Entre silbidos y tímidos aplausos

Tigre jugó muy mal, la gente no entendió la falta de entrega de los jugadores y así se lo hizo saber al nuevo técnico, que no encuentra el rumbo.

Entre silbidos y tímidos aplausos
Menossi y Blengio, atónitos, mientras Bordagaray festeja (Foto: Fotobaires).

Ayer fue la presentación de Camoranesi en el banco del José Dellagiovanna y no podría haber ido peor. Tigre volvió a perder, pero no fue por eso que se escuchaban los fuertes silbidos durante gran parte de los 90 minutos.

Ya en el partido frente a Estudiantes, en Sarandí, se pudo ver la falta de actitud en muchos jugadores. Clave fue cuando Tigre tuvo la posibilidad de hacer un contraataque desde los pies de Rincón y nadie lo acompañaba, ni el ingresado Itabel, ni Wilchez. La Pantera levantaba los brazos en señal de impotencia y lo mismo hacía Camoranesi. Ese día cuando se le preguntó al técnico “por qué el equipo se metió tan atrás” él respondió “El equipo no se tiró atrás, sino que retrocedió cuando el equipo tenía mucha gente arriba”.

Hoy en un nuevo partido, de local, se vio esa misma actitud durante todo el partido. Un Tigre falto de fútbol, pero también de ganas. Podemos discutir la táctica, los nombres, incluso los cambios, pero acá lo que se discute es únicamente la falta de actitud y entrega que demostró el equipo.

En una jugada donde el debutante Alejandro Rébola pierde su marca, el siempre presente en Victoria, Fabián Bordagaray abrió la cuenta. Todos en la tribuna entendían que eso tenía que pasar, porque Wilchez seguía sin hacer un pase bien ni correr una pelota, Pittinari perdido en la cancha, Rébola demostrando su inexperiencia, Balmaceda que nadie entiende por qué sigue siendo titular y ni es substituido. El gol era una consecuencia lógica.

A partir del gol, todo fue más sencillo, para el visitante. Guido Rodríguez se situó entre los centrales y pidió que todo pase por él. Y cada pelota que a sus pies llegaba, la dormía. Ni Rincón, ni González, ni los extremos, Balmaceda o Wilchez, ni tampoco luego el Chino Luna o Itabel, nadie lo presionaba. Nadie intentaba cambiar la forma de salir del halcón, que tranquilo, se adueñaba de la pelota, del futbol, de las ganas y hacía “su partido”. ¿Cuál era su partido? Aprovecharse de la falta de actitud de Tigre.

Cada tanto intentaban hacer algo de futbol el visitante, y así fue como volvió a caer mano a mano un delantero, esta vez Nicolás Stefanelli, para aprovechar otro fatal error del debutante Alejandro Rébola y marcar así el 0-2 definitivo.

El público pedía a Luna y el técnico lo hizo ingresar 20 minutos. ¿Para qué? El Chino fue parejo con el resto del equipo y Lucas Janson tuvo que terminar de mirar el desastre desde el banco. El Chino, ¿entró porque lo pedía el público o el partido lo requería?

En rueda de prensa no hubieron excusas: “Fuimos justos perdedores” y “Teníamos otras expectativas” resumen todo. Lo positivo es no encontrarnos luego del mal encuentro a un técnico que busca excusas o culpa al árbitro. Hace mea culpa y tiene mucho para trabajar previo al próximo encuentro en Temperley.

Alejandro Rébola, Sebastián Balmaceda, Lucas Wilchez, son tres nombres propios que el mismo técnico debe evaluar. La entrada de Sebastián Piriz y Kevin Itabel intentaron cambiar la imagen, pero no fueron acompañados por los otros 9 jugadores y nada así se puede hacer.

Tres partidos disputados, dos puntos obtenidos. Lesiones varias en el mermado plantel y muchas pruebas para el debutante técnico en el futbol argentino. Chiflidos por primera vez en un primer partido de local desde la vuelta a primera. Las conclusiones de un mal arranque donde aún hay esperanzas.