El dilema de los libres

Marcelo Barovero y Leonel Vangioni jugarán sus últimos dos partidos en el Millonario, ya que ambos partirán y sin renovar su contrato. ¿Es la manera adecuada de despedirse?

El dilema de los libres
Barovero y Vangioni, en un abrazo de campeón inolvidable, que no se repetirá (Foto: LPM).

Nadie puede discutir que entre 2014 y 2015 se vivió una de las etapas más gloriosas de la historia de River. Tras conquistar dos títulos locales, vinieron en cadena cuatro internacionales, con todo lo que eso significa y tras casi dos décadas esperando una consagración a nivel Conmebol. Se armó un plantel con mística, que se volvió ganador con Ramón Díaz y que se potenció fubolísticamente con Marcelo Gallardo. Y dos de los pilares fueron Marcelo Barovero y Leonel Vangioni.

Tanto Trapito como Piri, a pesar de no haberse formado en Núñez, lograron una identificación notable con el riverplatense, más allá de los títulos. El trabajo y sacrificio de cada uno los puso en un lugar de privilegio en la consideración del hincha. Sin embargo ambos se empiezan a despedir: el arquero tiene casi todo listo para sumarse a Tiburones de Veracruz (México), mientras que el lateral izquierdo embarcará rumbo a AC Milan, uno de los grandes de Italia.

Lo que llama la atención (o no) es que ambos se irán con el pase en su poder, es decir, sin renovar sus respectivos contratos, que vencen el 30 de junio del corriente año. Resumiendo, Barovero, el capitán de River, y Vangioni, otro referente, buscarán otros destinos, pero sin dejarle moneda alguna al club.

A los clubes foráneos les conviene negociar con jugadores libres. ¿Por qué los representantes tienen el poder y los Clubes no?

Ambos seguirán el camino de Leandro Chichizola, Carlos Sánchez y Ariel Rojas, que se fueron libres (se puede sumar también a Lucas Boyé). Chichi, que fue importantísimo en la obtención del Final 2014, fue a Spezia Calcio en busca de más minutos, a un equipo que milita en la Serie B italiana. Hubiera tenido más chances, ya que Julio Chiarini (quien vino a reemplzarlo) no rindió. El caso de Sánchez es particular: tuvo una primera etapa en La Banda entre 2011 y 2013, de mayor a menor, y cuando regresó de su préstamo en Puebla (México), se dio su explosión, que lo llevó a la Selección de Uruguay y, tras la final del Mundial de Clubes ante Barcelona, se marchó a Rayados de Monterrey. Rojas vino a River en 2012, y tuvo un año y medio de rendimiento flojo, pero en 2014 fue importante en el torneo local que ganó el Millo y con el Muñeco se vio su mejor versión. El Chino de fue a Cruz Azul tras la clasificación a la semifinal de la Libertadores, dejando en el camino a Cruzeiro en el Mineirao, siendo figura.

¿Por qué se van libres los jugadores? Una simple razón, la monetaria. En las ligas del extranjero (en éste último tiempo, la mexicana) paga mejores contratos, y los futbolistas alegan que, tras haber cumplido un ciclo exitoso, buscan "asegurarse el futuro personal y de su familia".  Motivos más que valederos, porque además, se van habiendo dejado una huella imborrable.

¿Cuál es el problema? Ahí está la cuestión. Irse sin renovar, o sea, que el Club no tiene la posibilidad de negociarlos y así, se marchan si dejar rédito económico al lugar que los convirtió en protagonistas. Los jugadores le dieron mucho a River, pero River les dio mucho más a ellos. Ellos lo saben bien, y aún así, intereses de  representantes de por medio (si no, recordar el caso de Teo Gutiérrez), actúan en beneficio personal.

Nadie le quitará lo ganado a Barovero y Vangioni. Pero se esperaba otra despedida de ambos.

Claro está, Rodolfo D´Onofrio trató de ponerle fin a la fuga y acordó que renueven sus contratos varios jugadores: Emanuel Mammana, Leandro Vega, Gabriel Mercado, Rodrigo Mora, Sebastián Driussi, Leonardo Pisculichi y Augusto Batalla estamparon su sello para continuar. Y a los reacios, caso de Piri, en su momento se decidió no llevarlo a la pretemporada. Sin embargo, lo deportivo pesó más y el lateral pudo jugar éste semestre, aunque víctima de constantes lesiones que lo marginó de varios partidos (y así, se ganó un lugar Milton Casco). El caso de Trapito fue especial, porque el capitán ya había acordado de antemano con el Presidente no seguir.

Sólo quedan dos partidos para que finalice el semestre para River. Gimnasia, en el Monumental, y Arsenal, en Sarandí. Dos encuentros que poco atractivo tienen, pero que servirán para que Barovero y Vangioni se despidan de la gente. Un adiós que dolerá, por partida doble.