20 años de Monza, el primer hito de Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1
Foto: Patrick Hertzog (AFP).

Como él no ha habido otro, y es muy difícil que haya en nuestro país, y muy pocos en el mundo del automovilismo. Su manera transgresora y revolucionaria de manejo le imprimieron una fuerza y resonancia que lo hicieron ganarse con todos los méritos un lugar en la Fórmula 1, y una vez allí, hizo tambalear hasta el mismísimo imperio del intocable Michael Schumacher. Sin duda alguna, Juan Pablo Montoya hizo  (y sigue haciendo) historia en el automovilismo mundial.

Fue su propio sello, sus ganas de ganar, su agresividad en la pista, su velocidad, y hasta sus declaraciones y confrontaciones con sus rivales lo que no dejó en vano su paso por las categorías de las que hizo presencia: no se limitó a participar, sino que siempre compitió de palmo a palmo por los primeros puestos, por los puntos, las victorias, las vueltas rápidas y por marcas cuya gran mayoría resistieron hasta dos décadas el paso del tiempo. Es más, llegó a pelear, a bordo de un Williams del que sacaba agua de las piedras, por el título en dos de sus seis años de estadía en la Fórmula 1

No en vano, pasó por dos de las escuderías más laureadas en la historia de la 'Gran Carpa', como el ya mencionado equipo de Sir Frank Williams, que supo ganar nueve títulos de constructores, y también por McLaren, dueño de ocho entorchados. Todo esto, logró ubicarlo en la memoria de todos los colombianos y también de los aficionados de la máxima categoría del deporte motor.

Juan Pablo Montoya, en su año debut en la Fórmula 1. Imagen: artsper.com
Juan Pablo Montoya, en su año debut en la Fórmula 1. Imagen: artsper.com

Impacto antes, impacto ahora

Es tan importante el peso de sus logros, que aún hoy sigue registrando resultados importantes en su palmarés: hasta hace poco se coronó campeón de las 24 horas de Le Mans en la categoría LMP2 ProAm, hecho que a palabras suyas, lo hacen merecedor de tener la etiqueta de ganador de la tripe corona del automovilismo, al ganar el Gran Premio de Mónaco (2003), las 500 millas de Indianápolis (2000 y 2015), y en este 2021, la ya mencionada competencia en suelo francés. 

Esto, sin mencionar sus títulos en la fórmula CART, Fórmula 3000 (1998) en IMSA (2019), y victorias en categorías como la NASCAR, las 24 horas de Daytona, la IndyCar, la Race Of Champions, y múltiples marcas por donde pasó. 

Montoya, campeón de las 24 horas de Le Mans 2021 en la categoría Pro Am. Imagen: Marca.
Montoya, campeón de las 24 horas de Le Mans 2021 en la categoría Pro Am.

Sin embargo, hoy viajaremos a toda velocidad hacia el pasado para rememorar el 20° aniversario de su primer triunfo en la Fórmula 1: el Gran Premio de Monza 2001, uno de sus logros más importantes, y que sirvió para comenzar a edificar su gran y recordado paso por la cúspide del automovilismo mundial, escenario en el que el país pudo adentrarse en el mundo de la velocidad para acompañarlo durante seis años en madrugadas y trasnochadas que hicieron historia. 

El Gran Premio de Monza 2001, el primero de siete momentos de gloria en la Fórmula 1

Era 2001, año que después quedaría marcado como un año crucial, al ser una temporada sellada por el surgimiento de nombres que se convirtieron en grandes estrellas del 'Gran Circo'. A la parrilla llegaban nombres como Fernando Alonso Kimi Räikkönen (que este año dirá adiós a la categoría), y junto con ellos Juan Pablo Montoya Roldán, un colombiano que provenía de la Fórmula CART (hoy IndyCar) en la que supo coronarse campeón en 1999 y donde ganó las 500 millas de Indianápolis en el 2000. 

Montoya llegaba ya para ser piloto titular de la escudería Williams, luego de que un par de años atrás, hiciera parte del equipo como piloto de pruebas.  

