El tiempo se agota

En las últimas horas, rechazaron las ofertas por Hernán Barcos y Sebastián Driussi. La llegada de refuerzos de jerarquía se sigue haciendo esperar, y Bassedas está inquieto por el armado final del plantel.

El tiempo se agota
El entrenador necesita refuerzos de calidad. Foto: Pasión Fortinera.

Aún no se sabe cuando iniciará un nuevo torneo local en el fútbol de la Argentina. 19 y 26 de agosto son las fechas que se barajan, pero aún no hay nada concreto. A menos de un mes de la vuelta a la competencia oficial, el Fortín todavía no ha sumado ninguno de las incorporaciones que tenía en vista. 

Si bien llegaron Maximiliano Caire y Gonzalo Díaz, los futbolistas de jerarquía que pidió el entrenador velezano aún se hacen esperar. Pero esto no es lo que fastidia a la gente del Fortín, sino que la verdadera causa es la cantidad de jugadores por los que la dirigencia realizó un intento, y terminó fallando en la operación.

A la lista que integraban Ignacio Pusetto, Federico González, Lucas Albertengo, ahora se suman Sebastián Driussi y Hernán Barcos. La dirigencia millonaria rechazó la oferta formal que había enviado la entidad azul y blanca, principalmente por el pedido de Gallardo de retener al futbolista. El Sporting de Lisboa también le dijo no a la propuesta azul y blanca, aunque en este caso hay posibilidades de realizar una contraoferta, que el club efectuaría en las próximas horas. La diferencia económica le pone trabas a la llegada del delantero, y por eso es difícil que la negociación llegue a buen puerto rápidamente.

Por quien si existe la ilusión de verlo con la camiseta de la V azulada en los próximos días, es por Héctor Canteros. El mediocampista que ya pasó por el club fortinero, tiene muchas ganas de retornar al país, pero la cuestión pasa por la negativa del Flamengo de cederlo a préstamo. Si la institución brasileña no afloja, el pase se complicaría definitivamente.

Christian Bassedas ya manifestó su cansancio por la no llegada de refuerzos. En sus primeras conferencias de prensa de la pretemporada, se mostró con confianza en que la situación se revierta y los jugadores lleguen. Pero con el paso del tiempo, la paciencia se va agotando y la necesidad de terminar de conformar el plantel se va haciendo cada vez más grande. Lejos de pegar el portazo y hacer una locura, el entrenador velezano comienza a meter presión para jerarquizar el equipo e intentar ser protagonista.