Opinión: Un gol
invisible, Santi El 'Morro' García
Instagram Club Godoy Cruz

“Siento, por un instante, que profanamos con nuestra presencia un espacio íntimo, ajeno; pero también, atrozmente, que estamos en un escenario. Me pregunto qué sucedió aquí en los últimos veinte minutos de vida de Daniel. ¿Acaso sostuvo consigo mismo un último diálogo ansioso, desesperado, dolorido? ¿O tal vez su lucidez fue oscurecida por un ejército de sombras?”.

Con este pequeño fragmento del libro biográfico Lo que no tiene nombre de Piedad Bonnett, relataba como encontró la habitación de su hijo, Daniel, después de que se suicidó por el complicado cuadro psiquiátrico que atravesaba. El fragmento es una radiografía precisa de la sensación que embarga a los que se quedan después del suicidio.

Hoy la historia la contarán las nubes grises sobre el cielo, las manos que intentan alcanzar una lagrima que se escapa por la mejilla y el amargo sentimiento de zozobra de los que hemos decidido seguir jugando el partido que Santiago Damián García prefirió dejar a su suerte y al resultado funesto de lo que no tenemos en nuestras manos. El 'Morro' García era jugador del Godoy Cruz de Mendoza, Argentina desde el 2016. Rápidamente se ganó el cariño de la hinchada bodeguera y sus goles hacían eco en el Feliciano Gambarte.

El 'Morro' García marcó sus pasos como futbolista en Nacional (Uruguay), Atlético Paranaense, Kasımpaşa, River Plate (Uruguay) y culminó en Godoy Cruz. Anotó 116 goles en 284 partidos como profesional. El más reciente recuerdo en su carrera fue como máximo anotador de la Superliga Argentina con 17 goles y Mejor Delantero de ese mismo torneo en 2018. Sus únicos dos títulos los obtuvo con Nacional en 2008 y 2011. En su paso por Godoy Cruz convirtió 51 goles en 119 encuentros disputados. Su ultimo gol con Godoy Cruz fue el 10 de febrero de 2020 en la victoria 2-1 contra Huracán por la Superliga Argentina.

Entre todos los números del 'Morro' García había uno que no se registraba ni aparecía en las portadas de los diarios mendocinos del fin de semana cuando jugaba Godoy Cruz. Esa permanente disputa en su cabeza y en los consultorios, no lo ponía a cubrir la pelota con su cuerpo contra espigados centrales, tampoco lo ponía en carrera para el mano a mano contra un portero. Lo ponía en la lucha más fuerte y extenuante que puede enfrentar el ser humano en su vida. La disputa por querer vivir y tener el control de su mente. Tener el control para no sentir miedo sin razón aparente. Tener el control para sonreír de verdad y saber que por dentro no se encontraba igual y que en su intimidad se tumbaba totalmente.

Sobre eso no tenía control El 'Morro' García, y en su imaginación, fuera de las cámaras, lejos de la tribuna o el terreno de juego, El 'Morro' se jugaba la vida por anotarle un gol a eso que lo convertía en lo que no era y quizás jamás fue. Ese gol invisible que celebra cualquier alma conmovida que sabe que es enfrentarse a los dolores inexplicables de la depresión. Ese gol invisible que por más que se recorran cientos de kilómetros en el campo, nunca es posible avizorar la portería contraria. Ese gol invisible que no aparece y se traduce en desespero y al que el tiempo se suma como rival. En algún momento se acaba la cancha, llegan los 90 minutos reglamentarios, el rival se hace más grande y el arco más chico. Es allí cuando se entiende que ya no hay más, hemos perdido el partido. Y esta vez para Santiago El 'Morro' García el árbitro ha decretado el final. El gol invisible no llegó.

Así es vivir con depresión, llega como algo inofensivo, en silencio. Llega en forma de miedo cuando no hay ningún rival frente a nosotros. Llega con miles de voces en la cabeza diciéndote que debes hacer y como lo debes hacer, como una barra popular exaltada, pero en soledad. Es un buen momento para recordar que la salud mental debe ser vista con seriedad y no como un tabú. También lo es para recordar la responsabilidad de la contención psicológica en el futbol y la necesidad de ver al futbolista como lo que es: un ser humano.

Descansa en paz Morro.

VAVEL Logo