Fortaleza azteca

Los mexicanos soportaron la embestida de Guatemala en el segundo tiempo y se quedaron con sus primeros puntos en el Panamericano.

Fortaleza azteca
Foto: Gonzalo Marino - 7 versus 7

En el Estadio de las Américas se enfrentaban los últimos dos equipos del Grupo A. Guatemala y México llegaban al encuentro con la expectativa de sumar sus primeros puntos en el Panamericano Buenos Aires 2016.

El encuentro comenzó con problemas. La similitud entre las camisetas de ambos conjuntos obligaron a Guatemala a utilizar pecheras blancas con agujeros para visualizar los números. Lo realmente insólito es que, a pesar de usar estas improvisadas remeras, los dos equipos terminaron vistiendo los mismos colores: azul y blanco (predominante azul en México y predominante blanco en Guatemala). Una confusión permanente para los espectadores.

Más allá de esta incidencia, el partido comenzó con imprecisiones de ambos lados. Continuando con lo que ha mostrado en el torneo, Guatemala salió con mucha actitud pero acumulando errores en el manejo del balón. México también mostró dificultades para mantener la circulación de la pelota, pero desde principio supo ser más efectivo en los contragolpes. En defensa, Orozco inició como el adelantado mexicano, configurando un 5-1 diseñado para complicar a la primera línea guatemalteca. La falla en el engranaje defensivo, al menos durante los primeros minutos, estuvo en la sincronización entre el bloqueo y el arquero, quien tuvo dificultades para leer los lanzamientos exteriores de los armados. En el otro lado de la cancha, Guatemala planteó un 4-2 con Edwin Garrido y Boris Acevedo. El principal problema que debieron los chapines en este aspecto fueron los lanzamientos de los extremos mexicanos.

Planteado este escenario, el partido se vivió palo a palo hasta el 9-7 de México. De allí en más, la intensidad defensiva de Guatemala disminuyó notablemente. Eso, sumado a las contras letales comandadas por Orozco, determinó que México se fuera al descanso con el partido controlado y un 19-13 en el marcador.

Sin embargo, lejos estaba de acabarse el espectáculo. Otra vez, como ante Canadá, Guatemala sacó a relucir lo mejor durante la segunda mitad. Un detalle que ayudó a disfrutar del show: Guatemala cambió su camiseta, reemplazándola por una celeste. Parecía que nada cambiaría: México se puso 23-16 casi sin despeinarse. El gol de Víctor Morales Chacón, muy cerrado en el extremo al primer palo, cambió las cosas. Guatemala comenzó a lograr lo que no había podido hacer en todo el partido: aprovechar los errores mexicanos. Un pasivo, un mal pase, las paradas de Lorenzana. Todo se sumó para remontar y llegar a un impensado 23-21, que obligó a José Almazán a pedir tiempo. Abiel Villalobos recuperó movilidad en el frente de ataque y comenzó a abrir más la cancha. Además, Marco Monzón fue excluido y Sayyed Morales (que terminó con seis goles) aprovechó muy bien los espacios generados. Guatemala no se dio por vencido y tras el 25-21, volvió a acercarse: 26-24 tras una buena circulación del 7, un bombazo de Acevedo y otro de Herrera. Alan Villalobos rescató a los aztecas con un caderazo y México volvió a sacar cuatro de diferencia a falta de seis minutos. Parecía todo controlado, pero Guatemala se guardó la estocada final y logró un 32-31, con un último golazo de fly. Edwin Garrido Orellana fue el goleador del encuentro con siete goles.