Schwartzman dejó todo pero no le alcanzó

Schwartzman dejó todo pero no le alcanzó

El argentino batalló durante 2 horas y 16 minutos ante Ryan Harrison, pero cayó por 3-6, 7-5 y 4-6, y quedó afuera en la segunda ronda del ATP 500 de Acapulco.

FedeFrescino
Federico Frescino

Un mal día te puede dejar afuera de cualquier torneo, no importa la instancia ni el rival. Eso le pasó a Diego Schwartzman, que cayó 3-6, 7-5 y 6-4 ante un Ryan Harrison que no tuvo un gran partido, pero le alcanzó para avanzar a tercera ronda. El número 60 del mundo enfrentará al ganador del duelo entre los alemanes Peter Gojowczyk y Alexander Zverev.

Al argentino se lo vio agotado en pasajes del partido ya que venía de disputar seis partidos consecutivos en pocos días con viaje incluido. Su dinámica forma de juego aumenta aún más el desgaste y tras batallar durante 2 horas y 16 minutos, no pudo seguir con vida en el ATP de Acapulco.

En el primer set, el argentino no estuvo preciso y entregó muchos puntos por errores no forzados. Si bien consiguió un quiebre en el primer game del partido, no lo pudo mantener y cedió su saque tres veces consecutivas. Flojo con el servicio, solo metió el 55 por ciento de primeros saques y además perdió los diez puntos que jugó con el segundo. Harrison aprovechó las debilidades de su rival, se puso 5-1 y aunque Schwartzman insinúo una recuperación, no le alcanzó y cayó 6-3. El argentino no perdía un set desde su eliminación en los cuartos de final del Argentina Open.

Ya en la segunda manga el partido se emparejó. El Peque se mostró mejor con el saque y sus derechas ya no se iban anchas. A contraposición del set anterior, ganó 18 de los 19 puntos que disputó con su primer servicio y tuvo ocho winners más que el rival. Además, sacó provecho de sus dos grandes virtudes que lo caracterizan: las devoluciones y su transición defensa-ataque. Ambos sacaron con mucha solvencia y cuando todo parecía que terminaba en un tie break, Schwartzman quebró el saque de su rival tras tres deuces y se llevó el parcial por 7-5.

En el set decisivo, El Peque sacó a relucir su carácter luchador y fue lo que lo mantuvo en partido. Le quebraron en el tercer game, pero luego mantuvo su servicio en cero dos veces consecutivas y cuando sacaba Harrison lo llevó a deuce en tres oportunidades seguidas con una chance de quiebre incluida, pero aún así no alcanzó. Los cañonazos del estadounidense y el hecho de acertar en los momentos claves del partido fueron demasiado para Schwartzman, que murió de pie.

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