Montoya, junto a Räikkönen, Alonso y Enrique Bernoldi, como pilotos debutantes en 2001, en el Gran Premio de Australia. Imagen: Reuters.
Montoya, junto a Räikkönen, Alonso y Enrique Bernoldi, como pilotos debutantes en 2001, en el Gran Premio de Australia. Imagen: Reuters.

Lo que menos se pensaba, era que uno de estos novatos iba a generar tal ruido con tan pocas carreras en su haber, ya que apenas en su tercera válida, estuvo a punto de lograr su primera victoria en el Gran Premio de Brasil, protagonizando uno de los mejores sobrepasos de la historia al dejar detrás suyo a Michael Schumacher en la famosa "S de Senna" por la parte exterior. Era una victoria segura, hasta que Jos Verstappen truncó ese sueño al chocarlo por la parte de atrás y dañar su alerón trasero. 

Ya había avisado a todo el paddock de lo que era capaz de hacer, y algunos de sus resultados lo evidenciaron. No fue un primer año muy promisorio, el carro que tenía en sus manos tenía problemas de fiabilidad, y tuvo que abandonar en 11 de las 17 carreras de la temporada; sin embargo, pudo registrar dos pole positions (Bélgica y Alemania) y un podio (2° lugar en España). Pero todo cambió para la 15° cita del campeonato. 

En el templo de la velocidad, un colombiano volaba más que el viento

En una semana marcada por la turbulencia y la zozobra que reinaba en el ambiente por causa de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, se correría el Gran Premio de Italia en uno de los circuitos legendarios e históricos por antonomasia: Monza. Como señal de respeto por el luto mundial, todos los pilotos llevaron un brazalete negro en su brazo, e incluso Ferrari decidió salir a la pista sin patrocinios en sus carros y con las trompas pintadas de negro. 

Ferrari y un livery especial con motivo del 11-S. Imagen: Reuters.
Ferrari y un livery especial con motivo del 11-S. Imagen: Reuters.

Era fin de semana en el que los Ferrari, locales en Italia, y ya con Schumacher como campeón, estaban destinados a ser los que mandaran en la sesión de clasificación, ya que contaban con el auto con más prestaciones, pero precisamente las largas rectas del circuito más rápido de todo el año, el autódromo de Monza, fueron propicias para que los Williams dieran la batalla por el rendimiento que tenían en las rectas. 

El primer paso para la gesta se dio precisamente cuando Montoya paró los cronómetros de su vuelta rápida con un tiempo de 1'22"216, tres décimas por delante de Rubens Barrichello (Ferrari), y cuatro más rápido que Schumacher. Además, lo hacía con una vuelta de velocidad promedio de 253.6 Km/h. 

En el templo de la velocidad, en la casa de los del cavallino rampante, y hogar en el que los tifosi estaban preparados para ver a su hijo pródigo, terminaba siendo un aguerrido colombiano quien comenzaba a marcar la pauta de lo que sería un domingo imborrable. 

La carrera en la que Montoya logró lo que no pudo en Brasil

Esta era la tercera oportunidad que tenía Montoya de por fin poder rubricar un resultado de día sábado con una victoria al día siguiente tras las poles en Bélgica y Alemania, donde luego tuvo que abandonar por problemas de motor.

Las luces se apagaron, y las ilusiones se encendieron. Montoya arrancaba de manera sobria y sin sobresaltos en el primer lugar de la carrera, afrontando las primeras dos curvas de la variante di rettifilo con la tranquilidad de no estar apilado entre los demás carros teniendo en cuenta lo cerradas que son, y que tenía suficiente distancia para poder avanzar. 

Fue una carrera que pudo gestionar de la mejor manera posible, tanto en combustible como en llantas, con lo que se ponía en manos de su propia máquina para que no le fallara y no le presentara problemas que no pudiera controlar, y que fueron motivo de retiro las dos ocasiones previas en las que inició liderando. Sin embargo, ya en la vuelta 8, su pericia se tuvo que poner a prueba, ya que era superado en las curvas 4 y 5 por Barrichello y tenía que vérselas con la presión de tener a las dos Ferrari con él. 

