Una decepción en Montevideo

River cayó goleado por 4-1 en el amistoso que jugó ante Peñarol, en la presentación de su nuevo estadio. Gallardo le dio minutos a su equipo titular y suplente, y ninguno le dio resultado. Preocupante.

Una decepción en Montevideo
Alario tuvo poca participación en los 45´que le tocó jugar (Foto: River Plate Oficial).
Peñarol
4 1
River Plate
Peñarol: Guruceaga; Aguirregaray, Valdéz, G. Rodríguez, Olivera; Nandez, Costa, Aguiar; Forlán, Murillo y M. Rodriguez. DT. Da Silva.
River Plate: Barovero; Mayada, Ponzio, Álvarez Balanta, Casco; Domingo, Arzura; D'Alessandro, Nacho Fernández, Mora y Alario. DT: Gallardo.
MARCADOR: 1-0, min. 19, Forlán (P). 2-0, min. 39, Murillo (P). 2-1, min. 43, Fernández (R) 3-1, min. 49, Aguiar (P). 4-1, min. 72, Palacios (P).
ÁRBITRO: Andrés Cunha (URU).
INCIDENCIAS: Amistoso por la inauguración del Estadio Campeón del Siglo.

Era una fiesta. Hinchas, jugadores, dirigentes y viejas glorias del Club Atlético Peñarol se reunieron en la noche uruguaya para teñir de amarillo y negro el nuevo estadio del Manya, el estadio Campeón del Siglo, invitando a River Plate, con quien compartió otras aperturas en las décadas del ´20 y el ´30. Sin embargo, toda la fiesta fue del Aurinegro, en la previa y durante el partido. Marcelo Gallardo puso en cancha a un equipo enteramente titular, y no resultó.

En todo marzo, River no ganó: cuatro empates y dos derrotas.

Desde el primer minuto, el local tomó las riendas del juego y tuvo una gran chance, por medio de Miguel Ángel Murillo, al minuto. El local seguía en posición de ataque y, para colmo, a los 10´ tuvo que salir Marcelo Barovero, que sufrió un golpe en las costillas tras una pelota parada, e ingresó Julio Chiarini. Y justamente Chiarini fue el responsable del primer gol de Peñarol, tras un remate de Murillo que el arquero dio rebote para el medio y apareció Diego Forlán para marcar el primero, a los 19 minutos.

Después del gol del dueño de casa, River intentó despertar y tuvo a Andrés D´Alessandro como el único que intentaba jugar y asistir, pero sin ayuda de los armadores. A los 34´, el Cabezón le puso una pelota de gol a Milton Casco, que el lateral desperdició. Hasta que a los 39´, una contra que se inició luego de un error de Nico Domingo, fue de Forlán para Murillo, que le ganó la marca a Balanta, entró al área y definió notable para marcar el 2-0. River pudo reaccionar rápido, porque a los 43´, D´Alessandro echó un centro en la puerta del área para que Ignacio Fernández pudiera descontar, de cabeza, y dejar el marcador abierto.

Primer gol de Nacho Fernández en River.

En el complemento, gracias a la flexibilidad de los amistosos, el Muñeco decidió cambiar casi todo el equipo, e ingresaron Nicolás Bertolo (por Nacho), Luis González (por Domingo), Tabaré Viudez (por D´Alessandro), Sebastián Driussi (por Mora) e Iván Alonso (por Alario). Con estos cambios, River intentó llegar al empate, pero a los 4´del complemento, Aguiar sacó un remate letal desde la medialuna para decretar el 3-1, que fue determinante.

El Millo, con pocas ideas, tuvo la gran oportunidad para descontar, en un mano a mano de Alonso (silbado todo el partido por su pasado en Nacional) a los 14 minutos del segundo tiempo, el cual define al cuerpo del arquero, le rebota y la pelota se iba al gol, pero la despejó en la línea Olivera. Ése tanto hubiera significado el inicio de la remontada, pero no fue así.

Jugaron 18 de los 20 que viajaron a Montevideo: todos, menos Pity Martínez y Exequiel Palacios.

A los 27, Palacios liquidó todo y puso el 4-1 definitorio, que pudo haberse ampliado de no ser por la ineficacia en los últimos ataques. De todos modos, fue una goleada contundente y brillante de Peñarol, que estrenó cancha de la mejor manera. En los últimos instantes, sumó un par de minutos Leandro Vega, en lugar de Balanta.

River, que llegó a Uruguay con la ilusión de cambiar su imagen, la empeoró y preocupa que Gallardo no encuentre a un equipo ideal, amén de las lesiones que siguen castigando sobre el club de Núñez. Una fiesta que fue toda del local, y que dejó al invitado desolado, y cabizbajo de vuelta a Buenos Aires.

Los goles