El análisis de la victoria a Morón

River Plate venció a Deportivo Morón por 3 a 0 y disputará una nueva final de Copa Argentina, certamen que ya ganó la edición anterior. La victoria llegó con goles de Ignacio Fernández, Jonatan Maidana y Rafael Santos Borré. Desde aquí analizaremos el funcionamiento del planteo táctico de Marcelo Gallardo.

El análisis de la victoria a Morón
Gallardo disputará su décima final en el banco de River. El Millonario quiere obtener por segunda vez consecutiva la Copa Argentina. FOTO: Web.

Una nueva final para Marcelo Gallardo y sus dirigidos. River Plate venció a Deportivo Morón por 3 a 0 con goles de Ignacio Fernández, Jonatan Maidana y Rafael Santos Borré. Esta será la décima definición para el Millonario con el Muñeco en el banco que intentará conseguir ser campeón de la Copa Argentina por segunda vez consecutiva. Desde aquí intentaremos analizar el funcionamiento del equipo en el desarrollo del encuentro, basándonos en dos rasgos del juego: la defensa y el ataque.

DEFENSA

En defensa, el Millonario armó un tándem de 4 – 3 – 3, siendo la primera línea compuesta por Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana, Javier Pinola y Milton Casco. Delante de ellos esperaban Ignacio Fernández, Leonardo Ponzio y, curiosamente, Gonzalo Martínez. Decimos curiosamente ya que, en ataque, estaba delante de Nicolás De La Cruz, pero en defensa debía sobrepasar la línea del uruguayo, realizando un gran recorrido por la banda. La tercera línea, prácticamente en medio del campo era compuesta por Carlos Auzqui, quien contaba con menos recorrido, Ignacio Scocco y De La Cruz eran los más adelantados, intentando aprovechar la velocidad de ambos en contrataque.

ATAQUE

Marcelo Gallardo planteó un 4 – 3 – 2 – 1 sin demasiada rigidez. La ausencia de Enzo Pérez, quien se encuentra en Rusia con la Selección Argentina, y Ariel Rojas, suplente, obligó a Nacho Fernández y a Nico De La Cruz a jugar bastante más cerca de Leo Ponzio que de Ignacio Scocco. Mientras tanto, Auzqui, por derecha, y Pity Martínez, por izquierda, se ofrecían como opciones de pase pegados a las bandas. El juego se inclinó constantemente por la derecha aprovechando las constantes subidas de Montiel. A su vez, Casco no pudo influir demasiado en el ataque al tener sobre sí mismo una marca casi personal.