Era el momento de despertar

Central se levantó de una larga siesta que tuvo en el segundo semestre y ganó el partido que debía ganar para que no se hunda el barco.

Era el momento de despertar
El primer grito del encuentro, Fernández se llena la boca de gol(Fuente: la voz del interior)

Tenía un gusto especial esta fase, el rival que estaba enfrente, 364 días después de aquella final que a todos los hinchas de Central les dolió, venir de haber perdido el clásico y de la forma en la que se perdió, muchas cosas juntas que se definían en 90 minutos, si hasta el futuro de un técnico.

Pero en el partido justo, el momento preciso Rosario Central sacó ese fuego sagrado que lo llevó a pelear cosas importantes, esa mística que parecía extinguida, primero lo pensó al encuentro, ejecutó un gran planteo y logró maniatar al adversario, después logró convertir esa que era otra espina que tenia este equipo, el gol.

Un primer tiempo en el cual no sufrió y fue eficaz, pero como marca la historia si no se sufre no se gana y parece que por Arroyito está marcada a flor de piel en cada persona que se identifica con Central, en cada hincha, en cada simpatizante, la segunda mitad fue puro aguante, defensores a los cuales le salieron chichones de tanto sacar y sacar las pelotas que venían bombeadas al área de Sosa, en el primer descuido Benedetto quedó solo y apareció el uruguayo para sacar una pelota estupenda, así en un par de ocasiones más para poner una muralla en el arco.

 La suerte también contribuyó, porque la pelota dio primer en el travesaño y en otra ocasión en el palo, segundos antes del final cuando parecía que no había más sufrimiento llegó el descuento, que no sirvió de nada para Boca.

Central demostró que en la primera brava de en serio respondió de la mejor manera, primero con juego y después con aguante avanzó a la semifinal de la Copa Argentina y está más vivo que nunca. ¿Será el despertar del gigante?