Chile el gran rival

La Selección Argentina dirigida por el Tata Martino tuvo una Copa América Centenario de ensueño, excepto por el primer partido ante el combinado chileno que fue el que más fuerza hizo en los 90 minutos e incluso complicó a la Albiceleste.

Chile el gran rival
Éver Banega y Ángel Di María (Foto: Olé)

El último enfrentamiento entre Argentina y Chile se dio en la fase de grupos de este mismo torneo, la Copa América Centenario, cuando debutaron por el Grupo D. El equipo del argentino Juan Antonio Pizzi arrancó la competencia con esta derrota, pero luego mostró grandes actuaciones, entre ellas, la mejor: ante México, venciéndolo por 7-0.

El Levi's Stadium de San Francisco fue el escenario que contuvo a los fanáticos del fútbol para el gran partido de arranque. La Copa ya había comenzado pero la final de la Copa América 2015 se reeditaba en menos de un año.

Se dio un encuentro parejo. En el primer tiempo se vio un fútbol poco vistoso, de dientes apretados y piernas pesadas. Claro, no estaba Lionel Messi en cancha por lesión, pero la Argentina tuvo un Ángel en el campo de juego. Sí, el juego de palabras relacionando con el nombre figura de aquella tarde noche sirve esta vez, ya que Ángel Di María se puso el equipo al hombro junto a Éver Banega y empujaron a los del Tata a la victoria apretada, sufrida y sacrificada.

El reemplazante natural en la posición del '10' fue Nicolás Gaitán, ese pibe veloz y escurridizo que surgió en Boca Juniors pero ahora vive un momento extraordinario en el Viejo Continente con actuaciones de aplomo y categoría en Champions League y demás competencias.

La primera alegría del partido fue para el ángel ya antes mencionado. Di María, que luego dio a conocer la triste noticia de que su abuela había fallecido hace apenas un par de horas antes del comienzo del encuentro, recibió un pase a la zurda milimétrico de Éver Banega para definir con su pierna predilecta.

Ya con el marcador a su favor, la Selección Argentina contó con más confianza que el equipo rojo y anotó rápidamente el segundo gol. Ocho minutos después de que Fideo abriera el marcador, esta vez se intercambiaron los roles, ya que el siete mágico le cedió el balón a Banega, quien remató de manera potente al primer palo de Bravo, quien no contó con una buena actuación y se cantó el segundo gol.

En el cierre del partido, con una Argentina relajada y un Chile vencido, apareció el Chapa José Fuenzalida de cabeza, con gran colaboración de Sergio Romero, que salió, como se dice, "a cazar moscas" en un centro que aparentaba cierta fragilidad, para descontar en el marcador.

Mañana será la gran final. Algunos lo toman como la revancha que todos esperaban, otros con una ambición asombrosa como demuestra Lio. ¿Quién se llevará la Copa esta vez?