Adiós y mil gracias, Profesor
Foto: @futbolred

Siempre es difícil escribir una carta de despedida para un ser querido o amigo que se va y que no volverá en mucho tiempo o nunca más. Y es mucho más difícil cuando se trata de un técnico que hizo tantas cosas por el club que otros adiestradores jamás hubieran sido capaces de hacer.

El profe llegó en una tarde de mayo de 2012 a un Atlético Nacional caótico que venía de perder el partido de ida de octavos en Copa Libertadores ante Vélez Sarsfield, del cual no quiso asumir las riendas desde el juego de vuelta en Buenos Aires y que al final resultó eliminado bajo el interinato de Norberto Peluffo, tras la imprudente salida de Santiago EscobarOsorio debutó con el verde el siguiente 13 de mayo en una victoria instrascendente 3-1 frente al Junior pero que sería el comienzo de una época inpensadamente maravillosa.

El equipo dejó gran parte de su base del gran recambio en enero con el Sachi y se reforzó con más volantes y delanteros. La campaña del 2012-II fue agridulce, con un equipo jugando a un fútbol de muchos altibajos e irregularidad que no garantizaban victorias. Aún así le alcanzó para conquistar la Superliga y la Copa Colombia de ese año, en donde estuvo a 30 segundos de llegar a la final de la Liga, en el que muchos escépticos culparon a Leonel Álvarez de regalarle esa final al Deportivo Independiente Medellín, cuando el Verde había jugado los dos clásicos de ese cuadrangular de forma lamentable.

Ya a esas alturas muchos hinchas de Nacional, del cual me incluyo, no soportábamos más este proceso con un equipo bastante especulativo en su propuesta futbolística (casi a lo José Fernando Santa) y alimentado con una inentendible rotación de jugadores sin tanta sobrecarga de partidos.

La campaña del todos contra todos para la Liga 2013-I fue prácticamente igual a la anterior, con un equipo que perdía pocos partidos pero que tampoco ganaba mucho. Demasiados empates de local y la constante de siempre jugar un poco mejor de visitante. El triunfo frente al Tolima en Ibagué durante los cuadrangulares fue el punto de inflexión de una época que pasó de negra a ser una de las más exitosas de todos los tiempos.

Nacional venció en la final del 2013-I a Santa Fe en El Campín en la final más adversa de su historia, por su regular fútbol y porque habían 40.000 hinchas rojos en contra del equipo. Pero ese fútbol que le faltó a Nacional en ese entonces fue compensado con mucha jerarquía y de ahí en adelante comenzó a dominar con más claridad el rentado colombiano.

A pesar de la mala suerte de haber quedado eliminados de la Copa Sudamericana de ese año en cuartos de final ante Sao Paulo, el Nacional del 2013-II fue el más arrollador de todos, un equipo que rompió los paradigmas de que jugar bonito era sinónimo de jugar bien, cosa que no siempre es cierto. Su orden táctico y su efectividad ofensiva rompieron todos los récords de ese inolvidable 2013 finalizando con un bicampeonato de Liga y otro de Copa.

Para el 2014 el equipo tenía perfilado más que nunca dar el gran salto internacional en la Copa Libertadores de América. A pesar de haber dejado en el camino el 'Grupo de la muerte' con Newell's, Nacional de Uruguay y Gremio, y de eliminar al campeón reinante Atlético Mineiro, con Ronaldinho a bordo, fue bastante decepcionante haber sido eliminado por Defensor Sporting, más por la maña de siempre de los uruguayos y la ingenuidad nuestra que por otra cosa.

De todos modos Nacional logró el tricampeonato de Liga en la final más sufrida de las tres disputadas hasta el momento, esta vez frente al Junior de Barranquilla con un gol de Valoy sobre la hora y la victoria en los penaltis. Desde ese momento era claro que en cualquier momento Osorio iba a comenzar a despedirse de Nacional, sobre todo por la incertidumbre de la continuidad de José Pékerman en la Selección después del Mundial y la lluvia de ofertas que le llegaban al Profe, especialmente desde México.

Pero Osorio siempre se empeñó en no irse de Nacional sin ganar un título internacional y casi lo consigue 6 meses después en la Copa Sudamericana. El Verde nuevamente recurrió a su jerarquía de visitante para superar llaves casi imposibles como frente a General Díaz o Vitoria. El triunfo ante Sao Paulo en semifinales fue el mayor éxtasis verdolaga a nivel continental y posiblemente el detonante para que hoy el Profe se fuera para esa escuadra.

Fue muy triste haber perdido esa final ante River Plate después del gran primer tiempo en el juego de ida y la derrota en la vuelta por el mayor flagelo que siempre tuvo este equipo de Osorio, el maldito juego aéreo. De todas maneras pude vivir como nunca una final internacional después de 12 años ante San Lorenzo y eso me llenó de mucho entusiasmo y admiración por el Profe.

Lastimosamente este último semestre fue el más gris de todos, con Osorio nuevamente apelando algunas veces a su terquedad y a la rotación innecesaria de jugadores que desestabilizaba mucho el fútbol del equipo, aunque también con una nómina bastante desgastada, diezmada por algunos futbolistas que hace rato debieron irse de Nacional.

Hoy hace 2 años yo era el más acérrimo opositor de Juan Carlos Osorio y ningún deseo me generaba más que su salida de Atlético Nacional, pero hoy paradójicamente mi sentimiento es totalmente lo contrario. Y yo tengo que agradecerle a él por contradecirme en todo, por no haber creído en su trabajo y por prejuzgar en muchas cosas no solamente del fútbol sino en la vida.

No se puede reprochar que hoy se quiera ir para el Sao Paulo, hasta yo lo haría, porque todos sabemos que más allá de que el Profe siente mucho agradecimiento y afecto por Nacional, su mayor sueño es dirigir a la Selección Colombia, y es mucho más meritorio llegar a ser adiestrador de la Tricolor viniendo de un club gigante de América como lo es el 'Tricolor paulista'.

Me duele mucho su partida pero hay que aceptar las cosas, y solo espero que algún día pueda regresar, no sé cuándo, pero ojalá regresar porque pase lo que pase en su futuro, siempre será recordado con mucha alegría por la hinchada verdolaga y lo extrañaremos tanto a él como a su libreta de apuntes. Adiós y mil gracias por todo, Profesor.

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