Selección Nacional: ¡prioridad número uno!

El seleccionado Olímpico de fútbol se cae a pedazos. De 65 futbolistas, autorizaron a 12. Los intereses económicos destruyen a un seleccionado laureado, sin juveniles hace un año, y que el año pasado, por primera vez en la historia, no pudo pasar de ronda en sus respectivos mundiales. Perdimos una generación.

Selección Nacional: ¡prioridad número uno!
Martino, preocupado. Fuente: Olé.

La frase "la Selección será prioridad número uno para todos", que quedó en la historia proveniente de César Luis Menotti al firmar su contrato con el seleccionado, luego de ser campeón con Huracán en 1974, resume la solución a esta problemática, que parece que a algunos no les da vergüenza. 

Una AFA al borde de estallar, con la aberración de destruir a un seleccionado que es de todos, por un par de pesos más en los bolsillos de su club. Únicamente se salvan los equipos "mas pequeños" que con el verdadero orgullo que significa que un jugador de sus arcas pertenezca al Seleccionado. De los demás equipos, nada.

En Europa es clara la negativa, dejando en claro lo evidente: depender de la propia rebeldía de los jugadores para ponerse la camiseta nacional. Y no es así, un interés de club no debe anteponerse jamás a un interés nacional.

Imposible no poder meterse ante esta falta de respeto total a la pelota. Les dejo una pregunta: ¿Dónde dejaron estos muchachos el patriotismo, el amor por el futbol argentino? Pareciera que en los bolsillos, en ganar un torneo, en que no se lesione el jugador, es vergonzoso; pero aún más vergonzoso, el que sus propios hinchas lo avalen, y tengan los mismos intereses.

Esos mismos son los que después, se quejan de que su equipo descendió, pidiendo un cambio, o defenestran a Messi y después piden que no se vayan.

Parece que no entienden que sin seleccionado, o sin juveniles, NO hay futuro, y eso conlleva muchísimas más cosas. Pareciera, que siempre necesitamos reventarnos la cabeza contra la pared. Para conseguir laureles, hay que sembrarlos.

Pasaba lo mismo hace 40 años, hasta que uno se puso los pantalones y lo cambió, dejó de entregar los intereses nacionales por debajo de los clubes, y ese alguien fue campeón del mundo. Aprendamos de una vez, dejemos de pensar, que todo cae del cielo, que podemos hacer lo que queremos, que los intereses de nuestro club, van por encima del equipo de todos. Aprendamos a ser argentinos.