El puntero pisó fuerte en Caballito

Talleres ganó un partido clave ante Ferro: iba perdiendo y lo dio vuelta con goles de Solís y Strahman. El 'Albiazul' consiguió su cuarta victoria consecutiva y sigue en la punta del torneo, a 3 puntos de su escolta, Santamarina. De yapa, lleva 26 encuentros sin perder.

El puntero pisó fuerte en Caballito
Nazareno Solís festeja el gol del empate. Ya lleva 4 en el torneo y es el goleador de Talleres. (Fuente; Mundo D)

Nadie desconoce el buen arranque de Talleres en la Primera B Nacional, con 4 victorias y un empate. Desde lo numérico, irreprochable; desde el juego, algunas dudas y otras certezas. Pero, hasta ese entonces, el equipo dirigido técnicamente por Frank Kudelka no había enfrentado a ningún rival de “chapa” o con pretensiones de ascenso. No hubo un partido en el que debió sacar a relucir el traje de candidato hasta hoy, en el que tuvo una visita de riesgo a Caballito para enfrentar a Ferro.

El Verde peleó el ascenso la temporada pasada, tiene equipo para dar pelea en este torneo corto y fue el primer conjunto en ponerse arriba en el marcador ante Talleres. El equipo cordobés sintió el impacto y ahí sí se vio obligado a mostrar que es cosa seria: lo empató en el peor momento y en el complemento lo dio vuelta. Con pasajes de buen juego, neutralizó a Ferro y lo puso contra las cuerdas en su propia cancha. La cuota de sufrimiento estuvo porque no supo cómo liquidarlo, pero terminó festejando a domicilio.

Los primeros minutos carecieron de protagonismo y los equipos se fueron estudiando sin lograr hacer daño en el arco rival. La primera aproximación clara fue para Ferro, luego de un pelotazo, aprovechando el quedo defensivo de Talleres y el mal cierre de Olivera, en el que Quintana le cometía penal a Salmerón. Caranta estuvo cerca de taparlo, pero Frontini definió bien y lo cambiaba por gol a los 12'.

Ese gol despertó a Talleres en la primaveral tarde de Caballito. De a poco, fue creciendo, fundamentalmente por las bandas, en la que Solís y Cháves asistieron a Strahman, aunque el goleador, en primera instancia, no llegó a conectar y, en la segunda, cabeceó sin potencia a las manos de Limousin. Por su parte, Ferro hacía negocio salteando líneas y atacando los espacios a las espaldas de los centrales. Fue ahí, cuando Salmerón le ganó la cuerda a la zaga y definió por arriba de la humanidad de Caranta, pero apareció Olivera para vestirse de bombero y sacarla en la línea.

El partido se tornaba de ida y vuelta, casi sin medio campo, y el Albiazul respondía con el tándem Cháves-Ramis, que se asociaron por derecha para que Ivo mande un centro a media altura y Solís, a la altura de la media luna, agarró la pelota de sobre pique y se llenó el empeine de gol. El ex Villa Dálmine la clavó al ángulo, lejos del alcance del arquero local, y estampaba el empate a los 36'. Un resultado que se ajustaba al trámite del partido e importante para los de Kudelka, que lo encontraban minutos antes del entre tiempo.

La segunda etapa empezó con un Talleres que, de a poco, iba llevando a Ferro contra su propio arco y lo daba vuelta rápidamente: Solís ejecutó un gran tiro de esquina y Strahman le ponía el parietal derecho para estampar el 2 a 1 a los '5. A partir de ahí, el elenco de Barrío Jardín empezó a manejar los tiempos y a plasmar una paulatina superioridad en todas las líneas. Tanto así que gran parte del tiempo se jugó en el campo de Ferro debido al gran trabajo de recuperación colectiva.

Pero el déficit de Talleres pasa por no liquidar los partidos. Ya le sucedió en el torneo y, esta tarde, no fue la excepción. Los tiempos lo manejaba y sumaba aproximaciones al área de Ferro por ambos costados, sumado a que cada tiro de esquina iba a parar a la cabeza de un jugador vestido de azul y blanco, como ocurrió con sendos cabezazos de Olivera y Quintana que pudieron ponerle algo más de realidad al marcador.

Ferro seguía con vida y, con más amor propio que fútbol, de a poco fue llevando a Talleres a defender cerca de Caranta. Con centros y a los "ponchazos", sin mucha claridad, buscó el empate, mayormente, por la vía área gracias a las faltas frontales y evitables que le otorgaba la defensa albiazul al dueño de casa. Talleres estuvo lejos de pasar zozobras, salvo por un remate que Cháves tapó in extremis, jugándose la vida, luego de una serie de rebotes post córner.

Con Encina ya en cancha, Kudelka buscó defenderse con la pelota y aprovechar los metros de cancha libre en cada contra, pero falló en los últimos metros: primero, el Sapito remató afuera después de que le quedará un rebote en la puerta del área; luego, en tiempo de descuento, Juárez lo vio venir sólo por el otro costado a Gutiérrez y el uruguayo remató al palo. Strahman cazó el rebote del metálico pero le entró muy mal a la pelota.

Finalmente, el Albiazul se quedó con un partido tan importante como chivo, de visitante y ante un equipo que se armó para pelear bien arriba, con el valor agregado de que lo dio vuelta y que, por momentos, lo puso en apuros.

A corregir algunas falencias defensivas y la falta de contundencia para liquidar el partido antes de tiempo para no pasar malos tragos. La próxima fecha será el clásico ante Instituto, otro partido para plasmar la causalidad del buen presente.

Talleres hizo pata ancha ante un Ferro siempre complicado y la unanimidad, fecha a fecha, lo va tildando como “el” candidato al ascenso. En Barrio Jardín miran para otro lado y, a lo Mostaza Merlo, van paso a paso. Pero el traje, de a poco, se lo va probando.