Al Pipa solo le faltó el gol

Gonzalo Higuaín fue una de las figuras en el triunfo de la Selección Argentina sobre Bolivia. Martino le dio la titularidad y el 9 respondió, pese a no poder marcar.

Al Pipa solo le faltó el gol
Higuaín se lamenta: estaba solo para empujarla, pero no se la dieron.  (Foto:Olé)

Dos malas definiciones le costaron el idilio de la gente. Claro, fue en dos finales. Además, ambos partidos definitorios fueron esquivos para la Selección Argentina. No hace falta repasar las jugadas, porque están en la cabeza de todos.

Gonzalo Higuaín perdió terreno en el combinado nacional y llegó a estar afuera de algunas convocatorias. Su impresionante nivel en el Napoli italiano le volvieron a abrir las puertas del predio de Ezeiza, aunque muchos no estaban de acuerdo. Lo que es indiscutible son sus números en la Serie A: 29 goles en 30 partidos; siendo, por lejos, el capocannoniere de dicha competición.

A esta doble fecha, el puesto del nueve llegaba con un gran signo de interrogación: seguir confiando en Agüero, aunque el Kun no esté en su mejor momento; o darle una nueva chance al Pipa. Martino fue justo: le dió un partido a cada uno. El surgido en Independiente tuvo su oportunidad en Chile, mientras que el nacido en River inició en Córdoba.

Desde el primer minuto, Higuaín demostró sus ganas de estar: presionó a un defensor boliviano y dejó a Di María mano a mano a los 10 segundos de partido. Fideo no supo definir, por eso la acción del Pipa perdió brillo.

A partir de allí, el 9 se asentó. Con sus diagonales, fue el encargado de romper con la poblada última linea boliviana. 

Así surgió el primer tanto, tras dos intervenciones geniales del Pipa. Primero, picó en diagonal hacia afuera del área: Messi lo vió y lo asistió con un pase que sólo él puede hacer. Higuaín la tiró por arriba del arquero, pero un defensor boliviano (Eguino) sacó la pelota en la línea. Por fortuna, el balón llegó nuevamente a los pies del 9, que fue cero egoísta y le cedió el gol a Mercado.

Luego, el delantero pecó de esa característica que tienen los goleadores. Messi realizó otra maniobra que sólo él puede hacer y le cedió el balón a Higuaín, que remató de primera en la puerta del área cuando la jugada pedía la devolución al astro del Barcelona.

Gonzalo se entendió bien con sus compañeros e hizo, en la mayoría de las oportunidades, lo que el juego necesitaba. Cuando había que pivotear, estuvo. Lo mismo en el momento que fue necesario tirarse atrás y tocar. 

Faltando 15 dejó la cancha para el ingreso del Kun. ¿La reacción del Kempes? Lo bañó en aplausos. Una ovación que será difícil de olvidar para el 9, teniendo en cuenta todo lo que se debatió acerca de su presencia.

De no ser por el extraordinario partido de Messi, Higuaín hubiese obtenido el rótulo de figura en la noche cordobesa. Tiempo de volver a Napoles con la tranquilidad de haber cumplido: sólo le faltó el gol, pero pronto llegará.