La Pelota No Se Mancha: política y fútbol tomados de la mano en la historia de Colombia
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La Pelota No Se Mancha: política y fútbol tomados de la mano en la historia de Colombia

Opinión personal: Con una nueva entrega de "La Pelota no se mancha", en esta ocasión se hablará de la fuerte y a veces no santa relación entre el fútbol y la política, una relación de acomodos y amaños que tendrán en común al ex presidente Belisario Betancourt, presidente entre 1982 y 1986.

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Carlos Andres Morales Garzon

Unión Magdalena descendió a segunda división en el año 2005 y tuvieron que pasar casi 13 años para regresar a la división élite del fútbol profesional colombiano; el pasado 15 de mayo del presente año en juego correspondiente a la segunda fecha de los cuadrangulares finales de la Liga Aguila 2019-I, el conjunto samario volvió a la ciudad de Bogotá para afrontar el juego frente a Millonarios F.C., si bien esto no deja de ser un dato anecdótico y estadístico fue casi imposible no recordar lo ocurrido en el año 1985 entre el 6 y 7 de noviembre en uno de los meses más tristes y trágicos para la historia colombiana. 

Aquel miércoles 6 de noviembre de 1985 un grupo de rebeldes armados pertenecientes al M-19 ingresaron a la fuerza a las instalaciones del Palacio De Justicia ubicado en la parte norte de la Plaza de Bolívar, frente al Congreso de la República, y a una cuadra de La Casa De Nariño, en pleno centro de la capital colombiana, el grupo armado ingresó a las instalaciones del Palacio y se apoderó del mismo tomando cerca de 350 rehenes entre Jueces, Magistrados y en general empleados y usuarios de la Rama Judicial; la reacción de la policía y el ejército no se hizo esperar rodeando el edificio donde se encontraban amotinados los terroristas, la acción, a sangre y fuego en busca de la retoma del palacio terminó 27 horas después con un saldo trágico de 98 muertos e inicialmente 11 desaparecidos número que ha descendido con el hallazgo de restos en fosas comunes. 

Pan y Circo

Mientras todo un país permanecía en vilo ante este grave atentado a la democracia y la estabilidad de una nación, esa noche se disputaría en el Estadio Nemesio Camacho El Campín un encuentro correspondiente a la Liga Profesional de Fútbol, los equipos Millonarios y Unión Magdalena, tenían por calendario que enfrentarse ese día en cumplimiento de la Liga de fútbol, muy seguramente se pensaría en la cancelación del juego, pues la situación lo ameritaba, sin embargo no solamente el juego se disputo normalmente, sino que además fue transmitido por televisión nacional, en una época en la que tan solo se contaba con dos canales de televisión y la transmisión de eventos deportivos era prácticamente nula, toda esta transmisión de interés deportivo por ordenes directas del presidente Belisario Betancourt y la Ministra de Comunicaciones Nohemí Sanín, después de tantos años aun no se sabe si fue con la idea de apaciguar los ánimos o mantener a la gente absorta de la difícil situación política.

Lo realmente importante es que mientras el centro de la capital era un infierno a pocos kilómetros 22 jugadores luchaban por un balón y unos puntos en la tabla de posiciones, como si la vida de los demás no importara o como si fueran dos realidades alternas de un mismo país, esta es una de las muchas ocasiones en las que la política se ha servido de los deportes especialmente del fútbol para su beneficio personal.

1986 El mundial que nunca fue

En estos años de designaciones deportivas, donde países y ciudades se la juegan el todo por el todo por ser seleccionadas como sedes mundialistas, o de cualquier evento futbolístico como: Copa América, Campeonatos juveniles o torneos femeninos. Sin dejar de lado además los otros deportes en los que cada especialidad tiene un torneo mundialista o por lo menos continental. Y que en el momento de la designación se convierte en un tesoro, casi tan codiciado como el mismo trofeo que entrega el evento. El crecimiento económico, para la grande y pequeña industria. Turismo e ingreso capital para el país o la ciudad anfitriona. Esto sumado a las obras de infraestructura que dejan estos eventos. Estadios, escenarios deportivoscarreteras, puentes y con algo de suerte el título deportivo pues ser local siempre es un plus adicional y el local siempre tiene una "ayudita".

Es por eso que la historia que contaré a continuación no deja de ser anecdótica, curiosa e inverosímil. Una historia que solo puede tener su origen en estas tierras donde el realismo mágico se vive día a día.

Finalizaba el mundial de España 82 y la Selección Italiana se coronaba campeona, al mismo tiempo una pancarta y el tablero electrónico del estadio Santiago Bernabéu anunciaban el Mundial de 1986 a realizarse en Colombia, sí en Colombia, usted amigo lector está leyendo bien y yo no he cometido un error, La FIFA había decidido darle el mundial por primera vez a Colombia un orgullo que pocas naciones tienen y que traería múltiples ganancias económicas y deportivas sin embargo el presidente de los colombianos Belisario Betancourt, sí el mismo del Palacio de Justicia anunciaba que Colombia renunciaba a la sede del mundial, pues con esa plata harían escuelas y carreteras que necesitaba el país, puedo decir 39 años después que no hubo carreteras, ni vías, ni mundial, pero si nos quedamos sin la posibilidad de ver en nuestras tierras jugadores como Maradona, Zico, Mathaus, Platini, entre otros. Somos creería yo el primer y único país en renunciar a un torneo mundialista y una oportunidad que no se repetirá, porque si hacer un mundial con 24 naciones ahora con 48 será imposible por lo menos para un país como Colombia.

Es así como Belisario Betancourt es recordado con poco agradecimiento por su mal manejo y el mal uso del fútbol y el deporte en general.

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