Errores que se pagan caro

Tigre volvió a perder, esta vez ante Temperley, y sigue sin mostrar lucidez ni efectividad. Volvió a terminar el partido sin los once jugadores y regaló el primer tiempo.

Errores que se pagan caro
El Colo volvió a la titularidad, pero fue expulsado (Foto: Olé).

El Matador sigue sin rugir y preocupa. En el partido que significó el regreso a la titularidad de Carlos Luna, en el estadio Alfredo Beranger, Tigre decepcionó una vez más y se encuentra obnubilado, sin poder ganar aún en lo que va del torneo, visiblemente alejado de los puestos de arriba y una incógnita que fecha a fecha se agranda más.

La imagen del primer tiempo resume el presente del equipo: antes de los 10´, Temperley ya ganaba 1-0, con el cabezazo de Ríos, que ganó de arriba con absoluta tranquilidad. El Gasolero, sin mucho juego, era claramente superior al cuadro de Victoria, y luego vino el penal que regaló Emiliano Papa llevándose la pelota con la mano, inadmisible para un jugador con su experiencia. Chimino lo canjeó por gol y ahí se cerró el encuentro, antes de la media hora.

Todo esto, con dos agravantes más: en los primeros 45´, fueron amonestados Lucas Pittinari, Papa, Santiago Izaguirre, Lucas Wilchez y Kevin Itabel (estos últimos por protestar en una pelota parada a favor), y en los últimos instantes de la primera etapa, Mauro Camorenesi debió realizar dos variantes por lesiones (Sebastián Rincón por Federico González y Ezequiel Cirigliano por Martín Galmarini), y tuvo que hacer variantes tácticas, como ubicar a Pittinari de central y a Rodrigo Erramuspe de lateral. Una noche donde todo salió mal.

Las lesiones y expulsiones, factores  que atentan al funcionamiento.

En el complemento, cuando el dueño de casa bajó el acelerador (pero seguía con ocasiones claras para aumentar su ventaja), mejoró algo en el Matador, con la obligación de salir a buscarlo. El más trascendente fue Cirigliano. El ex River impuso su presencia en mitad de cancha y se arrimó para ser el conductor. No tuvo mucha ayuda de sus compañeros, y así y todo se las ingenió para asistir a Kevin Itabel (que no pudo definir) y tener un remate al arco que pasó cerca. Mal partido de Rincón, que apostó mucho a la jugada individual y perdió casi todas las pelotas, más escaso peso ofensivo del Chino, que puso voluntad sin gravitar, y una línea de fondo que regaló espacios.

Asimismo, el Colo Izaguirre, quien volvía a la titularidad, no aprovechó su chance y fue expulsado, por doble amonestación, y en el mejor momento de su equipo. Otro ítem a mejorar.

Blengio, Godoy Correa, Galmarini y González, lesionados. La enfermería, colapsada.

En líneas generales, Tigre mereció algún gol para ponerse en partido, aunque si no concreta sus chances, es difícil (Wilchez y Lucas Janson desperdiciaron tiros libres muy claros). En cuatro presentaciones, sólo dos goles a favor, y seis en contra. Dos puntos de 12 en juego. Preocupante.

Camoranesi no logra impregnar su sello en el equipo, que carece de identidad a pesar de las ganas de algunos. Los referentes no logran contagiar a los jóvenes en la cancha y eso también se nota. Los partidos que viene serán claves, y una victoria es urgente para Tigre, que hace siete encuentros que no suma de a tres. Con lesionados, suspendidos y jugadores en bajo nivel, todo un desafío para el italoargentino, que cada vez tiene menos margen en este fútbol argentino resultadista.