El ciclotímico River

El Millonario perdió su invicto ante quien venía último en la tabla. De visitante, sólo suma cuatro unidades de nueve en juego. ¿Hora de cambiar el sistema o mantenerlo?

El ciclotímico River
D´Alessandro peleó más de lo que jugó (Foto: La Nación).

Momento de autocrítica. River venía muy firme en el Campeonato (de comienzo tardío e interrumpido dos veces por Eliminatorias), con tres victorias y dos empates; invicto, mostrando pasajes de buen juego pero sin ser sólido del todo. Muchas veces, fueron los delanteros o algunas acciones individuales los que desnivelaron los encuentros a favor del Millonario

En la próxima fecha, está disponible Pity Martínez. ¿Afuera Andrade?

La derrota de ayer, en Paraná, fue un mazazo. La Banda se ponía en ventaja a los seis minutos, por medio de Sebastián Driussi (seis goles en seis partidos, en un momento superlativo). Con el correr de los minutos, Patronato se agrandó en su cancha y en el segundo tiempo, logró empatarlo rápidamente, y tras tanto insistir, llegó el gol en el último minuto para alegría del Patrón y tristeza del Millo. Lo que es un agravante a la situación es que el equipo de Paraná llegaba a este partido último de 30 equipos, con sólo un punto de 15, y dos goles a favor en 450 minutos. Y en 45 minutos, le metió dos a River.

Asimismo, hay que hacer esta evaluación: River se enfrentó a equipos que están de mitad de tabla para abajo. Repasando, Banfield (14°), Talleres (24°), San Martín de San Juan (29°), Defensa y Justicia (20°), Vélez (23°) y Patronato (28°). Es decir que aún no tuvo un buen "parámetro" para definir el nivel del equipo, y perdió puntos importantes ante los colistas del certamen hasta ahora. Lo bueno es que aún le queda jugar ante los rivales que están más arriba, además de que restan 24 jornadas más. Es un torneo muy largo, que permite estos inesperados traspiés.

El esquema actual tiene riesgos: River es un equipo que concreta mucho, pero también sufre en su área.

Hablando del sistema, Gallardo bancó al 4-2-2-2 en lo que va del semestre. Sólo realizó cambios por lesiones o suspensiones, pero siempre puesto por puesto, no se movió de éste esquema. Por un lado, es bueno que los jugadores se conozcan "de memoria" y ejecuten la idea de juego del DT. Por otro, la falta de recambio es notoria, y jugadores que no logran una regularidad (caso Nacho Fernández), un mediocampo con sólo un jugador de marca (Ponzio) y un equipo permeable en la defensa, con los laterales que suben pero no bajan a  tiempo (claro bajón de Moreira, que venía siendo figura). Buen partido de Andrade, aunque le faltó más profundidad, y D´Alessandro apareció a cuentagotas. El mediocampo, partido y desnonexo. ¿Llegó la hora de armarlo de otra manera, para que no queden tantos baches?

De local, el Millonario supo, sin brillar del todo, ser muy efectivo: venció con categoría a Independiente Santa Fe por la Recopa (2-1), goleó a Banfield 4-1, con una gran actuación en el segundo tiempo, y ajustició 3-0 a Vélez, pero con el Fortín en un pésimo momento y 10 casi todo el encuentro (en el medio, el agridulce 1-1 contra San Martín SJ). De visitante, la cosa cambia: sólo se le ganó a Talleres, en Córdoba (1-0, gol de Mina), y en los últimos dos cotejos fuera de casa en el torneo, el arco de Augusto Batalla recibió cinco goles, los tres de Defensa  (3-3) y los dos de ayer de Patronato.

Para el torneo habrá tiempo de levantarse, pero se viene el duelo ante Unión, para llegar a la semifinal de la Copa Argentina, y no se pueden cometer los mismos errores. En la Copa, un error y adiós. Gallardo tiene tiempo aún de corregir