La REALidad de James
Foto de: mundodeportivo.com

El 12 de julio de 1991 en Cúcuta, Norte de Santander nació James David Rodríguez Rubio. Un colombiano que desde pequeño se apasionó por la pelota, como lo fue su padre también Wilson James Rodríguez, esa pasión no fue por cualquier bola, fue por la de un balón de fútbol.

Ese cucuteño, lleno de amor y apoyo por su familia, inició sus primeros torneos de fútbol en la ciudad de Ibagué, Tolima; jugando con el equipo infantil del departamento. Siempre jugó con el número 10 estampado en la camiseta y fue con la academia Tolimenses donde logró su primero título al jugar la Pony de Fútbol en la cancha Marte en Medellín con tan solo 12 años.

Al ver tan talentoso jugador, el Envigado Fútbol Club de Medellín se fijó en él y apostó a su favor para llevárselo a jugar con el club, allí debutó como profesional en el torneo de la B, donde con su poderosa pierna izquierda marcó varios goles con el equipo paisa.

Tras su excelente actuación, James fue seleccionado para jugar con la Selección Colombia Sub 17, su carrera deportiva iba creciendo poco a poco, su camino se iba construyendo de a pasos y aunque su nombre no era reconocido en el mundo entero por lo menos en Suramérica sí lo era.

El equipo Banfield de Argentina lo adquirió en préstamo por dos años en el 2008, allí se convirtió en el primer jugador extranjero más joven en marcar un gol en la Primera División del Fútbol Argentino con tan solo 17 años.

Su recorrido futbolístico continúo, del Banfield de Argentina, pasó al Porto de Portugal con un contrato de 4 años por 5.1 millones de euros, después pasó al Mónaco de Francia donde se firmó un contrato por 5 años y la transacción fue de 45 millones de euros.

Mientras tanto, el colombiano seguía creciendo y su nombre se iba pronunciando más, pues en Europa ya era conocido como el 10 de Colombia.

James Rodríguez iba cumpliendo sus sueños, entonces jugó el Mundial Sub 20 realizado en Colombia en el año 2011. Su juego cada vez mejoraba; la destreza en sus piernas dejaba mucho de qué hablar, entonces fue seleccionado para hacer parte de la Selección Colombia de mayores, debutando con Radamel Falcao, David Ospina, Juan Guillermo Cuadrado y muchos más colombianos que estaban bajo la dirección de José Pékerman.

Este 10 marcaba la diferencia, con su poderosa zurda y sus magníficos pases, mostraba la calidad de jugador que se había formado desde muy pequeño, pues su inteligencia en el campo de juego era única para hacer soñar a todo un país que después de 16 años quería ver a la tricolor en un Mundial. Por eso James se convertía en la cabeza del equipo y Falcao su fiel delantero definía como los grandes de Europa.

El conjunto de Pékerman se encontraba dentro del Mundial que se realizó en Brasil 2014, pero una grave lesión para Falcao asustó al equipo y a todo un país que temió la presentación de los cafeteros en la copa del mundo, pero aún había una esperanza que se llamaba James David Rodríguez.

El pequeño cucuteño que dio sus primeros pelotazos en Ibagué, después los remates en Argentina, continúo en Portugal para así llegar a Francia; logró todo lo que un país soñaba, verlos ganar en el evento más grande del mundo. De esta forma, su sueño seguía haciéndose realidad, jugar en un Mundial pero la ilusión se agrandaba pues los goles empezaron a llegar.

En el primer partido del grupo C del Mundial, James marcó su primer gol mundialista ante la Selección de Grecia, en el siguiente partido contra Costa de Marfil consiguió abrir el marcador para seguir ilusionando a 47 millones de colombianos que soñaban igual que él con llegar lejos.

Ya llegaba el tercer partido contra la Selección de Japón y la tricolor estaba clasificada, sin embargo había que ganar. El técnico Pékerman dejó a sus titulares en el banco porque la clasificación a octavos de final era todo un hecho, entonces debía cuidar a sus jugadores.

La primera mitad terminó igualada a un gol, la victoria tenía que estar de parte de Colombia, por eso José Pékerman decidió poner su jugador clave en la segunda mitad de juego, era James quien arreglaría ese encuentro y efectivamente fue así.

