Cuando la frescura vale más que la experiencia

Diego Schwartzman venció a David Ferrer y avanzó a las semifinales del ATP 250 de Amberes. En la siguiente ronda enfrentará al joven griego Stefanos Tsitsipas.

Cuando la frescura vale más que la experiencia
Foto: Los Andes

Dos corrientes de aire chocaron en Amberes. Por el lado de David Ferrer -de 35 años- se ven los años de experiencia de un gran tenista, y del lado de Diego Schwartzman -de 25 años- se nota todo lo contrario: Frescura, soltura y mucho crecimiento a lo largo de todo el circuito durante el 2017. La ráfaga de viento más joven se quedó con el clima de la ciudad de Bélgica, el Peque le ganó al español por 7-5 y 6-2.




Cuando se enfrentan dos grandes tenistas lo primero que se observa es la trayectoria de cada uno en este tipo de torneos. Con una década más de pelear estas competencias, Ferrer era quien soplaba más fuerte. Mientras que el argentino sigue sorteando estos torneos para sumarle más vuelo a su tenis. Parcialmente, durante el primer set se notó la diferencia de experiencia. El español sabe cuando hay que correr y cuando no, y como complicarle las devoluciones a sus rivales. Mientras que el Peque, pese a su estatura, se caracteriza por su gran explosión de piernas.

Con las pequeñas pausas que el viejo zorro de Ferrer le aportaba al juego dejaba mal parado al argentino, que de igual manera peleó palmo a palmo el set. Tras el tercer quiebre al saque del español, Schwartzman se quedó con el primero por 7-5. El aire nuevo y renovador del circuito comenzaba a hacer notar la diferencia de velocidades.

El nacido en Javea comenzó a mostrar cansancio físico ni bien comenzó la segunda manga. Quizás la temporada empezó a caerle encima durante el encuentro, quizás esta ráfaga oriunda de Villa Crespo fue la que terminó de hacerle sentir que la frescura vale más que la experiencia. De todas formas, Ferrer es de esos tenistas que pelean hasta la última pelota, y siempre respetando su ideologia. Sereno, tranquilo y con ganas de dar todo su tenis. Pero los dos games que le ganó a Schwartzman en esa manga fueron un simple espejismo, que ante la inminente ráfaga renovadora se desvanece. 

Hay un refrán que dice: "Viejo es el viento y sigue soplando". Podrían cambiarlo y decir que en realidad no siempre sentimos que pasa la misma ventolera, sino que a medida que van pasando los años se va transformando. Y Schwartzman es uno de los abanderados en este rejuvenecimiento.