Ante Jaguares, Atlético Nacional tuvo su primera noche negra
Foto: Pablo Durango

Atlético Nacional se enfrentó el pasado Sábado a Jaguares de Córdoba, en condición de local, por la tercera Fecha de la Liga, ante aproximadamente 30.000 espectadores que se dieron cita en el estadio Atanasio Girardot, para ver a los dirigidos por Juan Carlos Osorio, quienes llegaban como líderes del torneo, y con viento en la camiseta luego de la épica remontada en Bogotá ante Equidad, por lo que había gran expectativa en la hinchada en general y los ánimos estaban arriba.

Si bien, hasta el momento no se había podido ver un juego muy vistoso en las dos primeras fechas, por parte del equipo, lo ocurrido en Bogotá mostró resiliencia, además de muchas variantes en ataque, por lo que iba se esperaba con ansias lo que iba a ser el encuentro ante los sabaneros.

Como es común, y entendiendo el tipo de rival que se enfrentaba, además de lo próximo del primer duelo por Copa Sudamericana ante Huracán, el profesor Juan Carlos Osorio puso en cancha un equipo fresco, respetando además una de sus máximas premisas, la rotación. Además en el esquema inicial, decidió continuar con la línea de 3 en el fondo, encontrando como gran novedad, el debut de la última incorporación del equipo, Geisson Perea y el debut como profesional de Yair Mena como extremo.

Desafortunadamente, el equipo entró desconectado, con un juego confuso, con un primer tiempo que se caracterizó por acumular mucha gente arriba pero sin ideas claras, que por momentos se robaban espacios y hacia demasiado denso el último tercio del campo, si además contamos con la cantidad de efectivos que sumaba el equipo rival.

Sumado a lo anterior, había una distancia enorme entre el medio campo y las líneas ofensiva y defensiva del equipo, lo cual obligaba a jugar en largo y dividir por muchos momentos la pelota, haciendo que se fuera presa fácil de los defensores del equipo rival, quienes en transiciones rápidas basaron su ataque e inquietaron en muchas ocasiones el arco local, llevándose las mejores opciones de anotación de la primera mitad.

Mal primer tiempo de Nacional, en donde lo más destacable fue la valentía del juvenil Yair Mena, quien se mostró atrevido por la banda, encarando y superando rivales, aunque sus centros y las decisiones finales no fueran las mejores. Características picantes, que hace mucho no se veían en un debutante y que hacen rememorar los inicios de Marlos Moreno.

Para la segunda mitad y en búsqueda de más variantes, el profesor Juan Carlos Osorio mueve el equipo, ingresando a Andrés Andrade, Deiner Quiñones y Sebastián Gómez, excluyendo a Yair Mena, Alberto Costa, Estefano Arango, sin embargo el panorama de la primera mitad no cambió, más allá de mayor control en el medio campo. Se continuaba muy expuestos en la zona defensiva.

La línea de 3 se torna muy peligrosa si no hay retorno de los extremos, y esto fue algo que desafortunadamente no ocurrió en este juego.

En medio de toda esta confusión llegó lo que se temía: el visitante se fue adelante en el marcador luego de un saque de banda en el que el ex-verdolaga Wilder Guisao le gana el mano a mano a Perea y tira un "busca pies" que finalmente rebota en Cristian Blanco y se va al fondo de la red.

Desde entonces, y más con pundonor que con orden o con ideas de ataque, Nacional recuesta a Jaguares en su campo, e intentaba sin éxito penetrar el muy ordenado y corto esquema propuesto por el visitante.

Solo hasta que llegó una pelota detenida, centrada por Andrés Andrade y muy bien aprovechada por Diego Braghieri, llegó el empate, que para entonces parecía demasiado premio para el local.

Sin embargo, el futbol premió el orden y la eficacia. Nuevamente en una rápida transición, los defensores de Nacional quedaronn mano a mano con los atacantes de Jaguares, y en inferioridad numérica. Otra vez fue superado Perea en la banda derecha y Blanco, quien venía siendo ordenado durante el partido, está comprometido en el cierre al jugador que llega por el centro, quien casi a placer puntea el balón y llega el segundo gol visitante. Ya sin tiempo de reacción, el marcador quedaba sentenciado, marcando una amarga derrota para los de Osorio.

Más allá de la derrota, preocupan las formas, pues si bien se entiende que había rotación por múltiples factores, había una nómina en cancha con talento y experiencia suficiente para superar al rival de turno, quedando la sensación de que la mala noche vino desde la forma y la figura de juego sumado a la actitud casi "sobradora" de algunos en cancha.

Partido para aprender mucho, para ajustar mucho, y para entender por parte de todos los que hoy integran Atlético Nacional, que en este equipo siempre importa el cómo. No se debe perder de vista además, que esta liga es corta, con solo 4 clasificados al final del todos contra todos, y que a estos rivales hay que enfrentarlos con mucha seriedad para poder sumar lo necesario para estar en las finales.

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