¡Feliz cumple, Burrito!

Ariel Ortega, uno de los máximos ídolos de la historia de River, celebra sus 42 años. Un pequeño homenaje a una leyenda del Millonario y del fútbol argentino.

¡Feliz cumple, Burrito!
Ortega festejando su primer gol a Boca, en 1994 (Foto: LPM).

A lo largo de sus 114 años de historia, River ha sido cuna de cracks. Pero sólo un puñado han trascendido de la forma que lo hizo Ariel Ortega, que se convirtió en ídolo riverplatense en base a gambetas, goles, títulos y sentido de pertenencia.

El 4 de marzo de 1974, nació el Burrito, en la localidad de Ledesma, en Jujuy. Llegó a Núñez de muy joven y tuvo su debut cuando tenía sólo 17 años, el 14 de diciembre de 1991, ante Platense. En su primer torneo, ganó su primer título, el Apertura 1991, cuando Daniel Passarella era el DT.

No le costó hacerse un lugar en el primer equipo, que durante los ´90 brilló a pura consagración. Volvió a ganar un campeonato, en el Apertura 1993, cuando aparecía en escena el actual entrenador de River, Marcelo Gallardo.

Ortega en River: 4 etapas, 353 PJ, 78 goles, 8 títulos.

El año de su explosión futbolística fue en 1994, en el Clausura de ése año, cuando brilló en el Superclásico en La Bombonera, autor de un gol en la victoria 2-0 de River, después de ocho años sin ganar en ése estadio.

Esto le abrió las puertas de la Selección Argentina, y fue convocado por Alfio Basile al Mundial de Estados Unidos ´94, y tuvo su debut e el primer partido, contra Grecia, reemplazando nada menos que a Diego Maradona, que le susurró al oído "entrá y rompela".

El Burrito siguió en sintonía en la segunda mitad de 1994, cuando River se consagró campeón invicto del Apertura´94, con Américo Gallego al mando. Otra goleada a Boca y también en La Boca, por 3-0. Ortega volvió a mandarla a la red, y fechas después, campeón.

En 1995, llegó Ramón Díaz a la dirección técnica. El riojano armó un equipazo, dándole la 10 al jujeño, y no decepcionó: el Burrito fue una de las figuras del River campeón de la Copa Libertadores 1996, donde brillaron Enzo Francescoli y Hernán Crespo. Luego, se coronó en el Apertura ´96 y se marchó a Valencia FC.

Ortega jugó los Mundiales de 1994, 1998 y 2002.

En el fútbol español tuvo un paso fugaz, por lo que en 1998 se marchó a Sampdoria a cambio de 8 millones de euros. El nivel colectivo del equipo no fue bueno, pero sí el personal, anotándole goles a los grandes italianos.

En 1999, Ortega pasó a Parma, donde logró ganar la Supercopa Italiana ´99, donde fue compañero de Crespo, al igual que en River y la Selección.

Su segundo ciclo en el Millo arrancó en el 2000, donde formó un cuarteto fantástico con Juan Pablo Ángel, Javier Saviola y Pablo Aimar. Ganó el Clausura 2000 con el Tolo y más tarde el Clausura 2002 con Ramón, donde volvieron a ganarle a Boca de visitante por 3-0 y certamen en el cual destapó Fernando Cavenaghi. Ortega tuvo un partido particularmente especial, marcando 4 goles a Unión de Santa Fe.

Después del Mundial de Corea-Japón 2002, se fue a Fenerbahce, del fútbol turco. Allí tuvo una sanción, que llegó a la FIFA, al no cumplir con su contrato.

Su regreso a la Argentina se dio en el 2004, pero para vestir la camiseta de Newell´s Old Boys, donde se consagró en el Apertura ´04. Se quedó en La Lepra hasta 2006, cuando volvió a La Banda.

En el 2006, con la dorsal 7, volvió a maravillar al fútbol argentino con un golazo a San Lorenzo, una tarde de lluvia en la que el Millo goleó 5-0 al Cuervo, con la vaselina del jujeño, uno de sus sellos característicos.

Antes de volver a irse, ganó el Clausura 2008, su última consagración en River, con Diego Simeone de DT. Su siguiente destino fue Indepediente Rivadavia de Mendoza, pero tuvo un cuarto ciclo en River, entre 2009 y 2010.

El equipo, notablemente disminuido y apremiado por el promedio, el Burrito no pudo torcer el rumbo, salvo algunos destellos de su calidad intacta. En 2011 fue separado del plantel por Juan José López, por lo que se fue a All Boys y culminó su carrera en 2012, con la camiseta de Defensores de Belgrano.

Pese a sus diferecias con Passarella, el 13 de julio de 2013, el Monumental vibró con su partido despedida, como los tuvieron el Beto Alonso (1987) y el Príncipe Francescoli (1999). Más de 60.000 personas acompañaron a Ariel en su homenaje; un grande de verdad, un ídolo con todas las letras.

Foto: Olé.
Foto: Olé.

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