En su regreso al circuito, Mónaco brilló y se ganó el derecho de enfrentar a Nadal

Tras más de cinco meses de inactividad, el tandilense Juan Mónaco volvió a las pistas y lo hizo de la mejor forma: triunfo por 6-3 y 6-1 ante el italiano Marco Cecchinato. El jueves, por los octavos de final, su rival será nada menos que el español Rafael Nadal, quien defiende título en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

En su regreso al circuito, Mónaco brilló y se ganó el derecho de enfrentar a Nadal
Crédito: Ventaja Tenis

Impensado. Sorpresivo. Ambas palabras son sinónimas, por lo cual no hace falta especificar mucho más en cuanto lo que ha provocado el triunfo de Mónaco ante Cecchinato, procedente de la fase previa. Kitzbuhel, en Austria, había sido la última parada del ex top 10 del ranking ATP. 198 días pasaron esde aquel partido ante Robin Haase (Holanda), en el que Pico triunfaba cómodamente por 6-2 y 1-1 y, en un abrir y cierrar de ojos, el cuerpo le dijo basta. Esa maldita muñeca derecha, que tantos inconvientes le he ocasionaba en sus últimas apariciones, llenó de incógnitas sú futuro tenístico. Pero hoy, tras meses de agonía mental y duros entrenamientos con el objetivo puesto en estar nuevamente en una cancha, el finalista de la edición 2014 volvió a decir presente en un torneo ATP. 

El regreso se dio en el estadio central, rebautizado recientemente como Guillermo Vilas. Allí, el público lo mimó constantemente: aplausos, gritos de aliento y cánticos coparon la escena en el segundo cotejo de la jornada nocturna, que anteriormente había comenzado con el éxito obtenido por el austriaco Dominic Thiem, quinto en el orden de preclasificación, ante el español Pablo Carreño-Busta. En lo que respecta estrictamente al juego en sí, el partido no tuvo un hilo en el cual se pueda hacer énfasis. ¿Por qué? Simplemente porque nunca hubo paridad. Desde el amanecer del cotejo se vio claramente quien iba a dominar las acciones. Mónaco, a través de un completo combo -que incluyó drive, revés, movilidad, juego de piernas y avances a la red-, rompió el esquema de Cecchinato con cierta facilidad que, a la hora de hacer un balance final, fue decisivo. El europeo, en cambio, nunca pudo terminó de aterrizar en Buenos Aires. Su cabeza pareció haberse estancado en el Abierto de Australia, evento que lo vio caer en la primera vuelta. Numéricamente, la gran diferencia -entre tantas para elegir- estuvo en la cantidad de quiebres: en este rubro, Mónaco se impuso por 4-0. Además, el pupilo de Mariano Zabaleta obtuvo un 91% de primeros saques -ganó 20 de 27-.

Pasó Cecchinato, pero esto sigue. El Argentina Open no para. Se trabaja a toda hora. Y, por ende, el actual Nº55 de la clasificación individual ni siquiera podrá procesar lo ocurrido en la noche del martes. Su cabeza -y la de todo su equipo que lo acompaña en el BALTC- está puesta en el futuro inmediato. El jueves, posiblemente en prime time -tal como se dice en televisión. Se celebrará no antes de las 21-, su adversario será uno de sus grandes amigos que la vida le ha puesto en su camino: Rafael Nadal. Sí, el nueve veces campeón del Abierto de Francia y ex número uno del mundo, entre otras cosas. Será el séptimo enfrentamiento entre ambos. El historial favorece al hispánico por 6-1. La única vez que Mónaco logró dar la sorpresa fue en el ATP Masters Series de Cincinnati 2007. En Ohio, por los octavos de final, el sudamericano batió al hispánico por 7-6 4-1 y retiro. Además, será la segunda vez que se crucen en el ATP de Buenos Aires. La primera fue el año pasado. ¿En qué instancia? En la final, nada más y nada menos. En aquella jornada dominical que tuvo a la lluvia como principal protagonista, Rafa festejó con un contundente 6-4 y 6-1.