A 25 años del primer doping positivo de Maradona

Un 17 de marzo de 1991, luego de la victoria de Napoli por 1-0 ante Bari, Maradona fue seleccionado para el control antidoping y el resultado dio positivo por cocaína. A partir de allí la carrera del 10 no fue la misma. "Ese doping era la venganza", había dicho el Diego. En esta nota recordamos aquel acontecimiento que marcó para siempre la carrera del mejor jugador de todos los tiempos.

A 25 años del primer doping positivo de Maradona
Maradona en el Napoli. (Foto: web)

El fútbol no siempre tiene momentos felices, y éste es un claro ejemplo de ello. Es que Diego Armando Maradona, para muchos el mejor jugador de todos los tiempos, también tuvo que sufrir en múltiples ocasiones. El primer golpe duro fue tras su retorno al Napoli luego del mundial de Italia 90, ya que un 17 de marzo de 1991 el Diego dio positivo en el control antidoping.

Luego de haberse consagrado ante el mundo entero en México 86 y seguir asombrando en Italia 90, habiendo triunfado en Boca, Barcelona y haber llegado a la gloria con el Napoli, club en el que era ídolo tras haber conseguido dos Scudettos y una Copa UEFA, la carrera de Maradona empezó a decaer significativamente por sus problemas con drogas y estupefacientes.

Aquel 17 de marzo, hace 25 años, el Napoli había vencido al Bari por 1-0, y el Diego fue elegido para el control antidoping, y para sorpresa y lamento de todo Nápoles y del mundo del fútbol, el resultado fue positivo por cocaína. Inmediatamente comenzó una debacle inevitable en la carrera de Maradona, ya que fue suspendido de las canchas por 15 meses, y debió dejar Italia y regresar a la Argentina.

Luego de saber el resultado, y ante la consulta de los periodistas, Maradona se mostró molesto, y sus palabras al momento de salir fueron: "No voy a hablar de esto. ¿Qué querés que diga? Dijieron todo ellos... Me hicieron 25 controles, el último salió positivo. Mira vos, que casualidad".

Su retorno al país no fue el mejor, ya que las cosas siguieron empeorando, debido a que su departamento ubicado en Caballito fue allanado y en septiembre de 1991 fue condenado a 14 años de prisión en suspenso por tenencia de estupefacientes.

En palabras de el mismo Maradona, extraídas de su autobiografía "Yo soy el Diego", el 10 contaba: "El domingo 17, con el Napoli, recibimos al Bari en el San Pablo: un partido más en un campeonato en el que veníamos peleando desde más abajo. Ganamos 1-0 con gol de Zolita, Gianfranco Zola. Él era mi reemplazante, habitualmente, y aquel domingo jugamos juntos... Ni nos imaginábamos, ni nosotros dos ni nadie, que sería una de las últimas oportunidades. Me tocó el control antidoping y... la vendetta se cumplió. La venganza estaba escrita, y al fin llegó. Yo le llamo el doping de Antonio Matarrese (...) El laboratorio donde se hicieron los análisis está bajo sospecha, y no precisamente por mi caso. Por mi caso, los italianos no lo hubieran investigado jamás... Ese doping era la venganza, la vendetta contra mí, porque la Argentina había eliminado a Italia, y ellos habían perdido muchos millones".

"Después de aquel partido en Nápoles, Matarrese, que era presidente de la Federcalcio y es un dirigente nacido en Bari, no me miró con bronca, ni con amargura; me miró como miran los mafiosos... Y yo pensé, en ese mismo momento: 'Que difícil va a ser seguir viviendo acá' (...) Solamente los ignorantes eran capaces de denunciar que yo sacaba ventajas con lo que tomaba. Si yo me dañaba era a nivel personal, y eso no me servía para hacer goles ni tirar caños", relató Maradona al recordar aquel mal momento que vivió en Italia.

Con el correr del tiempo, Maradona tuvo varias idas y vueltas con este tipo de problemas y sustancias, pero nunca perdió aquel amor y aquella pasión por la pelota, y el hincha argentino nunca dejó de quererlo, ya que a pesar de todos sus problemas personales, el 10 siempre que se cayó volvió a levantarse y buscó seguir para adelante. Y nosotros futboleros lo perdonamos, y nos quedamos con el mejor recuerdo, con el Maradona que supo desplegar su mejor fútbol y llevarnos a la cima del mundo.