Deja vú maléfico

El Matador igualó tres partidos consecutivos por uno a uno: Huracán, Independiente y Boca; en todos empezó ganando, en cada uno tuvo una chance clara para liquidarlo, pero luego el rival empató.

Deja vú maléfico
Janson y Cachete no pueden creer cómo esa acción no fue gol (Foto: Tigre Oficial).

No se le da. Tigre, en la previa de cada partido, tiene la ilusión de conseguir su primer triunfo en el torneo, aquel que se le niega desde el 20 de mayo pasado, en el cierre del Torneo de Transición 2016, ése 2-0 a Aldosivi, que quedó lejano. Luego, entre Copa Argentina y el presente certamen, llegaron dos derrotas y cuatro empates.

El Matador tiene con qué hacerle frente a sus rivales, con numerosas variantes del mediocampo en ofensiva, principalmente. Le tocó un fixture difícilisimo de arranque: Estudiantes, Newell´s (en Rosario), Huracán, Independiente (en Avellaneda) y Boca. Perdió los primeros dos e igualó los tres últimos, todos por 1-1 y con factores en común: no haberlos liquidado cuando había oportunidad, y el rival sí que no perdonó.

Huracán (1-1): tras dos derrotas en hilera, era la hora de volver a la victoria en Victoria, ante un irregular Globo. Tigre comenzó ganando con gol de Carlos Luna, en el cierre del primer tiempo, tras varias ocasiones falladas anteriormente. Ese gol, además, cortó una racha de más 300 minutos sin convertir. En el complemento, el Matador tuvo el 2-0, a través de un desborde de Alexis Castro y la aparición en solitario de Monchi Miérez, que con el arco a su merced, la mandó afuera. Y en la última jugada del partido empató Nervo para el Quemero.

Independiente (1-1): con sed de revancha por los dos puntos perdidos contra Huracán, llegaba la hora de visitar en el Libertadores de América al Rojo, protagonista del torneo y que en ése momento venía firme en la Copa Sudamericana. En el primer tiempo, Sebastián Rincón hizo un jugadón y asistió al Chino Luna que, con suspenso, mandó la pelota al fondo de la red. El local apretó el acelerador, lógicamente, pero el Matador tuvo chances, como una acción clara de Morales, que tuvo un mano a mano que la mandó afuera, teniendo opciones de pase. Luego, un penal "compensatorio" para el Diablo que Cuesta cambió por gol. Un punto que se valoró, pero hubiera sido una buena chance de victoria.

Boca Juniors (1-1): con el antecedente de haberle ganado al Xeneize en el torneo pasado (2-0), el Dellagiovanna esperaba una recuperación del equipo, ante uno de los máximos candidatos a ganar el título. A los tres minutos, Cachete Morales le puso fin a su sequía y definió de caño ante Sara. La historia empezaba bien. En el ST, Tigre contó con más espacios y conexiones. Janson falló dos chances muy caras, pero sobre el final, lo tuvo Rincón, totalmente solo y bien perfilado, pero remató apenas ancho. Y como viene pasando, Boca lo empató, por medio de Insaurralde, un defensor que apareció como 9 y ajustició a Gabbarini (de buen partido).

La malaria sin fin. Con rivales, a priori superiores por jerarquía, se les supo hacer partido, aunque con el sabor amargo de que se pudo haber conseguido los tres puntos. Por no ser más efectivos en el área rival, se paga caro en la propia. Tigre tiene sólo tres puntos tras cinco fechas. Se viene el viaje a Bahía Blanca. ¿Seguirá ésta racha o se cortará, para bien, de una vez por todas?