Hay que hablar en la cancha

La Selección vuelve a decepcionar. Un equipo con jugadores que hablan mucho y juegan poco. Un estadio que explotó en silbidos. Quintos y nos pisan los talones. El camino que resta del infierno. Estadísticas de un equipo que se cae a pedazos.

Hay que hablar en la cancha
Flojo partido del Kun. Fuente: Diario Olé.

Hoy no tengo ganas de analizar lo futbolístico. Hacia tiempo no sentía el desgano de seguir mirando un partido, que desde el minuto 1, fue horrendo. Tampoco tengo ganas de analizar lo estadístico. Haré un pequeño esfuerzo y trataré de hacerlo.

La derrota se explica en la falta de un nexo entre las líneas. El desequilibrio se producía cuando Banega se adelantaba y se perdía la posesión. Ese hueco fue aprovechado por Paraguay durante todo el partido. El gol se produce en una contra donde falló total e infantilmente el retroceso del seleccionado. Argentina logró tener la pelota, pero no hizo daño, el miedo y la falta de orden en el mediocampo no posibilitaba la llegada del balón a los delanteros de manera correcta.

Y ahora sí, tengo el pie para hablar de la delantera de Argentina. Un Di María que nuevamente no logra desequilibrar en su posición. En la otra punta, un Gaitán con más voluntad intentaba imponer peligro. Con los cambios Argentina fue más desesperación que orden, con Pratto y Dybala se trató de generar algo distinto, que no influyó en el resultado.

De Higuaín y Aguero, mejor ser leves.

Higuaín nunca estuvo cómodo en el partido, y sus chances fueron muy desperdiciadas.

¿Agüero? Una lágrima. Ejecutó un penal con una falta total de responsabilidad, algo imperdonable en un jugador de Selección. Pero esto no es lo que más molesta. Molestan las declaraciones de ambos en la previa

Molesta que demuestren más con las palabras que con los hechos.

Estorba el hecho de que las quejas por posiciones indebidas se conviertan en condicionamiento del entrenador.

Vulgarmente: JODE que ante varias chances, sigan sobrando en el equipo, y hablen de la gente, la misma gente que paga hasta lo imposible para cumplir su sueño, o simplemente ver a un equipo que individualmente, es tremendo.

De la boca para afuera, sin el resultado puesto, son todos picantes. Esos mismos picantes, al término del partido, eran nenes tímidos esperando que le den permiso, con cara de capricho.

Si me está leyendo, debe entenderme que además de estar harto de estos jugadores por su bajón futbolístico, estoy más harto aún de ver como manipulan un lugar en un seleccionado, en el cual deberían estar los jugadores que estén pasando por un excelente proceso. Y encima son titulares.

Vamos a extrañar sus buenos momentos, pero olvidense que vamos a extrañar como dos goleadores de sus ligas trataron a la gente como si fueran todos una basura.

Siento mucha bronca porque al Seleccionado le sobra juego y nombres, pero vive con la presión y el estigma de los mismos jugadores.

El problema no es el planteo, es lo que está adentro.

Ahora sí, vamos a lo estadístico.

Argentina pisa el infierno, en repechaje. Con Paraguay a un punto, y Chile a dos.

El seleccionado tiene 24 puntos en juego por delante, de los cuales 12 son durísimos (Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, los 4 de visitante) Define la Eliminatoria en la altura de Quito. Va a Brasil en un mes. Pierde un invicto de 15 partidos. Tiene el 33℅ de los puntos sin Messi en cancha.

Una situación delicadísima, y lo más preocupante es que todavía no tocamos fondo, minimizamos todo. Seguimos dándole chance a jugadores que se dan el lujo de hablar y venir cuando quieren.

Ayer, el público demostró que ya no hay intocables. Se entendió perfectamente, que para poder hablar, HAY QUE JUGAR.