El factor arbitral

El polémico arbitraje de Pedro Argañaráz se suma a una cadena de malos fallos que vienen perjudicando al Matador.

El factor arbitral
Luna calma a Galmarini, en el final del partido, por el insólito penal (Foto: Diario Jornada).

Es cierto que el equipo atraviesa una grave crisis futbolística. Que Facundo Sava, quien no armó el plantel, no encuentra el rumbo. Que hay un flojo nivel individual y colectivo. Que las alegrías son muy esporádicas y cualquier equipo, con muy poco, puede superar al cuadro de Victoria. Sin embargo, no hay que pasar por alto que en las últimas fechas, Tigre fue claramente perjudicado por los árbitros y jueces de línea de turno. Una cuestión extrafutbolística por la cual el DT hizo eco post derrota ante Vélez Sarsfield, con una dura crítica a la labor de Pedro Argañaráz.

Tras la victoria 4-3 a San Lorenzo, con polémica también, con gol en posición adelantada de Ramón Miérez, los arbitrales han sido muy cuestionables y siempre en contra del equipo de zona norte. La evidencia más grande fue en la fecha 20, cuando Tigre recibió en el José Dellagiovanna a River Plate. En el arranque del segundo tiempo, el juez Jorge Baliño cobró un supuesto empujón de Diego Morales al lateral Jorge Moreira (el partido estaba 0-0 y Cachete anotaba el tanto) y, estando 0-1 abajo, a Cachete le anulan otro gol, de manera increíble, ya que estaba por detrás de la línea de la pelota. Luego, el Millonario terminó ganando 2-0.

Morales estaba habilitado. Era el 1-1 ante River. (Foto: Captura TV).
Morales estaba habilitado. Era el 1-1 ante River. (Foto: Captura TV).

Más tarde, en el partido de la fecha 21 ante Racing en el Cilindro (se había suspendido por lluvia y se reanudó dos semanas después; estaban empatando 1-1), más fallos perjudiciales: Gustavo Bou anotó el segundo tanto de la Academia estando en clara posición adelantada, y en el cuarto gol racinguista, que vino de penal, al juvenil Cuadra se le había ido la pelota antes de la falta que recibió en el área. Fue derrota por 4-1 en Avellaneda. ¿El árbitro? También Argañaráz.

También se pude añadir el gol no cobrado a Diego Sosa en el 0-0 contra Atlético Tucumán, fecha 14: Luchetti la había sacado claramente adentro del arco.

Más tarde, en la jornada 21, el Matador cayó 2-1 ante uno de los animadores del torneo, Colón, en el Cementerio de Los Elefantes. Sin embargo, el juez Hernán Mastrángelo omitió una clara infracción sobre Ramón Miérez, cerca del final del partido. Hubiera significado una chance manifiesta de haberse traído, al menos, un punto de Santa Fe.

Por último, en este recorrido, el cotejo del pasado lunes en Liniers. Vélez triunfó 2-1 en el estadio José Amalfitani, con dos goles de penal: el primero, bien cobrado, por una infracción de Oliver Benítez. El segundo, al minuto 90, fue inentendible: en un córner para Vélez, Erik Godoy fue a disputar el balón limpiamente ante Fausto Grillo y luego Paulo Lima, que solo cubría el segundo palo, no tocó al rival, y Pedro Argañaraz señaló la pena máxima para el Fortín, (encima amonestó al uruguayo), que terminó ganando con la ejecución de Mariano Pavone. Este penal regalado a Vélez significó la enérgica protesta de los jugadores al final del partido, sumado a la bronca de Sava, que recordó esta cadena de errores que perjudicaron a su equipo. Increíble la falta que vio el juez, injustificable por donde se lo mire.

Por su flojísima labor, Argañaráz fue suspendido y no arbitrará en la fecha 25 del Torneo de la Independencia. Sin embargo, más allá del error humano, que en un deporte tan dinámico como el fútbol es totalmente factible, las sospechas están a la orden del día y los jugadores y cuerpo técnico del Matador así lo evidencian. Poco sirve el trabajo semanal si un par de jugadas terminan siendo determinantes para definir un partido. Tigre sólo suma 24 puntos, y los mayores responsables son los futbolistas y el DT. Sin embargo, serían más de no ser por una "mano invisible" que está esperando en contra. La tecnología pide a gritos tener su lugar en el fútbol argentino. Ya es hora, así se evitan suspicacias y malos tragos.

 

 

 

 


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