¿Qué culpa tienen los referentes?

En la recta final del torneo, que tiene a Tigre entre los últimos y con una imagen muy pobre de resultados y rendimiento, hay varios apuntados, entre ellos los ídolos del plantel. ¿Son los responsables?

¿Qué culpa tienen los referentes?
Chino, Chimi, Pato: la columna vertebral (Foto: Tigre Oficial).

El 25 de junio de 2007, luego de 27 años en el ascenso, Tigre daba el gran salto al vencer a Nueva Chicago en una Promoción épica y regresaba al primer plano del fútbol argentino. En tres semanas se cumplirá una década de ésa hazaña, algo histórico, porque por primera vez en el Profesionalismo el cuadro de zona norte lleva más de 10 temporadas seguidas en la máxima categoría, y en ese lapso, Tigre fue subcampeón tres veces, fue finalista de la Copa Sudamericana, disputó por primera vez la Copa Libertadores y logró posicionarse dentro del grupo permanente en Primera División. No obstante, los festejos se verán opacados por la pésima campaña en este Torneo de la Independencia, con 25 puntos en 26 fechas jugadas, cambio de DT de por medio, sin timón y sin rumbo. Encima, una temprana despedida en la Copa Argentina, ante un equipo de la B Metropolitana.

Responsables del mal momento, todos. Son años y años de irregularidades futbolísticas y dirigenciales.

Como es de suponer, para nada satisfechos están los hinchas matadores, que con este plantel y estos nombres, pensaban una mejor performance. No obstante, Pedro Troglio no pudo imponer su idea de juego, y Facundo Sava, quien heredó un equipo golpeado, no puede amoldar lo que tiene para lograr resultados (el Colorado sólo logró dos victorias y cinco derrotas en siete encuentros dirigidos en el torneo). ¿Quiénes son los responsables? Lógicamente, el DT tiene culpa, y hay varios jugadores que están muy por debajo de su nivel. Entre ellos, los apuntados son los referentes.

Hay varias frases hechas, que juegan por su trayectoria, que no hay reemplazos a la altura, que juegan sólo para batir récords, que hay ciclos cumplidos, y demás cuestionarios que se observan en las opiniones vertidas en redes sociales. Por supuesto que el hincha y el socio que acompaña en cualquier circunstancia al Matador tiene derecho a expresarse, y este mal momento amerita varias reflexiones. Pero lo que tienen que tener en cuenta es que si este año se cumplen diez años ininterrumpidos en Primera División, se debe, en gran parte, a los estandartes que hoy en día siguen en el plantel, aportando su experiencia.

Todo plantel necesita tener a sus pilares trabajando dentro del equipo, mucho más si los mismos participaron de momentos de gloria que quedarán grabados para siempre. Los protagonistas de las batallas más épicas del Matador siguen en el club, como el arquero Javier García, los defensores centrales Mariano Echeverría y Juan Carlos Blengio, el lateral/volante por derecha Martín Galmarini, el volante central Diego Castaño, el enganche Diego Morales y el delantero Carlos Luna. Todos ídolos, todos reconocidos. Sin embargo, muchos están cuestionados. Vamos por parte.

Mantener a los históricos, fogonear a la juventud y traer refuerzos de jerarquía: la base ideal para un nuevo Tigre. Depende de la dirigencia.

 

Javi no comenzó el torneo, por una lesión ligamentaria, y recién pudo volver para la fecha 21, ante Colón. Lleva siete partidos desde su vuelta, y no pudo mantener la valla invicta, pero su nivel supera ampliamente al de Nelson Ibáñez, que si bien no tenía errores groseros, nunca fue una garantía. Mismo caso que Chimi Blengio, capitán del equipo, quien estuvo casi un año fuera del verde césped por una rotura ligamentaria: regresó en la fecha 16 ante Gimnasia, donde se volvió a lesionar (luxación), para volver en la fecha 25 ante SMSJ. Poco responsable del mal momento de la defensa, que durante casi todo el torneo, se compuso se Erik Godoy, Oliver Benítez y Paulo Lima.

Asimismo, el Flaco Echeverría, quien el año pasado llegó a estar marginado del plantel pero la siguió peleando. Fue titular de la fecha 2 a la 5, hasta que perdió el puesto por un error en el empate 1-1 ante Boca (el líder del torneo), y tuvo unos minutos ante Vélez, en la fecha 24. No fue muy tenido en cuenta.

Por otro lado, al Pulpo Castaño tampoco se le puede decir mucho: sólo jugó 16 minutos en el campeonato, ante Talleres. Si bien es una de las fijas en la lista de concentrados, la superpoblación de volantes no ayudó mucho para que tuviera protagonismo, y a mitad de año se vence su contrato. Difícilmente renueve para un año más, y no tendrá una despedida como merece.

 

Los que más jugaron son el Pato, Cachete y Chino Luna. Galmarini es el capitán cuando no está Blengio y es un sacrificado del ida y vuelta en la banda derecha, jugando mayoritariamente de 4 cuando su puesto natural es el de 8, mostrando muchas virtudes en los centros y en el ataque. Morales volvió y no gravitó como en 2012, con un rol más de sacrificio que de generar juego, bastante contenido y muy errático cuando está mano a mano (sólo marcó 4 goles desde su vuelta), aunque nunca dejó de ser el abanderado del fútbol en Tigre. Y qué decir de Luna, que incluso cuando es suplente nunca pierde la motivación y, con diez goles, es el máximo artillero de la temporada y está a un gol de los 100 goles en Tigre. Es una meta palpable, que lo desvela, pero nunca deja de sacrificarse por el objetivo del equipo.

Desde acá no se quiere justificar a nadie. Si el Matador está entre los últimos del campeonato,todos son responsables; algunos más que otros, pero tiene que haber un mea culpa. Sin embargo, los hinchas pueden disfrutar en el plantel a varios de la mejor camada de la historia del club. Los protagonistas de los días más gloriosos. Ya más veteranos, sin la velocidad o el nivel de los años dorados,y si ya no pueden dar lo que Tigre necesita, sí hay que busca nuevos alternativas. Pero ninguno merece destrato alguno. Ellos, los históricos, los ídolos, los que reciben plaqueta, a los que le tejieron banderas, los que recibieron ovaciones merecidas en el Coliseo, son parte de los libros de Tigre, y se lo ganaron en cancha.

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