Enseñanzas
Pablo Matera, uno (o el) de los puntos más altos del rugby argentino en los últimos años, debutó como capitán de los Pumas. Se lo vio, por momentos, tenso y nervioso, pero con su característico temple. Crédito: UAR.

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Ayer, en el AVIVA de Dublín, los Pumas iniciaron su segunda y última ventana internacional de la temporada con traspié incluido. Fue 28-17 para Irlanda, quien recién terminó de doblegar al representativo albiceleste en los últimos diez minutos de la contienda. El próximo sábado, en Lille, enfrente estará Francia, uno de los máximos rivales que tiene nuestro seleccionado a lo largo y ancho del planeta ovalado.

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Santiago Ángel

El buen juego de backs con ángulos, carreras y destrezas propias de un equipo de élite más la solidez defensiva durante casi setenta minutos no fueron suficiente para detener la marea verde en rodeo ajeno. La Argentina, que llegaba a este inicio de la gira europea con el orgullo herido tras la sorpresiva y desmoralizante caída ante Australia en Salta, continuó con sus avances dentro del terreno de juego. Poco a poco, Mario Ledesma y su equipo de trabajo imponen su sello en un equipo que jamás careció de argumentos para codearse con los mejores de este deporte, pero que en el final del ciclo anterior (con Daniel Hourcade como entrenador) deambuló constantemente. Aún así, con sudor de por medio, no alcanzó. Y que es de eso se trata, de mejorar falencias, de pulir detalles. El orden jerárquico dentro del rugby de alto vuelo se define lisa y llanamente por pequeñas diferencias.

Dicho lo anterior, ¿qué hizo Irlanda que no logró llevar a cabo Argentina? En primer lugar, solidez desde el pitazo inicial hasta el final; en segundo, y no menos importante, el recambio. Ellos, con ingresos como los de Dan Leavy y Devin Toner, generaron impacto. Eso, en el año 2018, es vital. Actualmente, el éxito en este juego se construye gracias al trabajo de veintitrés jugadores, no de quince. Y más en encuentros tan cerrados; además, en tercer orden, el funcionamiento del scrum. La emblemática formación fija, de gran pasado en nuestro país y con reconocimiento en el extranjero, hoy vive uno de sus momentos más oscuros debido al detrimento que se le ha dado desde la mismísima UAR, incluyendo dirigentes y entrenadores.

Teniendo en cuenta que la Copa Mundial de Japón, que se disputará del 20 de septiembre al 2 de noviembre del año próximo, está al alcance de la mano y no se pueden inventar fórmulas mágicas para solucionar problemas que se han vuelto endémicos con el correr de los años, ¿qué se puede hacer en tan solo diez meses? A simple vista, además de seguir evaluando nombres y sistemas con el propósito de llegar en velocidad crucero a la tierra del sol naciente, tapar el sol con las manos. No es una solución a largo plazo, pero sí al corto. Y si el objetivo es el trofeo William Webb Ellis que se avecina, así debe ser. En el fijo, con las inclusiones de jugadores como Juan Figallo, figura de Saracens y vital pensando en el armado de la primera línea de los Pumas y, tal vez, también de Francisco Gómez Kodela y Facundo Bosch, quienes también se desempeñan en el viejo continente. Otra opción, siempre con el scrum entre ceja y ceja, volver a realizar un scout. Sí, tal como ocurrió en enero último, donde Ledesma, a punto de iniciar su travesía con Jaguares en el Super Rugby, descubrió, por mencionar a dos de los nuevos Pumas, a Juan Pablo Zeiss y Diego Fortuny. Con respecto al recambio, prueba y error. Y de eso sirvió este cruce con los irlandeses, y así será con Francia, Escocia y, finalmente, también ante los Barbarians. Luego, en 2019, también en el Rugby Championship reducido y, para concluir, con algún duelo extra que programe la UAR antes de aterrizar en Tokio a la espera del debut mundialista frente a Inglaterra.

