Poco importan los merecimientos

Lanús se encontró con un penal y con eso le alcanzó para seguir siendo el puntero de la Zona 2, cada vez con más diferencia. Tigre buscó, pero no pudo encontrar el gol del empate.

Poco importan los merecimientos
Poco importan los merecimientos

La tercera al hilo no pudo ser. Tigre cayó en condición de local ante Lanús, que esta a siete puntos de su escolta Estudiantes, con nueve puntos en disputa. Pero, ¿se vio en el Victoria ese puntero que avasallaba a sus rivales?

El Granate, que venía de cinco victorias consecutivas, “paso por arriba” a sus anteriores rivales y siendo un justo puntero de la Zona 2, aunque anoche, en el Don José Dellagiovanna, ese puntero “invencible” estuvo muy lejos de mostrar esa versión.

Se encontró con un penal, producto de la “inocencia” de Lucas Janson (delantero) a la hora de defender. José Sand, que en Lanús encontró su lugar en el mundo, cambió por gol. Gracias a eso, el Granate se llevó los tres puntos. Pero en más de una oportunidad, Tigre mereció el empate.

Lanús, el líder indiscutido, sufrió para doblegar al Matador.

Con tiros de media distancia, remates en los palos o convirtiendo en figura a Fernando Monetti, que se lució por las falencias de Tigre y por sus propias cualidades, dejó su arco en cero.

La suerte que tuvo el goleador de Lanús, no la tuvieron los goleadores de Victoria. Ya desde un principio parecía que la noche se tornaría negra para el Matador: en el primer tiempo Carlos Luna debió dejar la cancha por un problema físico, y en el complemento, también lesionado, tuvo que hacerlo Juan Carlos Blengio.

A pesar de tener un hombre más que el rival (José Luis Gómez fue expulsado en el primer tiempo) durante más de un tiempo, nunca pudo vencer a un Monetti bien parado, y convirtiéndolo en el héroe de la noche.

Monetti, la gran figura de la noche de Victoria

Pedro Troglio intentó buscar el empate, aprovechando ese hombre de más, pero los creadores de juego no estuvieron finos, tanto Jorge Rodríguez como Lucas Wilchez, nunca se pudieron adueñar de la pelota, y así el Matador llegaba a los tumbos al arco rival.

Con alguna contra alejada, aprovechado la velocidad de Lautaro Acosta, eso le bastó a los del Sur para inquietar a Javier García de a ratos. Lo cierto es que el Matador mereció más. Pero en el fútbol poco importan los merecimientos. Y los tres puntos se los lleva el que mete la pelota adentro del arco. En esta oportunidad, Lanús fue el afortunado.