Nacional y Estudiantes, unidos por un maestro
Foto: @nacionaloficial

El 22 de julio de 1976 es una fecha desconocida para muchos, pero histórica para Nacional, Hernán Botero Moreno confirmó la llegada de Osvaldo Juan Zubeldía, el mismo que había sacado a Estudiantes de La Plata tricampeón de Copa Libertadores de América y campeón del mundo en 1968 derrotando al histórico Manchester United inglés de Bobby Charlton, George Best y su corte.

Hablar de Osvaldo Juan Zubeldía en Atlético Nacional es hablar de la verdadera profesionalización del fútbol colombiano y una historia verdolaga que se partió en dos, de la cual Nacional daría el gran salto para convertirse en un equipo grande e histórico de Colombia.

Antes de la llegada de Zubeldía, nuestro rentado nacional era una liga débil y casi amateur comparado con los campeonatos brasileños, argentinos, paraguayos, chilenos, etc. Tanto que en esa época de los 70 era bastante común que los equipos nuestros salieran en primera ronda de la Libertadores.

Los futbolistas colombianos de ese momento vivían con la pereza bajo la almohada, desayunaban como reyes, almorzaban como presidentes, entrenaban una o dos horas por la tarde y luego comían como emperadores o se iban de rumba los fines de semana, incluso desde horas antes de jugar un partido dominical.

Todo lo anterior se acabó con la llegada del maestro de Junín, quien junto a sus ayudantes compatriotas Ramón César Bóveda y Eduardo Raschetti, establecieron la famosa doble jornada de entrenamiento por la mañana y por la tarde, además de una dieta balanceada con base a comidas sanas y lejos de cualquier cosa que afectaran su rendimiento físico.

Zubeldía reemplazó en la dirección técnica al otro histórico adiestrador argentino José Curti, muy querido por la afición debido a su garra gaucha y que formó parte del Nacional campeón de 1973, pero que los resultados no lo acompañaron durante el primer semestre del año 1976. Osvaldo Juan enderezó el camino y llevó a Nacional a su tercer título histórico en aquel año, derrotando por 0-2 en el partido final al Once Caldas en Manizales y sumando 14 puntos en el hexagonal final, 2 más que sus perseguidores Deportivo Cali y Millonarios.

El Estudiantes ultradefensivo de Zubeldía lo tachaban de "antifútbol" por pegar patadas y quemar tiempo, algo que siempre lo defendió él mismo, argumentando que lo hacían por "cansancio", mientras que ese Nacional era todo lo contrario, mucho fútbol ofensivo, abierto, goleador y en ocasiones hasta lírico como siempre se lo ha identificado al club.

Lastimosamente por ese fútbol ofensivo se sacrificó mucho la labor de sus defensas, costándole las derrotas en las finales del año 1977 hasta 1980, pero que aun así, el mismo adiestrador argentino lo reconocía con los hinchas en una de sus entrevistas. "A ningún técnico le han aguantado tanto como me aguantó la hinchada de Nacional", decía el hombre.

Sin embargo, Zubeldía tuvo como otro gran logro en Nacional, darle la oportunidad a una camada de juveniles de la cantera, la cual la llamaban "El Kínder de Zubeldía". De ahí surgieron jugadores como Hernán Darío Herrera, Pedro Sarmiento, Víctor Luna, Norberto Peluffo, Gabriel Jaime "Barrabás" Gómez, entre otros.

Finalmente el maestro de Junín lanzó su frase más profética y casi condenatoria para él. "Dejo al Nacional arriba... y me voy", afirmó durante la campaña de 1981 en el que coronó al verde campeón de Colombia en la famosa final ante América de Cali, en la que el equipo rojo terminó abandonando el partido en protesta contra el arbitraje. Un mes después, el 17 de enero de 1982, Zubeldía sufrió un infarto en el pasaje La Bastilla cuando sellaba un boleto de carrera de caballos, yéndose de este mundo para cumplir su sentencia.

Algunos aseguran que si no hubiera fallecido, Nacional habría ganado la Copa Libertadores de 1982, algo imposible de saber. Pero lo que si quedó claro es que Francisco Maturana fue su mejor alumno y con el mismo método de trabajo con la cantera de 1987, Nacional conquistó la Copa de 1989, seis años después de la desaparición del maestro de Junín.

Esta semana y el próximo mes, los dos equipos insignias del maestro Osvaldo Juan se enfrentarán no solamente para pelearse los puntos en el certamen continental, sino para homenajear a su símbolo en común que tantas alegrías les entregó desde La Plata a Medellín.

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