Otro empate con sabor amargo

Tigre sigue con su racha negativa sin triunfos en la Superliga: apenas empató 0-0 ante Arsenal, el último del campeonato. Caruso volvió a poner a Matías Pérez García, quien sumó acción en el complemento.

Otro empate con sabor amargo
Caire y Crivelli protegen el balón. Lo positivo fue que a Tigre no le anotaron (Foto: Clarín).

El torneo recién arranca, aunque ya pasaron ocho jornadas y ya empiezan a sacarse conclusiones a poco de que finalice la primera mitad de esta Superliga de 28 equipos y 27 fechas. Y la realidad marca que, merecidamente o no, Tigre es, junto a Rosario Central (rival de la fecha pasada), quien lleva la pesada carga de no haber sumado de a tres aún. Los otros 26 equipos sí lo lograron, al menos una vez, al cabo de ocho fechas. Pero Tigre sigue estancado en la tabla y ya acumula nueve cotejos sin victorias.

El rival de esta tarde era Arsenal de Sarandí, quien marcha último en la tabla, con tres puntos: llegaba a este duelo con un triunfo y seis derrotas, en zona de descenso directo. Es decir que el Matador visitaba a un rival directo en la lucha por engrosar el promedio, y quien viene en picada hace ya un año y medio.

Una vez más, falló en el área rival. La falta de eficacia en el arco contrario se refleja en los números: sólo cuatro goles convertidos en el doble de partidos jugados, con el detalle no menor de que únicamente Lucas Janson es el único delantero que pudo festejar en la Superliga (ante River). Pesadilla jugó en el ataque junto a Carlos Luna y Lucas Passerini, y en el complemento ingresaron Denis Stracqualursi (sin goles desde su regreso) y Lucas Chacana (de buenos partidos en Reserva), pero ninguno pudo desnivelar a favor de los de zona norte y éste último falló un mano a mano clarísimo.

Aunque también hay que recalcar que el Viaducto, con sus armas y jugando de local, tuvo sus chances nítidas, como un remate que reventó el travesaño por parte de Contreras (quien fue el que más peligro generó del lado del Arse), y Federico Crivelli pudo sostener su valla en cero por segunda vez en el torneo (antes, ante Belgrano), algo importante considerando los cambios continuos en la defensa por lesiones y/o suspensiones que altera la línea de fondo fecha a fecha.strong>.

En el segundo tiempo, luego de estar parado varias semanas, volvió a jugar Matías Pérez García, quien rápidamente había perdido protagonismo por su pelea pública con el DT. El 10 aporta una cuota de juego y armado que no ofrece ningún otro volante en el plantel, y seguramente en la fecha que viene ante Estudiantes tendrá otra oportunidad. 

Fue un empate en un encuentro deslucido y sin mucho más que destacar. Pero a Tigre, al igual que ante Central, le quedó un sabor a poco. Con hidalguía para ir al frente, pero demostrando las falencias típicas de un equipo de fondo de tabla. Tigre sigue sumando, pero sólo de a uno.