La eternidad fue para Kevin Anderson

En el segundo partido más largo de la Historia en Wimbledon, donde jugaron seis horas y treinta y seis minutos, el sudafricano Kevin Anderson le ganó al estadounidense John Isner por la interminable cifra de 7-6(8), 6-7 85), 6-7(9), 6-4 y 26-24 en una de las semifinales del Abierto de Inglaterra. El jugador sudafricano sigue haciendo historia y se enfrentará ante el ganador de Rafael Nadal y Novak Djokovic, quienes juegan a continuación.

La eternidad fue para Kevin Anderson
Ni vencedores, ni vencidos. Imagen: Zimbio

La eternidad de los partidos que juega John Isner, un jugador hecho a imagen y semejanza de Wimbledon, debe contrarestarse con la fortaleza de Anderson. Para vencer a Isner hay que quebrarle el saque y después que su rival tenga la misma contundencia con el suyo, y por ello cuando enfrente tiene un espejo, un rival que usa sus mismas herramientas el partido se hace eterno.

El norteamericano, tiene batidos todos los records sobre esta superficie, el partido más largo de la historia, el de una ronda previa y hoy se enfrentaban con presentes similares, ya que era un encuentro que marcado por los saques y que existía la probabilidad que se decidan en varios tiebreaks y que en la previa no se descartaba un quinto set muy parecido al que ya vivieron tanto Anderson frente a Federer o como Isner frente a Bemelmans. El historial entre ambos era solo una estadística, Anderson e Isner se habían encontrado en un total de doce ocasiones, con ocho victorias para el norteamericano y cuatro para el sudafricano, pero en esta ocasión era muy difícil prever con la seguridad que ambos venían quien iba a quedarse con el triunfo.

El partido era de una simpleza tremendamente compleja, ambos debían atajar dos penales, el primero era el saque y el segundo si la devolución era corta, atajar el misil que volvía nuevamente. Desde ahí se hacía partido, ya que la tercera pelota se transformaba en un partido de tenis y ahí comenzaba el juego, pero recién desde ahí se podía apreciar un juego más o menos disputado.

En el primer set, Anderson mostró flaquezas con su servicio en el tercer juego, donde el sudafricano fue sorprendido por el norteamericano con muy buenas devoluciones, especialmente sobre el segundo saque, pero en el momento de sostener el servicio, Anderson enviaba un misil y resolvía cualquier problema.

Fue así que ambos no logrando quebrar el saque de su rival se fueron directo al tie break, donde el sudafricano marcó las diferencias con mejores devoluciones y gracias a ello pudo hacer dos miniquiebres y gracias a ello se quedó con la primera manga.

En el segundo parcial se invirtieron los roles, fue el estadounidense quien fue el que ajustó más el saque y gracias a ello, siempre manteniendo la misma tónica del partido, saque y segunda pelota por ambos jugadores, llegaron al tie break, donde esta vez el norteamericano pegó primero generando dos miniquiebres y gracias a ello se quedó con el segundo set también por la mínima diferencia.

Isner pegaba y pegaba, muy bien de ambos lados con mucha seguridad le daba mucha profundidad a la pelota y por momentos parecía dominar a un Kevin Anderson que demostraba una calidad y destreza física que le permitía sostener los embates del americano.

Por ello el tercero con la dinámica de saque y red que tuvo Isner, pero también esa dinámica lo llevó a cometer errores, apurándose con el servicio y ante un Anderson que está pasando por un gran momento, fue tremendo ya que el sudafricano le quebró el saque, lo que parecía set point.

Pero luego Isner, también supo aprovechar su derecha para presionar sobre el saque de su rival y gracias a la presión que ejerció con su drive, que cada día se parece más al de Del Potro, se quedó con el saque de su rival, recuperando el quiebre.

Esta rápida recuperación le permitió a Isner volver a meterse de lleno en el partido, pero el cansancio ya estaba del lado de los dos así que al llegar al tie break, ambos cometieron muchos errores y fue Isner el que más miniquiebres generó y fue así que se quedó con el tercer parcial.

Desde el final del cuarto juego hasta el final del partido Anderson fue superior, y a Isner en los momentos decisivos lo salvaba el saque, aunque en el cuarto juego estando arriba en set, no sacó bien el australiano lo quebró dos veces y fue así que aprovechando sus dos oportunidades de quiebre Anderson se quedó con el cuarto juego.

El final fue de película, Isner lo lleva todo a ganarse un Oscar con final incierto, algo muy norteamericano, donde el esfuerzo, la perseverancia lo llevan a que el drama entre en la cancha de tenis. Pero en este partido el final feliz no iba a ser para el norteamericano, Isner aunque sostenía su servicio fue corriendo desde atrás en prácticamente todos los set. Anderson cada vez más seguro, siempre llegaba a tener una gran oportunidad de quedarse con el saque de su rival, pero el norteamericano le respondía con cuatro ace y eso desactivaba el peligro.

Ya en la tarde noche con seis horas y treinta y cinco minutos de juego, con una suma tremenda de ace para ambos y con un centenar de puntos ganadores, llego el punto de quiebre y ese punto de inflexión lo generó quien mejor estaba física y mentalmente. El sudafricano Kevin Anderson quebró en el juego número 49 del set, en quince para luego quedarse con su servicio.

Fue 26-24 una batalla memorable, inhumana, se deben tener en cuenta hasta donde se puede realizar un esfuerzo tremendo como el que tuvieron estos dos jugadores. Por ello en el final del partido lo reflejo el vencedor, “esto deben reverlo las autoridades”.