Reencontrarse
 Rodrigo Bruni, una de las dos caras nuevas en el XV inicial. Crédito: UAR.

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Mañana, a las 11:30, los Pumas visitarán a Escocia en el icónico Murrayfield de Edimburgo. Para ambos será el cierre de la temporada, pese a que la Argentina jugará ante Barbarians dentro de una semana, pero sin puntos para el ranking en juego. Televisan ESPN 2 y ESPN 2 HD.

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Santiago Ángel

Si bien los ojos del periodismo deportivo nacional y de gran parte del país estarán posados en lo que ocurrirá desde las 17 entre River y Boca, por la histórica final de vuelta de la Copa Libertadores que se llevará a cabo en el Monumental de Núñez, también habrá acción, más temprano, en la élite del deporte ovalado: no será en Buenos Aires, sino a más de 11.300 kilómetros de donde se definirá quién se consagra campeón de América. En Edimburgo, capital de Escocia, los Pumas, que vienen de ceder ante Irlanda (27-16, en Dublín) y Francia (28-13, en Lille), irán en busca de su primer éxito en esta última gira del año. Será nada menos que ante el Cardo, que hace seis días cayó frente a Sudáfrica por 26-20. Más allá del resultado adverso, el selectivo británico, como en buena parte de este 2018, estuvo a la altura de las circunstancias y hasta por momentos fue superior a los Springboks.

Los dirigidos por Mario Ledesma, que antes de esta travesía por el viejo continente habían firmado un buen Rugby Championship con éxitos sobre Sudáfrica (32-19, en Mendoza) y Australia (23-19, en Gold Coast), parecen haber perdido la brújula en estas tres semanas transcurridas en rodeo ajeno. Han retornado al camino sinuoso y tambaleante por el que merodeaban con en el epílogo de la era comandada por Daniel Hourcade. Y el ejemplo más claro de la irregularidad que los caracteriza se dio el último sábado, en el Pierre-Mauroy: allí, con Les Bleus como oponente de turno, los albicelestes comenzaron la contienda con un try al minuto de Ramiro Moyano pero luego, con el correr de los minutos y del dominio galo con fuerte presencia en el scrum, el nivel de los capitaneados por Pablo Matera decreció brutalmente. De la locura absoluta por el fabuloso inicio a la desazón total por el inentendible desorden tanto colectivo como individual. En fin, un torbellino de emociones. Así está el máximo representativo de la UAR al día de hoy.

De todos modos, este juego que se avecina representa, sin duda alguna, una gran posibilidad de demostrar de qué está hecho Ledesma y cómo el plantel recibe el mensaje tras dos semanas con más malos tragos que de lo común. Y no es que deba rendir cuentas sobre su capacidad (que jamás estará en tela de juicio), sino en cómo logra volver a evolucionar en busca de una de sus grandes premisas: la identidad, esa que aún no encuentran. A veces, solo a veces, parece que están en el sendero correcto pero, en un abrir y cerrar de ojos, la situación cambia radicalmente. Eso, en definitiva, es lo que tiene que cambiar este staff. Deben optimizar y exprimir al máximo a un grupo de jugadores que cuenta con un talento superlativo y que aún no logra dar ese tan ansiado paso debido, principalmente, a los fantasmas de las constantes rachas negativas durante la gestión anterior y las improlijidades de una dirigencia incompetente y poco profesional. Y mañana debe ser ese día en el que los Pumas vuelvan a sentirse competitivos durante los ochenta minutos y con serias aspiraciones de alzar los brazos tras el pitazo final.

¿Qué debe cambiar entre una semana y otro? En principio, todo (o casi todo) desde que Moyano aterrizó en el ingoal francés. Hasta aquí, en cuanto al plan de juego respecta, Argentina abusó del uso “estratégico” del kick y, mayormente, del cajón. Eso, si uno lo analiza a simple vista, no parece ser grave, pero sí lo es si tiene en cuenta que deriva en entregarle la posesión constantemente al rival. Simplemente no ha funcionado. Se nota el plus que le dio Gonzalo Quesada (asistente de Ledesma y, desde enero próximo, entrenador de Jaguares), pero los ejecutores parecen no tener muy calibrado cuál es el propósito a la hora de patear. En vez de hacerlo con un objetivo, por ahora parece que simplemente lanzan la moneda al aire y rezan con que caiga de su lado. Del resto de los aspectos del juego, casi el 100 %: mayor obtención (por más que el scrum sea un paso perdido… al menos por ahora), mejor defensa, más “pelotas de calidad (que dependerán casi en su totalidad por el funcionamiento de las formaciones fijas y de la rapidez con la que se resuelvan los rucks) y creatividad en ataque, que raramente escaseó en la última producción.

