Análisis: lo mejor del ciclo

La Selección Argentina logró su mejor actuación en la era Martino ante Estados Unidos y consiguió el pase a la final con un 4 a 0. Presión, control y efectividad. Además, un plus: la zurda del mejor del mundo.

Análisis: lo mejor del ciclo
Argentina festeja. (Foto: Olé)

Triunfo ante Chile y goleadas frente a Panamá, Bolivia y Venezuela. Los resultados son siendo inobjetables, pero en el debe todavía estaba la forma en que se ganaron esos encuentros.

El juego del seleccionado de Martino no terminaba de convencer. Ahora lo hizo: todo lo que se le recriminaba, lo convirtió en virtud ante Estados Unidos. 

El local se despide de la Copa América Centenario, mientras que la Albiceleste sigue demostrando su superioridad y llega a su tercera final en tres años.

Primer tiempo deluxe

En el inicio de la semifinal, Argentina rompió un partido que se presentaba como complicado. Al minuto, Messi asistió de forma magistral a Lavezzi y el Pocho definió por arriba de Guzan con un cabezazo. 

Los norteamericanos nunca supieron reponerse a ese golpe, en gran parte por mérito del conjunto de Gerardo Martino. Resumiremos la táctica empleada por el seleccionado Argentino en varios puntos.

  1. Presión alta en todo el campo, con Higuaín como primer línea de defensa. Amén de los errores técnicos en la defensa estadounidense, los de Klinsmann nunca pudieron salir con comodidad.
     
  2. Control y posesión. Con Banega como eje, siendo el encargado de conectar la línea de volantes con los delanteros. Además Augusto Fernández logró ser su complemento ideal, volcado sobre la derecha.
    Pero la superioridad no fue sólo obra de ellos dos: el mérito es de todo el equipo de Martino. A partir del toque, atacó y generó peligro.
     
  3. Firme defensa adelantada. El equipo del Tata siguió con la forma de marcar que tuvo durante toda la Copa, bien lejos del arco de Romero. En los otros partidos Chiquito tuvo alguna participación, esta vez no fue necesario.
    Tanto Funes Mori como Otamendi no perdieron ni una dividida, y Mercado clausuró su sector. Lo único recriminable fueron un par de desbordes que sufrió Marcos Rojo por su sector.
     
  4. Desmanteló a un duro rival. Estados Unidos había mostrado una férrea defensa ante rivales importantes. Eso, sumado a su condición de local, lo posicionaban como un equipo de temer. Pero Argentina se olvidó de los detalles extrafutbolísticos y desnudó todas las falencias de los americanos, que no pudo sostener nunca la pelota y tuvo errores técnicos desconcertantes.
     
  5. La zurda del 10. Lionel Messi volvió a demostrar que está en un nivel impresionante. Cada vez que participó, lastimó. Quedará en la memoria de todos dónde entró su tiro libre para convertirse en el máximo goleador de la Selección Argentina.

Complemento agridulce

La faena futbolística de la segunda etapa es también para destacar. La Albiceleste jugó de igual manera que en los 45' iniciales, aunque lógicamente tuvo un bajón en el ritmo. No era necesario el desgaste, porque el trabajo estaba hecho.

A los 5', Higuaín puso el 3 a 0 y cerró el partido. Después de eso, Argentina se encargó de controlar el resto del juego sin exponerse a ninguna adversidad.

Sin embargo, lamentablemente llegaron las malas noticias. Estados Unidos nunca inquietó a Romero, ni se dedicó a pegar pese al trámite desfavorable (gesto para destacar). Lo que ocurrió muchos se lo adjudicarán a la mala suerte: 3 modificaciones obligadas por lesión. Fernández sintió una molestia muscular luego de un pique y debió abandonar la cancha. Luego, Rojo pidió el cambio por un dolor en el pie izquierdo. El último cambio, fue el más preocupante por el contexto en el que salió Ezequiel Lavezzi: cayó de espaldas al piso, tras chocar con uno de los carteles de publicidad. El Pocho y el volante del Atlético no estarán en la final del próximo domingo.