Otra decepción

Tigre volvió a quedar eliminado de la Copa Argentina a manos de un equipo de ascenso, quien lo superó en el partido y pudo haberlo ganado en los 90 minutos. Sin embargo, la frustración tan tempranera agiganta aún más la crisis futbolística del equipo.

Otra decepción
Galmarini, de flojo partido, encabeza la salida de Tigre (Foto: Copa Argentina).

Este problema viene desde hace rato. Pasaron varios técnicos en el camino, pero nada cambia. Una irregularidad anímica y futbolística que comenzó en 2012, desde la despedida del Vasco Arruabarrena, pasando por Néstor Gorosito, Fabián Alegre, Gustavo Alfaro, Mauro Camoranesi, Pedro Troglio y ahora con Facundo Sava. De los entrenadores nombrados, se pueden rescartar a Alegre, quien trabajaba en las inferiores y aseguró la permanencia en 2014, o Alfaro, que si bien fue humillado por Huracán en la Sudamericana 2015, al menos el Matador pudo ser protagonista en el torneo local, entre los primeros 10. Los Dts pasan y cada vez duran menos cuando llegan a Victoria, al no poder instalar su idea de juego y con la presión de los resultados a la orden del día.

Tercera vez que Tigre queda afuera de la Copa Argentina ante equipos de ascenso: Juventud Antoniana (2013), Douglas Haig (2016) y Deportivo Riestra (2017).

Si bien los penales son una lotería y hasta jugadores que no fallan nunca desde los 12 pasos, como Carlos Luna (autor del empate 2-2), también pueden tener mala fortuna, como anoche. No obstante, la derrota duele mucho más por el rival de turno: Deportivo Riestra que temporadas atrás militaba en la Primera D y que hoy por hoy juega en la B Metropolitana, donde se encuentra 3°, en zona de reducido para ascender a la B Nacional. Pero así y todo, con voluntad y también fútbol, el equipo del Bajo Flores fue superior al de Victoria y mereció ganarlo en los 90 minutos en la cancha de Arsenal. Eso muestra claramente lo mal que está Tigre como para que un equipo de dos categorías menores, aún con los méritos que hizo para llevarse la clasificación, lo supere en todos los aspectos. Es cierto que estas sorpresas son factibles en la Copa Argentina, donde los cuadros de ascenso juegan con un plus motivacional ante los de Primera y en terreno neutral. Pero en el Matador, hace rato, se viene en sintonía baja.

La dudas centrales: ¿hora de despedirse de los históricos?¿Apostar por los juveniles? ¿Renovación total? ¿O creer en esta base y reforzarse a mitad de año?

El año pasado, sorprendió Douglas Haig, conjunto e mitad de tabla de la B Nacional, que también dejó en el camino a Tigre en su debut, los 32avos de final de la Copa Argentina, por penales, días después de haber terminado el Torneo Transición 2016 con buena performance tras un arranque para el olvido con Camoranesi. Podemos decir que allí fue el inicio de una caída que no tiene fondo porque Tigre, en el campeonato local, si bien viene de un triunfo importante ante Talleres en Córdoba, sólo suma 24 puntos en 23 fechas jugadas, o sea, un 34% de efectividad. Es decir que la eliminación tempranera en Copa Argentina coincide en un muy mal momento en el ámbito doméstico. Las alegrías son oasis, no se logran rachas positivas. Luego de un triunfo, llega una derrota, otro golpe.

Recién arranca el ciclo Sava, que no armó este plantel, herencia de Troglio. No obstante, el Colorado no logra imprimir su sello futbolístico, aún cambiando de nombres y tácticas. Las estadísticas muestran que lleva siete partidos dirigidos, con dos triunfos, cuatro derrotas y la despedida fugaz en la Copa Argentina ante Riestra, de la Primera B. No le tembló el pulso para sacar del equipo a un ídolo como Carlos Luna, que ayer ingresó y marcó un gol, aunque no encuentra soluciones. Así las cosas, el DT va sumando el peso de los malos resultados se va incrementando sobre su espalda.

Lo que queda: Vélez, SMSJ, Defesa y Justicia, Vélez, Patronato, Atlético Rafaela  y Arsenal.

El lunes que viene, Tigre jugará ante otro rival que viene lastimado, Vélez Sarsfield, en Liniers, en la fecha 24, de los "clásicos". Quedan siete fechas para terminar el campeonato, que pase lo que pase, terminará para el olvido. Son 21 puntos más en juego, de los cuales el Matador debe sumar lo máximo posible para levantar cabeza ante un panorama hostil y el reproche cada vez mayor del público, que ayer copó el Viaducto.

Sava es consciente que agarró el timón del barco a mitad de camino, pero que necesita, de ahora en más, obtener puntos para llegar a mitad de año y recién allí parar la pelota pensar en la pretemporada de invierno, cuando sea momento de pensar en el rearmado del plantel. Caso contrario, otro DT pasará sin pena ni gloria por el banco del Club Atlético Tigre.