que Mora definiese el 2-1 parcial. River hacía su partido, y hasta tuvo su cuota de fortuna, con el gol en contra de Larrondo.  Dos goles de ventaja, parecía que iba a ser una noche traquila, pero no fue así.

El Muñeco decidió agotar los cambios rápidamente, con los ingresos de Milton Casco, Joaquín Arzura y Camilo Mayada, para resistir la embestida del conjunto del Chacho Coudet y aprovechar la velocidad de Camilo y Pity Martínez (que está en levantada, pero irregular) para liquidarlo. Y Central, desesperado porque se consumían los minutos, llegó al descuento gracias a un tiro libre cedido infaltilmente por Leonel Vangioni. Inmediatamete, el partido se detuvo 5 ´por falta de luz, y cuando se reanudó, el Canalla fue con todo en búsqueda del empate, y River no aprovechó los contragolpes para sentenciar la historia. Es así que a falta de dos minutos, Donatti cabeceó con libertad para cedérsela a Larrondo, que con poco esfuerzo infló otra vez la red de Barovero (quien había sacado dos pelotas claras) y puso el 3-3. Hasta pudo haber ganado el local, que aprovechó que el visitante terminó el partido totalmente asfixiado.

Sólo 4 puntos de 12 en juego, y tres partidos sin victorias.

River, en la previa, sabía que tenía un partido muy difícil para ganar, pero por cómo se dio el desarrollo del encuentro, no ganó un punto, perdió dos. Incomodó a uno de los grandes candidatos en su casa, pero hablando de números, en la Zona 1 está 9° de 15 equipos, con sólo 4 puntos de 12 de juego. Recién comienza el torneo, aunque sólo tiene 16 fechas y sólo el ganador de la zona tiene chaces de campeonar.

Gallardo, fecha a fecha, probó variantes y variantes en el sistema, cambió jugadores de su puesto, probó y no encuentra a su equipo ideal. Las lesiones (Eder Álvarez Balanta primero, Andrés D´Alessandro después y ayer Vangioni terminó con molestias) también atentan contra su idea de juego. Pero en lo que va del año, salvo contra el Cervecero, River termina los partidos sin manejar la pelota y sin aprovechar cuando el rival esta cerca del knock out (le pasó con el Pirata, el Tomba y ayer contra el Canalla).

Rendimiento colectivo bajo, y en el horizonte partidos muy importantes.

Sólo para rescatar a los delanteros, que vienen en racha (entre Mora, Alario, Martínez y Alonso marcaron 9 de los 11 goles del equipo en este certamen). En la defensa siguen las dudas, con un flojo nivel de Vangioni y Jonatan Maidana y también mal Mercado en los 45´que jugó. Mammana se sintió incómodo en la posición de 6, con el perfil invertido. Tampoco hay muchas más variantes en el fondo, más allá de Leandro Vega.

La agenda viene complicada: el jueves, el desgastante viaje y partido contra Trujillanos en el estreno por la Copa Libertadores; luego dos clásicos en hilera, Independiente y Boca Juniors, con la obligación de no perder más puntos, y más tarde, el partido ante San Pablo en el Monumental, determinante también. Con lo que hay, Gallardo tiene que volver a cambiar las piezas, sabiendo que se viene una seguidilla fundamental. Su River ya no es lo que era, salvo esporádicos momentos. No obstante, aún hay tiempo de reveritr la historia y reivindicarse en este 2016 lleno de incertidumbre.