Inicio del Gran Premio de Italia. Imagen: statsf1.com
Inicio del Gran Premio de Italia. Imagen: statsf1.com

Montoya pudo lidiar con la presión hostigante que le imprimía Schumacher durante 12 vueltas, tanto que este último tuvo que ir a su primera parada de pits, aliviando al colombiano y haciéndolo olvidar de ese escollo. Pero ese alivio se transformó en gozo cuando una vuelta más tarde, Ferrari llamó al líder Barrichello a pits, y una parada inusual de 16.5 segundos, más demorada de lo normal, le permitió al ganador de las 500 millas de Indianapolis recuperar su lugar de privilegio. 

Hasta la vuelta 29 Montoya tuvo su primer llamado a los boxes. Recordemos que en ese entonces, los monoplazas tenían que parar al habitual cambio de llantas, y también a recargar su tanque de gasolina, cosa que hoy en día ya no sucede. La estrategia de Williams era la de cargar con más combustible su monoplaza para aguantar las paradas de los dos carros rojos. Aquella movida tendría sus frutos, pues el Williams de Juan Pablo terminaría parando una sola vez, mientras que sus rivales lo hicieron dos. Luego de esa parada, cayó a la 3° posición.

Fue una carrera marcada por las estrategias en los boxes. El liderato solamente fue intercambiado entre Montoya, Barrichello y Ralf Schumacher. Luego del normal transcurso de la carrera, y de que el hermano de Michael también tuviera que pasar por los pits en la vuelta 36, el colombiano regresó al 2° lugar, pero con la imagen de Michael haciéndose cada vez más grande en sus espejos retrovisores. 

Durante cinco vueltas, Montoya pudo defender su puesto hasta que nuevamente Michael tuvo que regresar a recargar combustible, con lo cual se aseguraba por lo menos el segundo cajón del podio. Sin embargo, una vuelta después (42), se comenzaba a materializar el sueño por el que tanto se había trabajado: Barrichello hacía su segunda parada en pits, y con una distancia de menos de 10 segundos, le alcanzaba al colombiano para recuperar el liderato de la carrera. Montoya era 1° y el brasileño caía hasta el 3° lugar. 

Los hermanos Schumacher, Michael en Ferrari, y Ralf como compañero de Montoya en Williams. Imagen: Daily Mail.
Los hermanos Schumacher, Michael en Ferrari, y Ralf como compañero de Montoya en Williams. Imagen: Daily Mail.

Era cuestión de tiempo para poder terminar de gestionar tanto los neumáticos como el combustible de forma magistral en las 11 vueltas restantes, no sin ver una lucha constante por parte de Rubens, que lograba sobrepasar al hermano de Michael en la curva 4 de la vuelta 47. Pese a esto, no le fue suficiente al brasileño para seguir en su avanzada por la cima que bien cuidaba el colombiano. 

Con el final de carrera a cinco vueltas, el ritmo de Barrichello era avasallante, y Montoya, si bien tenía una buena diferencia de tiempo con él, con cada vuelta que pasaba se veía cómo lo tenía cada vez más cerca, al descontarle medio segundo por vuelta. Por fortuna, se tenía un colchón de tiempo prudente para poder manejar con tranquilidad y poder hacer de esos cinco segundos de ventaja, un abanico suficiente para poder firmar con letras de oro la primera victoria de su carrera.

Y finalmente, luego de 53 vueltas, y tras 1h 16m 58.493s, Juan Pablo Montoya cruzaba la línea de meta en 1° lugar; 2° posición para Barrichello, y cerrando el podio, Ralf Schumacher en 3° lugar. Una carrera sin mayor lío le dio al bogotano y al país su primera victoria en la historia de la Fórmula 1. En el podio, se pudo ver una imagen que nunca se olvidará, pues como pocas veces ocurre, la bandera de Colombia apareció por encima de las de Brasil y Alemania. 

