El aura ganadora, ¿dónde está?

River se presentó ante un Newell´s con una formación, por lo menos del medio para atrás, alternativa. No jugó Ponzio, no jugó Maidana y no jugó Casco. Sus reemplazantes no encontraron el ritmo que el equipo necesita y River perdió y sufrió durante noventa minutos.

El aura ganadora, ¿dónde está?
Marcelo Gallardo deberá volver a encontrar el equipo. Ya lo hizo en el pasado. La capacidad la demostró. De el depende cambiar el momento de River Plate.

Augusto Batalla; Jorge Moreira, Arturo Mina, Martínez Quarta, Camilo Mayada; Joaquín Arzura, Ignacio Fernández; Andrés D´Alessandro, Gonzalo Martínez; Lucas Alario y Sebastián Driussi. El once elegido por Gallardo para enfrentar a Newell´s ante las ausencias de Leonardo Ponzio por acumulación de amarillas y las ausencias de Jonatan Maidana y Milton Casco por lesión. Un equipo que de medio para atrás no se conocía y durante el encuentro se hizo evidente.

River sufrió las ausencias. Mina, acostumbrado a tener a Maidana atrás salía a buscar lejos y perdió demasiado y su compañero de zaga, Martínez Quarta, tuvo un debut demasiado displicente y no cumplió las expectativas. Mayada, a pesar de ser un jugador multifacético, como lateral izquierdo, no pesó ni en defensa ni en ataque. Si River no recibió goles en el primer tiempo fue gracias a la gran actuación de Augusto Batalla, quien apagó los incendios de la defensa con un gran primer tiempo.

Sería injusto acusar del resultado solo a la defensa. Joaquín Arzura, quien había pedido pista en los minutos que tuvo no estuvo a la altura del mediocampo de River. Quizás sea la falta de costumbre, o de juego, pero River fue superado en todo momento por los rosarinos. El primer tiempo fue todo de ellos. Llegaba el descanso y el momento de enfriar el ambiente.

En el segundo tiempo salieron los mismos once, pero la actitud era otra. Duró 7 minutos la intensidad. Scocco, en gran jugada deja atrás a Mina y a Martínez Quarta y habita a Rodríguez. Mayada es el que debe cubrir las espaldas a toda velocidad y esa misma velocidad es la que no le permite anticipar el “sombrero” de “La Fiera” y que la pelota, involuntariamente, golpee su brazo.

Desde ese momento los de Gallardo intentaron atacar con más corazón que ideas. El DT intentó cambiar el panorama con los cambios, Mora por Martínez, Larrondo por Driussi y Rossi por Arzura. Cambios lógicos para ser vertical, pero lamentablemente River ya era una bola de nervios que no pudo dar vuelta el resultado.

Ya no hay más excusas para el equipo millonario. Hace tiempo que River dejó de ser ese equipo guerrero que se llevó una Copa Sudamericana y a los meses una Libertadores. Gallardo tiene espalda, mucha, pero deberá encaminar este River a la victoria. Más allá de las ausencias, River perdió algo, llamémosle “aura ganadora”. Un aura que se reflejaba en Vangioni, Mercado, Sanchez entre otros. Más que juego eso es lo que debe recuperar River, el hambre que supo tener.