Pero para llegar a pensar en la Rosa aún queda tiempo. Tiempo que para los Pumas se vuelve primordial. Si bien es tarde para corregir viejas falencias, siempre es mejor torcer el rumbo. Y así debe ser, en primer medida, con el cepo a aquellos que juegan en Europa. Por ahora, solo por ahora, el staff ha escogido algunos nombres. Recién salido del horno, Mariano Galarza, segunda línea de Gloucester, quien cubrirá la ausencia de Marcos Kremer, ausente en esta etapa final del calendario por asuntos personales. Y que el “por ahora” se convierta una decisión férrea de darle la oportunidad a quienes están por fuera del hemisferio sur. ¿Qué sería de estos Pumas si Nicolás Sánchez contase con sustitutos como Benjamín Urdapilleta y Patricio Fernández? ¿Juan Pablo Socino no podría ser una alternativa a Jerónimo de la Fuente? ¿Marcelo Bosch es menos que Matías Orlando y Matías Moroni (quienes, de todas maneras, son grandes jugadores)? ¿Facundo Isa, uno de los mejores entre 2014 y 2016 dentro del ámbito UAR, no pelearía por la pilcha número ocho junto a Javier Ortega Desio? ¿Y qué pasaría con Juan Imhoff y Santiago Cordero, de sobresalientes actuaciones en Racing 92 y Exeter Chiefs?

Las preguntas hechas en el párrafo anterior, según el criterio de quien escribe este artículo, se han ido contestando en los partidos más importantes que ha tenido la Argentina en este 2018. Y uno de ellos fue el de ayer en Dublín. ¿Qué hubiese sido del scrum con Figallo? ¿Sánchez, después de la dolencia en uno de sus brazos, habría continuado dentro del campo en caso de tener a Urdapilleta o Fernández aguardando detrás de la línea de cal? ¿Ortega Desio tendría mayor descanso si tuviese a Isa como competidor? Y la pregunta final: ¿qué nos dejó esta primera actuación de los Pumas en noviembre? Enseñanzas. En cómo se debe plantear el futuro, principalmente. Con o sin europeos, pero sí volviendo a hacerse fuertes en algo tan icónico como lo es el scrum y reinventando a Argentina XV, que debe entenderse como lo que es: el paso previo al selectivo mayor.

Síntesis del partido:

Irlanda (28): 15- Jordan Larmour; 14- Keith Earls; 13- Will Addison y 12- Bundee Aki; 11- Jacob Stockdale; 10- Jonathan Sexton y 9- Conor Murray; 8- CJ Stander, 7- Sean O’Brien y 6- Peter O’Mahony; 5- James Ryan y 4- Iain Henderson; 3- Tadhg Furlong, 2- Rory Best (C) y 1- Cian Healy.

Ingresaron: 16- Sean Cronin, 17- Jack McGrath, 18- Andrew Porter, 19- Devin Toner, 20- Dan Leavy, 21- Luke McGrath, 22- Joey Carbery y 23- Andrew Conway.

Entrenador: Joe Schmidt.

Argentina (17): 15- Emiliano Boffelli; 14- Ramiro Moyano; 13- Matías Orlando y 12- Jerónimo de la Fuente; 11- Bautista Delguy; 10- Nicolás Sánchez y 9- Tomás Cubelli; 8- Javier Ortega Desio, 7- Guido Petti y 6- Pablo Matera (C); 5- Tomás Lavanini y 4- Matías Alemanno; 3- Santiago Medrano, 2- Agustín Creevy y 1- Santiago García Botta.

Ingresaron: 16- Julián Montoya, 17- Juan Pablo Zeiss, 18- Lucio Sordoni, 19- Rodrigo Bruni, 20- Tomás Lezana, 21- Gonzalo Bertranou, 22- Joaquín Díaz Bonilla y 23- Matías Moroni.

Entrenador: Mario Ledesma.

Puntos en el primer tiempo: 3´ Penal de Nicolás Sánchez (Irlanda 0-3 Argentina). 9´ Try de Kieran Marmion (Irlanda 5-3 Argentina). 12´ Penal de Nicolás Sánchez (Irlanda 5-6 Argentina). 18´ Try de Bautista Delguy (Irlanda 5-11 Argentina). 25´ Try de Bundee Aki convertido por Jonathan Sexton (Irlanda 12-11 Argentina). 35´ Penal de Nicolás Sánchez (Irlanda 12-14 Argentina). 39´ Penal de Jonathan Sexton (Irlanda 15-14 Argentina).

Puntos en el segundo tiempo: 3´ Penal de Nicolás Sánchez (Irlanda 15-17 Argentina). 18´ Penal de Jonathan Sexton (Irlanda 18-17 Argentina). 26´ Try de Luke McGrath convertido por Jonathan Sexton (Irlanda 25-17 Argentina). 36´ Penal de Jonathan Sexton (Irlanda 28-17 Argentina).

Árbitro: Nic Berry (Australia).

Jueces de touch: Angus Gardner (Australia) y Ludovic Cayre (Francia).

Asistente de video: David Grashoff (Inglaterra).

Estadio: AVIVA (Dublín).


 

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