Entre la presión y ciclos cumplidos

El Millonario, en la altura, reflejó su peor cara: poca inteligencia para aguantar el partido, errores groseros en la defensa y la chance hipotecada de defender la Copa Libertadores. Muchos jugadores siguen desperdiciando chances.

Entre la presión y ciclos cumplidos
Balanta, uno de los grandes responsables de la derrota (Foto: Prensa River),

Es cierto que River volvió a ser desfavorecido con el rival. No por sus cuestiones futbolísticas (totalmente valederas, ya que por algo clasificaron a octavos de final, en un grupo muy complicado), sino por el hecho de volver a jugar en la altura, por cuarta vez en menos de un año (Oruro, Quito, La Paz, Quito de nuevo). Sin embargo, aún con la localía, Independiente del Valle no parecía ser un duro escollo para el Millonario. Pero a éste River, cualquier rival, aún sin proponérselo, lo complica.

Ayer, Marcelo Gallardo sorprendió cambiando a último momento su dupla delantera, Lucas Alario y Rodrigo Mora, y poner a Sebastián Driussi a volantear por la izquierda, y arriba a Iván Alonso. Un equipo que quedó largo, inconexo, sin fútbol y, encima, perdiendo chances clarísimas, como la de Driussi con el partido 0-0 y la de Alario, cerca del final (un empate era sinónimo de clasificación a cuartos).

Golear para pasar a 4tos, en una llave que parecía accesible.

Volviendo al tema de las estadísticas, en lo que va de 2016, River tan solo ganó dos partidos de visitante (4-0 a Trujillanos y 1-0 a Olimpo). Pero en casa, sólo 4 triunfos en este año, así que no hay mucha diferencia entre localía o visita, porque River dejó de ser un equipo confiable y perdió esa cuota de fútbol, carácter y fortuna que lo acompañó entre 2014 y 2015.

La ausencia de Andrés D'Alessandro en el segundo tiempo mermó el poco juego mostrado en el primer tiempo. Un cambio entendible, a sus 35 años el físico le pasa factura, y a casi tres kilómetros de altura. Así y todo, durante los últimos 15 minutos, el Millo acorraló al rival, pero no lo ajustició.

Balanta, errores groseros cada partido; Driussi, con la pólvora mojada.

El 0-1, de visitante y en la altura, no era mal resultado, considerando que la revancha es en el Monumental. Pero en la última jugada del partido, cuando los ecuatorianos firmaban la ventaja mínima, llegó el regalo de Balanta y el penal de Maidana. La dupla central no había tenido mayores problemas durante los 90 minutos, pero ése combo fatal desencadenó en el 2-0 final. River deberá ganar por tres goles mínimamente, y si Independiente del Valle anota uno en Núñez, River deberá marcar sí o sí cuatro. Panorama dificílismo.

El Muñeco cambia sistemas de juego y prueba jugadores que no le responden. Driussi desaprovechó una gran oportunidad  de lucirse (contra The Strongest también había errado varios goles) y afianzarse como buen recambio. Domingo en el medio, solo o acompañado (anoche por Leonardo Ponzio) no logran imponer su marca y Balanta, quien llegó a ser pilar, hace varios partidos que viene siendo responsables de los goles que le marcan al equipo (y solo el juvenil Leandro Vega es el único 6 natural del plantel). Futbolistas que tuvieron un sinfín de chances (sin contar a los relegados como Pity Martínez, Tabaré Viudez y Nicolás Bertolo) y, evidentemente, será muy complicado que recuperen el nivel que alguna vez tuvieron en un corto plazo.

¿Se podrá recuperar la meoria en menos de una semana?

Hay agravantes que hay que mencionar, como la ausencia de un jugador clave como Ignacio Fernández, y el pésimo arbitraje de Lopes (que no sancionó un penal claro, y el juez de línea que anuló un gol legítimo de Alario). Sin embargo, en eso no se puede escudar River, que tiene 90' para remediar ante su gente una serie que está complicada, y en caso de un final no feliz, sería un rotundo fracaso, porque se apostó todo a la Copa y se relegó el torneo local (14 puntos de 36, octavo puesto). De poder, se puede dar vuelta el marcador. Pero River está sin brújula hace varios meses, y a mitad de año, pase lo que pase, será un final de ciclo para muchos.