Montoya celebra su primera victoria en la F1. Imagen: Statsf1.com.
Montoya celebra su primera victoria en la F1. Imagen: Statsf1.com.
Momento del final de la carrera. Imagen: captura de pantalla, youtube.
Momento del final de la carrera. Imagen: captura de pantalla, youtube.

Las sensaciones después del triunfo: "más no le puedo pedir a la vida"

Una vez caía en cuenta de la magnitud de lo logrado y dimensionaba el alcance de su victoria, Montoya, con la sobriedad de siempre, daba sus primeras impresiones en la rueda de prensa oficial de la carrera: 

"Muy feliz, quisiera agradecer primero a todo el equipo Williams por el trabajo realizado y por cómo estuvo la máquina el día de hoy. La clave fue que el auto fue muy consistente durante toda la carrera, nos ayudó mucho y la verdad estoy muy contento por la primera victoria".

Pero Juan Pablo no fue el único en hablar, pues su padre, Pablo, también habló para la cadena PSN. Un dato no menor: ese mismo día, 16 de septiembre, era su cumpleaños. Ante la introducción del reportero, decía: "Imagínate, ¡qué mejor regalo!, no pudo ser de ninguna manera mejor, toda mi vida yo he soñado con esto. Desde mucho antes que Juan Pablo corriera, fuera lo que fuera mi máximo sueño era la Fórmula 1, y qué mejor regalo que hoy me dé un triunfo como este. Más, no le puedo pedir a la vida".

Después de seis años en la cúspide del automovilismo mundial, 95 carreras, siete victorias, 13 pole positions, 12 vueltas rápidas, 605 vueltas liderando, 307 puntos, y dos veces 3° en el mundial de pilotos marcaban el historial de uno de los mejores pilotos de su época. Miles de prospectos intentan llegar a la F1, pero solamente 770 pilotos han podido hacerse un espacio ahí, y de ellos, solamente 111 han podido celebrar una victoria hasta ahora. Juan Pablo Montoya pudo poner su nombre en ese selecto listado. 

Tal fue su impacto, que aún hoy hace parte de especiales publicados en los portales oficiales de la competición, podcasts, y espacios oficiales de análisis de mucho prestigio de la categoría en donde es invitado, y hasta en encuestas en donde se pone a los internautas a participar, ha llegado a ser incluido en la lista de los mejores pilotos de la historia de Williams y una leyenda del automovilismo latinoamericano, compartiendo con nombres como Juan Manuel Fangio, Ayrton Senna, Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet, los hermanos Rodríguez, por mencionar algunos. Incluso, ha llegado a estar considerado como uno de los mejores pilotos de la historia de la categoría que no llegaron a ser campeones.

Las 500 millas de Indianapolis en 2000 y 2015, el GP de Mónaco en 2003, y las 24 horas de LeMans, las tres competencias, ganadas por Montoya. Imagen: Facebook
Las 500 millas de Indianapolis en 2000 y 2015, el GP de Mónaco en 2003, y las 24 horas de LeMans en 2021, las tres competencias, ganadas por Montoya. Imagen: Facebook

Quizá su legado haga que todo su estilo y talento sea transmitido a su hijo Sebastián, quien precisamente se encuentra construyendo su propio camino para llegar al tan ansiado, pero no exento de política, lugar en la Fórmula 1.

Pasan los años, pero la huella de su historia en el automovilismo es indeleble, y será siempre recordada y contada con letras doradas, pues no hace falta que esté retirado para hablar de su grandeza, ya que su espíritu competitivo lo sigue manteniendo vigente y aún queriendo buscar más. Como él mismo lo ha mencionado, sigue compitiendo porque le gusta ganar, y mientras sienta esa pasión, seguirá dando de qué hablar en las pistas por donde su nombre se agiganta. 

Las reacciones y el resumen de la gesta, aquí:

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