Allí el 10 de tan sólo 22 años de edad hizo historia, no solo por darle un toque más de efectividad al equipo sino porque marcó el tercer gol en su cuenta personal del Mundial, es gol hecho a través de gambetas para terminarlo con un excelente globito, gol que entraba en la lista de una de los mejores anotaciones de lo que iba de Mundial.

Los cafeteros estaban en octavos de final, la fiesta en Brasil y Colombia era cada día más grande y la ovación para James era más fuerte.

Se venía un partido difícil contra la Selección Uruguaya, pero la fé nunca se perdió y la confianza de los colombianos estaba depositada en James. La pelota rodó en el Maracaná, 90 minutos de llenos de sorpresas y vaya que sí se vieron; el colombiano marcó el mejor gol del Mundial, anotación que nadie olvidará. Ese pase que recibió con el pecho  y sin dejar caer la pelota definió con su pierna izquierda un rematazo que pegó en el travesaño, picó en el piso y reventó en la malla en la parte superior, dio la felicidad más grande a todo el país de verlos en cuarto de final, no solo la Selección Colombia hacía historia, sino que James también, sobre todo porque muchos equipos se fijaban en él.

El segundo gol llegó gracias a una asistencia de Juan Guillermo Cuadrado, donde el 10 de la tricolor concretó la jugada con su pierna derecha, dejando el balón en el fondo de la red y asegurando la victoria que tanto merecía el conjunto colombiano.

James Rodríguez ya completaba 5 goles en cuatro partidos jugados en La Copa Mundo.

Ya clasificada la Selección a cuartos de final se venía el partido con más presión, enfrentar a Brasil en su casa. No obstante, iba a ser un partido difícil y complejo, un partido que podía dejar cualquier resultado pero los ojos de los técnicos europeos seguían puestos en nuestro 10.

Con un encuentro complicado y hasta un mal arbitraje, James marcó de penalti el sexto gol en los 5 partidos que llevaba jugados en Brasil, detrás de él venía el alemán Thomas Müller y el argentino Lionel Messi.

El partido terminó con el marcador a favor de los locales,  2 goles para Brasil y 1 para Colombia, el seleccionado de Pékerman quedó eliminado y las lágrimas de los jugadores y de un país nunca habían sido tan dolorosas. Pero la satisfacción quedaba al ver que James había anotado el mejor gol del Mundial y además, quedó como el máximo goleador de la Copa Mundo con seis tantos a su favor.

A pesar de la salida de Colombia del Mundial, 47 millones de colombianos estaban agradecidos por la excelente actuación de la Selección y por otro lado, las seguidoras de James iban aumentando y los ojos de los técnicos seguían puestos en él, en el 10.

Pasaron los días y los rumores de fichajes y compras de jugadores iniciaban, entonces uno de esos rumores era la compra de James Rodríguez para el Real Madrid, ese sueño que tenía desde pequeño crecía y al parecer estaba muy cerca de él.

Las habladurías se venían confirmando y ya era prácticamente todo un hecho que James, el cucuteño que juega con la 10 iba para España. Por eso un 22 de julio de 2014 se comprobó con la presentación, la llegada del colombiano a el club más grande del mundo, ese club español que cuenta con los mejores jugadores que hay en el planeta.

Ahora James debutará con la camiseta número 10 y estará al lado de los grandes y mejores jugadores del mundo, Cristiano Ronaldo, Marcelo Vieira, Toni Kroos, Pepe, Sergio Ramos, Iker Casillas y más en el estadio Santiago Bernabéu.

La compra al Mónaco se dio por 80 millones de euros por 6 años de contrato. Con el recorrido que James lleva a sus cortos 23 años, hacen que todo un país celebre con orgullo y admiración lo grande que es Colombia y la grandeza de un jugador lleno de talento.

Esta es la muestra de que los sueños se logran paso por paso con dedicación, esfuerzo, disciplina y responsabilidad. Hoy el 10 de la Selección Colombia es uno de los mejores jugadores del Mundo que llegó a la cima de su mayor y anhelado sueño.

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