El cielo siempre es Celeste

El Gasolero ganó bien ante la Lepra y logró la permanencia en la máxima categoría del fútbol argentino. Mucho compromiso y garra para llenarse de orgullo con este equipo. Temperley es de Primera.

El cielo siempre es Celeste
Contra todos los pronósticos, el Cele metió los dos goles y salió el sol. Foto: VAVEL / Ignacio Alvarez

Temperley derrotó por 2-0 a Newells y selló su continuidad en Primera División por un campeonato más. Marcaron Marcos Figueroa -que regresó de su lesión-  y de Gabriel Esparza, una de las figuras del partido. El Cele lo superó ampliamente a su rival y se llevó el resultado que esperaba merecidamente.

"Jugamos como hinchas"

Así lo describió Figueroa en la conferencia de prensa post partido y ese fue el punto clave de la victoria ante la Lepra. Desde el minuto cero, el equipo no se guardó nada y fue a todas las pelotas con muchísima intensidad. En su salsa, los Guerreros siempre anticiparon muy bien al rival y, como también detalló Fernando Brandán en la charla que mantuvo con nosotros y el resto de los colegas, "donde había uno de Newells, habían dos de Temperley"

Lo que se había reclamado en los resultados negativos, hoy floreció en el Beranger y los jugadores dejaron todo en cada dividida. Mucho esfuerzo de la mitad de la cancha para cortar el circuito y que la visita no lograra avanzar en el campo de juego. Presión bien alta -con más notoriedad en la primera parte- y muy firmes en todas las que lucharon el balón. Hasta los delanteros no dudaban en raspar y meter cuando los defensores contrarios querían despejar. Esfuerzo irreprochable. 

Bloque defensivo implacable

Comenzando por los dos gigantes del fondo, jamás pudieron ser superados por los delanteros de turno. Nombres importantes como los de Ignacio Scocco y Maximiliano Rodríguez, fueron totalmente minimizados por la gran labor de Ignacio Bogino y Gastón Bojanich. Muy firmes en el juego aéreo y seguros a la hora de cortas las jugadas más importantes. Incluso, según la posición de los rivales, se animaron a salir jugando hasta la mitad de la cancha. Tranquilidad y experiencia desde el fondo. La ausencia del capitán Gastón Aguirre no se hizo notar. Además, Bojanich se ocupó de darles constantes consejos al debutante Gonzalo Escobar, que lo tenía siempre cerca.

Con respecto a los laterales, importante rendimiento de Alexis Zárate -especialmente en el primer tiempo-. Seguro en el retroceso y aprobado avance, realizando grandes combinaciones con Brandán que intimidaron a la defensa leprosa. Sigue respondiendo bien a la oportunidad de jugar más minutos, tras la lesión de Cristian Chimino. Además, la inclusión de Escobar en el equipo -concentraba por primera vez y era titular en su primer encuentro- que supo contestar con un rendimiento regular al DT que le dio toda su confianza. No se proyectó demasiado pero cuidó bien su retarguardia. Supo frenar a Tevez primero y luego a Boyé, en el tramo final. Aprobado el juvenil.

Penetración por los extremos

Hoy Temperley tuvo dos armás chicas pero muy poderosas: Brandán y Esparza fueron los que más lograron lastimar a la defensa dirigida por Diego Osella. Belu se conectó muy bien con Zárate por su costado y llegó muy bien hasta el fondo en muchas oportunidades. Lo más importante fue la intensidad con la que jugó: metió, corrió y no dio por perdidad ninguna pelota. Tuvo una recuperación en la que quedó mano a mano pero terminó eligiendo pasarla y la despejo el central rojinegro. En el ST tuvo que salir totalmente agotado. Muchos aplausos de todo el hincha gasolero.

Por su parte, el Tucu recuperó su nivel y volvió loco a Advíncula por su costado. A pesar de las diferencias físicas, lo superó ampliamente y siempre sacó ventaja en su costado. Es el elegido constantemente para comandar las contras y en la mayoría elige bien a pesar de encontrarse en la mayoría de las veces en inferioridad numérica. Inteligencia para gambetear a los rivales y mucha fuerza para no dar ninguna por perdida. Hoy coronó su actuación con un gol, en el que pudo eludir al arquero tras un gran pase de Cólzera. Figura del partido

La impronta de Álvarez

Mucho no se podía cambiar en lo futbolístico pero sí en lo anímico. El golpe de timón se lo dio hoy y el equipo, a pesar de la mala semana, salió a jugar el partido como se esperaba: igual que en una final. El grupo, gracias a los videos que repasaron en la semana, entendió que en San Juan no jugaron mal y que podían rescatar muchas cosas positivas. Así, con otra confianza en su juego, salieron a devorarse el verde césped con el apoyo de todo el Beranger

Presión profunda y gran parte del juego invadiendo completamente el campo de Newells. Otro reconocimiento hacia el DT es la inclusión de varios juveniles en las últimas citaciones. Hoy, en un partido tan importante, se la jugó por el pibe Escobar y le cumplió como esperaba. Leyó bien el partido y metió a Cólzera para ganarlo: dos asistencias en diez minutos para el 10 del equipo. ¿Se quedará para el próximo campeonato con el buzo de entrenador? Él dijo que vive el "día a día" y que después del partido verá lo que hace.

A pesar de todo, el cielo siempre es Celeste

Las nubes cubrieron al Beranger. El nerviosísmo, que tapaba a los esperanzados, también lo cubrió. Los jugadores dieron todo por la causa y buscaron como sea alcanzar el objetivo. Sabían que era una final y que no había otro momento para salvarse. Hoy lo lograron. También, entre tantas nubes, el Gasolero metió los dos tantos y salió el sol. Y ahí estaba él, el cielo Celeste que iluminó al equipo en el día de su salvación. El desahogo llegó. Temperley es de Primera