Cuando la suerte no acompaña

Tigre tuvo todo para ganarle a Rosario Central, pero se durmió y lo pagó caro: empató 1-1, suma ocho partidos sin ganar y los promedios están al acecho. Encima, se lesionaron dos defensores más.

Cuando la suerte no acompaña
Menossi volvió a ser el más destacado (Foto: Ámbito).

Tigre está viviendo una película de drama, de la cual es protagonista y cuyo desenlace sigue siendo un problema. Los méritos que hace dentro de la cancha no le alcanzan para llevarse un triunfo y anoche, en el José Dellagiovanna, ante un rival fuerte pero que venía también golpeado, el Matador volvió a masticar la bronca de un empate de local con sabor a derrota. Suma tan sólo 4 puntos de 21 en juego de la Superliga, y hace ocho cotejos que no logra sumar de a tres.

Caruso Lombardi, urgido de conseguir buenos resultados inmediatamente, se la jugó por un 4-3-3, con tres delanteros (Carlos Luna, Lucas Passerini y Lucas Janson) y dos volantes por afuera que sumen en ataque (Lucas Menossi en la derecha y Jacobo Mansilla por izquierda). Un equipo bien ofensivo para ser protagonista, y así fue que a los 15 minutos, con un zurdazo espléndido, Menossi, la gran figura del equipo, anotaba el primer gol (minutos antes, el 5 dejaba a Luna mano a mano, pero el Chino no lo aprovechó). Tigre jugó un gran primer tiempo, con concentración, movilidad, buena circulación de pelota y llegadas muy claras que no pudo concretar.

Casa tomada: en la Superliga, el Matador sólo sumó 2 puntos de 12 en el Coliseo.

En el complemento, el Canalla fue más claro en la ofensiva y contó con situaciones muy nítidas, como un mano a mano que tapó Federico Crivelli, o un cabezazo de Camacho que pasó muy cerca. No obstante, el dueño de casa no supo liquidarlo: Janson tuvo en sus pies el 2-0 en dos ocasiones claras, pero el arquero Ledesma le ahogó su festejo. Y como en Victoria es moneda corriente en los últimos tiempos, el visitante pudo quebrar a la defensa matadora a través de Ruben, a 10 minutos del final, quien había ingresado en el complemento: se fueron dos puntos que parecían que no se iban a escapar. Tigre no cuidó su ventaja, no pudo rematarlo y se quedó sin fuerzas al final para intentar ganarlo. Y antes del empate canalla, Caruso optó por poner a Daniel Imperiale para equilibrar el medio, y Matías Pérez García volvió a quedarse con las ganas de jugar.

Se fue otra fecha del campeonato y el equipo sigue sin ganar, lo que se está convirtiendo en una mala costumbre. Y si hablamos de números, los promedios ya son un serio problema, ya que Tigre sólo supera por 11 puntos al último equipo que estaría perdiendo la categoría, Olimpo (quien está peor que Tigre en la tabla, último con 2 puntos). Es imperioso que el Matador empiece a ganar, porque desde ya, empezaría la próxima temporada (donde habrán 26 equipos) en zona roja, sin los 46 puntos de la temporada 2015 de Alfaro. Aunque el riesgo de descenso se presentará mucho antes si no se gana inmediatamente, porque hay varios equipos que pelean por la permanencia.

Párrafo aparte para la malaria de lesiones: en el final del primer tiempo, en camilla, se retiró Ezequiel Rodríguez e ingresó en su lugar Esteban Giambuzzi, que a los 2 minutos del ST también tuvo que salir por lesión. El primero sufrió una rotura ligamentaria en el menisco de la rodilla derecha, que lo dejará de 6 a 8 meses afuera de las canchas. El segundo, una esguince ligamentario (un mes y medio de recuperación). Más problemas para armar la defensa, aunque están próximos a volver Carlos Rodríguez y Juan Carlos Blengio.

Entre lesiones, mala fortuna, polémicas arbitrales (anoche Néstor Pitana tuvo una floja tarea) y una acción lúcida del rival, Tigre no levanta cabeza y está estancado en la tabla de posiciones, incrementando la incertidumbre y los miedos del mini torneo que nadie quiere jugar: la permanencia, y encima con menos soldados.

 


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