La mesa, que ya tuvo su entrada en Dublín y su plato principal en Lille, ahora gozará de su postre, pero en Edimburgo. El icónico Murrayfield, con 66.700 almas, será su anfitrión. Escocia y Argentina, listos de cara a otra intensa batalla en Europa. Para ellos, la posibilidad de seguir creciendo y de colocarse como gran candidato para estar entre los cuatro mejores de la Copa del Mundo que se disputará en Japón entre septiembre y noviembre del próximo año; para nuestros Pumas, de reencontrarse con sí mismos.

El bautismo de Rodrigo Bruni

El tercera línea de San Luis y uno de los hombres más destacados del URBA Top 12 finalmente tendrá su primer kickoff con la indumentaria del seleccionado nacional. Si bien suele utilizar la pilcha número ocho, esta vez se posicionará como ala y llevará la siete. Sustituirá a Matías Alemanno, por lo que Guido Petti, quien en los dos primeros compromisos experimentó como tercera línea, retornará la segunda línea, su hábitat natural. Además, Matías Moroni reemplazará a Matías Orlando, mientras que Martín Landajo, quien no juega desde el 8 de septiembre (derrota ante Nueva Zelanda por 46-24, en Nelson, por el Rugby Championship), ocupará un lugar entre los reservas. Con el ingreso del surgido en el CASI, el que deja su lugar entre los elegidos es Tomás Cubelli. Por su parte, Sebastián Cancelliere, ausente desde agosto, también aguardará su momento detrás de la línea de cal.

Predicción: ¡Argentina por 3! Contra todo pronóstico, el festejo será de unos pocos en tierra lejana. Con el trabajo de los delanteros como clave, la victoria se consumará tras el silbatazo del neozelandés Paul Williams. Y qué importante que Nicolás Sánchez esté afilado en sus remates a las haches...  

Formaciones y datos del partido:

Escocia: 15- Stuart Hogg; 14- Blair Kinghorn; 13- Huw Jones y 12- Finn Russell; 11- Sean Maitland; 10- Adam Hastings y 9- Greig Laidlaw (C); 8- Josh Strauss, 7- Hamish Watson y 6- Jamie Ritchie; 5- Jonny Gray y 4- Grant Gilchrist; 3- Simon Berghan, 2- Fraser Brown y 1- Allan Dell.

Relevos: 16- Stuart McInally, 17- Alex Allan, 18- WP Nel, 19- Sam Skinner, 20- Ryan Wilson, 21- George Horne, 22- Alex Dunbar y 23- Byron McGuigan.

Entrenador: Gregor Townsend.

Argentina: 15- Emiliano Boffelli; 14- Bautista Delguy; 13- Matías Moroni y 12- Jerónimo de la Fuente; 11- Ramiro Moyano; 10- Nicolás Sánchez y 9- Gonzalo Bertranou; 8- Javier Ortega Desio, 7- Rodrigo Bruni y 6- Pablo Matera (C); 5- Tomás Lavanini y 4- Guido Petti; 3- Santiago Medrano, 2- Agustín Creevy y 1- Santiago García Botta.

Relevos: 16- Julián Montoya, 17- Juan Pablo Zeiss, 18- Lucio Sordoni, 19- Matías Alemanno, 20- Tomás Lezana, 21- Martín Landajo, 22- Matías Orlando y 23- Sebastián Cancelliere.

Entrenador: Mario Ledesma.

Árbitro: Paul Williams (Nueva Zelanda).

Jueces de touch: Nigel Owens y Dan Jones (Gales).

Asistente de video: Olly Hodges (Irlanda).

Estadio: Murrayfield (Edimburgo).

Horario: 11:30.

Televisación: ESPN 2 y ESPN 2 HD.

MEDIA: 5VOTES: 1
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