Al estilo del Gato

Temperley perdía 1-0 de local frente a Tigre pero mostró todo su temperamento para darlo vuelta, desplegando un buen fútbol y una defensa segura y agrupada, tal como le gusta a su entrenador Gastón Esmerado.

Al estilo del Gato
Arregui, Sánchez Sotelo y todo el plantel festejando los goles de la victoria

Esmerado asumió el 10 de noviembre como director técnico del Gasolero y dijo que su objetivo era sumar puntos en todas las canchas donde juegue su equipo, hasta ahora viene invicto, con dos victorias y dos empates, por lo que hace cumplir su palabra con hechos concretos. 

Frente a Tigre el entrenador tenía una prueba dura ya que el partido se presentaba con un rival golpeado que quería despedir a su técnico de la mejor manera, no así la hinchada de Temperley que tuvo un duelo personal con Ricardo Caruso Lombardi de 90 minutos, y también debido a la mala campaña del Matador de Victoria, enfrentar a un rival directo en la lucha por el descenso. Tigre golpeó de arranque con ese gol de Lucas Menossi a los seis minutos del primer tiempo y no dejaba pensar a Temperley que había quedado aturdido, pero la personalidad y el temperamento de Adrián Arregui, la calidad y la entrega de Leonardo Di Lorenzo y el talento acompañado de una entrega durante los 90 minutos de Sebastián Martelli, hizo que el Gasolero se adueñe del mediocampo y pase ser el protagonista absoluto del partido.

En la segunda parte el equipo de Esmerado retrocedió en el campo de juego para salir de contra buscando así aumentar el marcador o en su defecto aguantar el resultado para llevarse los tres puntos y este plan resultó optimo para el Gasolero quien contó con un estandarte como Josué Ayala que voló de un palo hacia el otro para evitar el gol rival. 

En defensa, Matías Nani no tuvo un buen partido, algo impreciso a la hora de salir con la pelota por abajo y dubitativo en la marca, por otra parte, Ignacio Bogino y Adrián Scifo mostraron mucha garra y ser inteligentes a la hora de estar presionados por los atacantes del Matador, ya que cuando veían las cosas complicadas reventaban la pelota para arriba alejando el peligro del área. Marcos Pinto tuvo un partido aceptable, se proyectó muy bien por las bandas y no tuvo inconvenientes a la hora de marcar. La delantera con un doble delantero central funcionó casi a la perfección en Temperley; cuando uno iba a buscar la pelota por el aire, el otro picaba en diagonal, así estuvieron todo el partido Juan Ignacio Sánchez Sotelo y Ramiro Costa, ambos se complementaron muy bien y generaron muchos problemas para la defensa de Tigre.